El Gobierno de Javier Milei busca posicionar a la Argentina como un polo mundial de inteligencia artificial mediante la instalación de grandes centros de datos en la Patagonia. Sin embargo, la iniciativa enfrenta dificultades vinculadas con la infraestructura eléctrica, además de cuestionamientos ambientales y regulatorios.

Uno de los proyectos centrales es un centro de datos de 500 MW, anunciado por el Presidente en octubre del año pasado como parte de la estrategia para atraer inversiones al sector. Su avance continúa bajo incertidumbre y, tras el anuncio, no se conocieron progresos de relevancia.

El centro de datos de 500 MW y el vínculo con OpenAI

La iniciativa está encabezada por Sur Energy y fue presentada como una posible inversión de enorme magnitud relacionada con OpenAI. La compañía de Sam Altman aclaró que actualmente es solamente un “potencial comprador” de la capacidad del centro de datos y que cualquier adquisición futura dependerá de que Sur Energy desarrolle la infraestructura.

La precisión contrasta con la dimensión que tuvo el anuncio original del Gobierno. Sur Energy, por su parte, había señalado que “la pelota” estaba “en la cancha de OpenAI”. Por ahora, el megaproyecto sigue sin una definición concreta sobre su ejecución.

La estrategia de Milei para atraer centros de datos

El plan oficial busca convertir a la Argentina en un “AI hub” a través de incentivos fiscales y un marco regulatorio flexible. Milei impulsó beneficios impositivos para los centros de datos y planteó una política de escasas regulaciones para la inteligencia artificial.

En septiembre, el Presidente afirmó que quería que las compañías vieran a la Argentina como “el lugar más competitivo del mundo” para instalarse. Esa estrategia también fue señalada como una ventaja frente a otros países.

Infraestructura y regulación, entre los desafíos

Raimundo Díaz, vicepresidente ejecutivo de Vistra Global Solutions, sostuvo que la Argentina es “uno de los únicos países con pocas restricciones para implementar centros de datos de gran capacidad en un período corto”.

Aun con ese marco de incentivos, la disponibilidad de energía y los cuestionamientos ambientales y regulatorios forman parte de los desafíos que enfrenta el objetivo oficial de atraer grandes inversiones en inteligencia artificial.