La exposición de un perito vial concentró la atención en la segunda audiencia del juicio oral contra Felicitas Alvite, de 23 años, conocida como «La Toretto», y Valentina Velázquez, de 22. Ambas están acusadas por la muerte del músico Walter Armand, quien fue embestido en su moto en La Plata el 12 de abril de 2024.

El ingeniero mecánico Andrés Raggio, perito de la Suprema Corte, presentó sus análisis sobre el recorrido de los autos, las imágenes de video y las marcas que quedaron en el asfalto. Sus conclusiones fueron interpretadas de manera diferente por la acusación y la defensa, en un debate que puede incidir en la calificación del hecho y en la eventual pena.

El peritaje sobre la velocidad y el recorrido en La Plata

Uno de los puntos centrales es determinar si Alvite corría una picada y si realizó maniobras temerarias sin intentar evitar un desenlace fatal. Según las pruebas analizadas por Raggio, el Volkswagen Gol Trend rojo que conducía Alvite circulaba a una velocidad estimada de entre 82 y 85 kilómetros por hora antes de impactar contra la moto de Armand, en la esquina de las avenidas 13 y 532.

El perito también expuso las velocidades registradas a lo largo del trayecto desde la zona de Plaza Moreno. En 13 y 47, ambos autos circulaban a la par a unos 90 kilómetros por hora; en 13 y 43, a 40; en 13 y 40, a 57, con un cruce en rojo; y en 13 y 38, a 40, también con el semáforo en rojo. Luego, en 13 y 34, el Gol alcanzó los 80 kilómetros por hora; en 13 y 32, unos 82, con otro cruce en rojo; y en 13 y 532, llegó al impacto a un promedio de 82 kilómetros por hora, nuevamente con el semáforo en rojo.

Las imágenes mostraron que el Peugeot 208 negro de Velázquez estaba a casi 200 metros cuando ocurrió el choque. En La Plata, las calles 32 y 532 son dos manos de una misma avenida, y en ambos cruces con la avenida 13 hay semáforos.

Acusación y defensa discrepan sobre una posible picada

Los abogados de la querella consideraron que el testimonio respalda sus planteos sobre la velocidad, una posible competencia de manejo y la falta de una detención antes del impacto. «Con este primer testimonio se pueden acreditar postulados que planteamos en la acusación: la velocidad de circulación, la posibilidad de una competencia de destreza de manejo y que no se detuvo antes del impacto», señalaron desde el equipo que representa a los familiares de Armand.

El abogado de la querella Fabián Améndola sostuvo: «Con todo lo que tenemos, podemos alegar que se trató de un dolo eventual». La fiscalía, a cargo de Martín Raúl Chiorazzi, atribuye a Alvite y Velázquez el delito de homicidio simple con dolo eventual: considera que podían entender que su conducta derivara en una situación fatal y que no hicieron nada para evitarlo.

El defensor de Alvite, Flavio Gliemmo, planteó que la declaración del perito refuta la hipótesis de una picada ilegal. «Nunca estuvieron emparejados los autos excepto al salir. Los vehículos cambian varias veces la velocidad y siempre se ve uno adelante del otro. Cuando ocurre el siniestro, el coche de Velázquez estaba a casi dos cuadras», afirmó.

El dolo eventual y las posibles consecuencias del juicio

Gliemmo también sostuvo que el informe describió dos maniobras para evitar el choque: una frenada y un giro hacia la izquierda que, según dijo, quedó registrado en los videos. El abogado admitió que Alvite habría cometido dos infracciones, conducir a velocidad excesiva y cruzar un semáforo en rojo, pero afirmó: «Pero jamás podemos equiparar esta acción a la de un homicida».

Si los jueces consideran probado el dolo eventual, la acusación podría derivar en una pena de entre 8 y 25 años de prisión. Si esa calificación no se acredita, el caso podría encuadrarse como homicidio culposo, sin intención, con una pena menor.

Alvite llegó al juicio con prisión preventiva, aunque cumple arresto domiciliario. Menos de un mes antes de la audiencia, la Justicia rechazó un pedido de la defensa para que pudiera salir de su casa dos veces por semana y trabajar en un estudio jurídico de la ciudad. La segunda jornada también incluyó los testimonios de un policía y de un médico que participó en la atención de Armand antes de su muerte en el hospital San Roque de Gonnet.