La CGT será convocada a la próxima cumbre entre sectores del peronismo, luego de quedar afuera de dos reuniones anteriores. El compromiso se acordó tras contactos de la mesa chica de la central obrera con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el diputado Máximo Kirchner, y Sergio Massa.

La fecha todavía no está confirmada, pero a los dirigentes sindicales les informaron que participarán de un tercer encuentro, previsto para después de la visita del papa León XIV a la Argentina y antes de fin de año.

La CGT se sumará a una nueva mesa política del PJ

La ausencia de los gremios en las reuniones de agosto, en el Hotel Emperador, y de octubre, en la Casa de la provincia de La Pampa, había generado malestar político y sindical. En ambos encuentros participaron Kicillof, Kirchner y Massa, junto con los gobernadores Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella; el senador José Mayans; el diputado Germán Martínez, y los dirigentes Gerardo Zamora y Juan Manuel Olmos.

En la central obrera temían que se repitiera la falta de consultas previa a la definición de candidaturas en anteriores elecciones. Ese malestar se había concentrado en Cristina Fernández de Kirchner, a quien consideraban responsable tanto del armado de las listas como de excluir a los representantes gremiales de esas conversaciones.

La relación entre Cristina Kirchner y la cúpula sindical

Durante sus mandatos como presidenta y vicepresidenta, Cristina Kirchner mantuvo una relación distante con la conducción de la CGT y un vínculo más cercano con algunos dirigentes, entre ellos Sergio Palazzo, de la Asociación Bancaria; Abel Furlán, desplazado de la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica por una intervención judicial; Mario Manrique, adjunto de los mecánicos de Smata, y Vanesa Siley, de los judiciales de Sitraju.

Con referentes de los grandes gremios de servicios, conocidos como los gordos, y con los independientes, identificados por su diálogo con distintos gobiernos, el vínculo estuvo marcado por la desconfianza. La relación tampoco mejoró con Máximo Kirchner tras la detención de su madre, pese a los intentos de mediación de Olmos y del senador Eduardo Wado de Pedro.

El reclamo sindical por la estrategia electoral

La tensión llegó a un punto alto en mayo, durante el acto por el Día del Trabajador organizado por la CGT. Máximo Kirchner cuestionó que los dirigentes no hubieran mencionado a su madre en la convocatoria y les reclamó que recuperaran la voluntad de defender a los trabajadores. Héctor Daer y Jerónimo le respondieron que el diputado y líder de La Cámpora no tenía ascendencia sobre la central para indicarles cómo actuar.

Con el paso de los meses, los ánimos se moderaron y se reanudaron los contactos entre los gremios y el cristinismo. En ese contexto, la CGT planteó que quiere participar de las decisiones del peronismo sobre la estrategia electoral y, eventualmente, impulsar dirigentes propios para las listas del año próximo. Para las legislativas de 2023, la central había pensado en postular a Sola en Santa Fe, pero no tuvo espacio para proponerlo.

Gestiones con Massa, Máximo Kirchner y Kicillof

Las conversaciones quedaron a cargo de Jerónimo, Sola, Gerardo Martínez, de la Uocra, y Andrés Rodríguez, de UPCN, quienes se acercaron a Massa y a Máximo Kirchner. Héctor Daer y Octavio Argüello gestionaron el contacto con Kicillof. Antes, la conducción sindical también había retomado el diálogo con gobernadores a quienes esperaba sumar para frenar la reforma laboral, una iniciativa que finalmente no logró detener.

Uno de los integrantes del triunvirato de la CGT aseguró que, en la próxima contienda electoral, la central será “protagonista, no espectadora”. Según planteó, buscará incidir en la campaña y en el discurso de los candidatos, además de sumar postulantes propios. También negó que el acercamiento respondiera a un pedido de la CGT y sostuvo que los principales referentes del PJ “se dieron cuenta” de que ya no podían marginar al sindicalismo.

La CGT prepara una huelga relámpago antes de fin de año

Mientras espera la llegada del Papa, la central sigue con interés la convocatoria prevista en el campus de la Universidad Católica Argentina, donde la agenda del pontífice incluye un encuentro masivo con empresarios y movimientos sociales. En la CGT, sin embargo, no esperan resultados concretos de una reunión multitudinaria más allá de las declaraciones del líder religioso.

Los dirigentes sindicales confían en que la defensa de la justicia social y la doctrina humanista sostenidas por León XIV durante su papado tengan impacto en la opinión pública, en detrimento de la imagen de Javier Milei. En ese marco, la central confirmó que antes de fin de año realizará un “miniparo” o huelga relámpago de entre dos y seis horas en todo el país, con permanencia de los trabajadores en sus lugares de trabajo.

La medida tendrá una duración y un impacto menores que los de un paro nacional tradicional, pero apunta a expresar una protesta y a capturar parte del clima de movilización que la CGT asocia con la llegada de León XIV.