La derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos generó preocupación en el gobierno de Javier Milei y abrió interrogantes sobre el impacto en la relación bilateral. Entre los principales focos de atención aparecen la posibilidad de un nuevo swap y la continuidad del respaldo financiero de Scott Bessent.
Mientras el Presidente mantuvo silencio sobre el resultado y viajó a Madrid sin una agenda amplia, en el oficialismo esperaban la llegada del Papa para reorientar la atención pública. Según comentaron en un análisis político, la reacción fue similar a la de Brasil: evitar hablar del tema.
El swap y la ayuda de Scott Bessent, bajo incertidumbre
Uno de los efectos que se sigue de cerca en Argentina es qué ocurrirá con el swap. De acuerdo con el análisis, la posibilidad de acordar uno nuevo se complicaría de manera considerable ante un escenario en el que las dos cámaras legislativas estadounidenses quedarían bajo control demócrata.
En una conferencia, el ministro de Economía, Luis Caputo, fue consultado sobre las consecuencias de la derrota de Trump y evitó responder directamente. En cambio, sostuvo que no necesitaría utilizar el swap y que, si tuviera que hacerlo, el mercado reaccionaría con fuerza.
La incertidumbre también alcanza al respaldo político de Washington. Un funcionario expresó preocupación por la reacción de Trump y planteó dudas sobre si Estados Unidos volverá a apoyar al gobierno argentino el año próximo o si podría cambiar su posición.
Contactos entre demócratas, el PT de Lula y el peronismo
En paralelo, comenzaron contactos entre sectores demócratas progresistas, el Partido de los Trabajadores de Lula y el peronismo. La posibilidad de que esos acercamientos se articulen todavía está por verse, en un contexto en el que desde el gobierno de Milei se define la relación con Estados Unidos como institucional y no limitada a un alineamiento incondicional con Trump.
Entre las diferencias políticas mencionadas aparece la postura sobre Israel. El tema, que antes era considerado tabú en Estados Unidos, hoy forma parte de un debate abierto y cuenta con sectores de presión que modificaron su posición. En ese marco, se señaló que Milei mantiene una alianza estrecha con Benjamin Netanyahu, incluso más que con Trump, lo que marcaría una distancia de fondo con los demócratas.
La derrota de Trump reaviva la interna libertaria
El resultado electoral también tuvo repercusiones en la interna de La Libertad Avanza. Integrantes de Las Fuerzas del Cielo se identifican con el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, por sus llamados a volver a las bases y escuchar a la militancia. En esa comparación, cuestionan que queden afuera de las listas y señalan la influencia de los Menem y de Karina Milei, a quienes vinculan con el sector de Marco Rubio.
Ese espacio utilizaría el resultado para advertirle al Presidente que, si no revisa su relación con quienes consideran los verdaderos libertarios, podría correr una suerte similar a la de Trump. En paralelo, Patricia Bullrich habría intensificado sus movimientos políticos y, según el análisis, considera que Milei podría perder.
También se mencionó que Bullrich avanzaría si detecta una oportunidad y que su alternativa sería buscar la vicepresidencia y al menos un 30 por ciento del gobierno. Además, pretendería una participación relevante en el armado de listas para contar con bloques propios ante un eventual segundo mandato de Milei, que quedaría en una posición de debilidad política.