El futbolista argentino Lucas Trejo, defensor del club Marítimo, contó cómo atravesó la muerte de su esposa, Yanina Maranella, y de sus hijos, Aarón y Ainhoa, durante los terremotos que sacudieron La Guaira, Venezuela, el pasado 30 de junio. A cuatro meses de la tragedia, también recordó el apoyo que recibió de Antonela Roccuzzo y Lionel Messi.
En una entrevista, Trejo describió la desesperación de aquellos días y el difícil proceso que enfrentó para seguir adelante. "Lo que viví fue totalmente devastador, sentí que las puertas del infierno se me abrieron y estuve ahí", expresó. El terremoto lo sorprendió cuando se encontraba en un túnel, a punto de salir a la cancha: "Fue muy fuerte, nunca sentí algo así".
La búsqueda de su familia tras el terremoto en La Guaira
En medio del caos, su prioridad era saber qué había ocurrido con su esposa y sus hijos, que estaban en un edificio de la zona. No pudo comunicarse con ellos y, cuando llegó a La Guaira, se encontró con que la construcción se había derrumbado. "El edificio donde estaba mi familia se derrumbó, cuando llegué a La Guaira ahí empezó mi película de terror", recordó.
Durante tres días buscó a sus seres queridos. "La desesperación que tuve es difícil de explicar", relató. La pérdida también tuvo un fuerte impacto emocional: dijo que durante mucho tiempo sintió culpa y tuvo pensamientos autodestructivos. "No me siento merecedor de ser yo quien siga vivo", confesó sobre lo que experimentó después de la tragedia.
La ayuda de Antonela Roccuzzo y Lionel Messi
Mientras Trejo y sus allegados buscaban a su familia bajo temperaturas de hasta 40 grados, recibieron ayuda de Antonela Roccuzzo, a través de su fundación. "La primera persona que nos ayudó fue Antonela Roccuzzo con su fundación, mientras buscábamos a mi familia con 40 grados", recordó.
Tiempo después, cuando se trasladó a Córdoba para intentar recuperarse, recibió otro gesto vinculado al entorno de Messi. Desde el Inter Miami le enviaron dos valijas: una de parte de trabajadores del club y otra del capitán de la Selección Argentina. En su interior había camisetas de Messi, zapatillas y botines.
La fe y la posibilidad de dejar el fútbol
La religión se convirtió en uno de los pilares que lo ayudaron a sostenerse. Trejo, de 38 años, contó que se acercó a la fe hace diez años, gracias a un compañero de fútbol. "Me refugié en la religión, conocí a Cristo, hoy me sostiene él de pie", explicó. También afirmó que no sintió enojo hacia Dios ni le reprochó lo ocurrido.
El defensor pasó cuatro meses en Córdoba, donde buscó rodearse "de personas de fe y reconfortarme". Volver a Venezuela también fue difícil por los recuerdos de su familia y de la vida que compartían. "Éramos una familia que disfrutábamos mucho, muy unidos", expresó.
Sobre su futuro profesional, Trejo reconoció que no sabe si volverá a jugar. "No creo que vaya a seguir jugando al fútbol, no tengo cabeza para eso", afirmó. Y agregó: "Sin mi familia no vale la pena volver al fútbol, seguir jugando no está en mis prioridades, perdí totalmente las ganas".
Aunque dijo sentirse con más fuerzas para hablar de lo ocurrido, señaló que el dolor continúa: "Con el tiempo sabía que me iba a poder fortalecer, hoy me siento un poco más entero para poder hablar, si bien me sigue siendo muy difícil todo", expresó.