Cristian Pity Álvarez, de 54 años, declaró en el juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, conocido como el Gringo, de 36. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 29, el músico reconstruyó su vida en el barrio Cardenal Samoré, en Villa Lugano, y describió los conflictos que mantuvo con personas de la zona antes del crimen, ocurrido el 12 de julio de 2018.
"Me cayeron muchas fichas hoy", comenzó Álvarez, quien llegó caminando despacio, acompañado por sus abogados, familiares y el padre César. Durante su testimonio pidió un vapeador, pero los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro no se lo permitieron.
El robo que, según Pity Álvarez, precedió al crimen
El músico dijo que no conocía el nombre de Díaz y que solo lo identificaba por su apodo. "Yo no conocía el nombre, me llevaba mejor con el hermano que era un pibe muy copado. El único trato que tenía con él era comprarle sustancia cuando yo no lo podía conseguir porque yo compraba en cantidades grandes", declaró.
Al recordar un episodio previo al homicidio, contó que llevaba una mochila con dinero y equipos para grabar en la calle, entre ellos una computadora y celulares. Según su relato, le preguntó a Díaz si estaba seguro de llevarlo a la Villa 1-11-14. "Me muestra en la cintura una pistola y le digo ¡Vamos!", expresó.
Álvarez sostuvo que, al llegar, le preguntó si lo esperaría mientras hacía un trámite y que Díaz le contestó que sí. Dijo que estuvo afuera entre cuatro y siete minutos, aunque no pudo precisar el tiempo, y que al salir ya no lo encontró. Aseguró que volvió caminando las 25 cuadras hasta su casa.
La mochila y el reclamo por las pertenencias
Al llegar a su domicilio, contó, se encontró con un grupo de jóvenes que le dijo que el Gringo se había ido y que había dejado la mochila junto a ellos. Álvarez afirmó que faltaban equipos tecnológicos y la mitad del dinero. También explicó que estaba preocupado por la llave de su casa y que, al sonar la alarma del domicilio, guardó sus cosas.
"En ese momento suena la alarma de mi domicilio. Entonces guardo todo, le digo a los pibes 'díganle al Gringo que de esto vamos a hablar. Nunca le dije que le iba a pegar un tiro'", declaró. Describió a Díaz como "un pibe grandote" que iba al gimnasio y hacía boxeo, y sostuvo que no volvió a cruzarlo después del episodio de la mochila.
El músico también recordó que solían seguirlo al entrar al edificio para pedirle sustancias o dinero, o para ofrecerle objetos. "Yo los espantaba como podía", dijo. Según su relato, Díaz le habría reclamado que él no era "el Cristian del barrio" y aludido a la canción "Pila Pila", de Intoxicados, incluida en el disco El exilio de las especies, de 2008.
El relato de Álvarez sobre la pelea y los disparos
Álvarez dijo que Díaz estaba "muy borracho, muy empastillado" y que intentó golpearlo con puñetazos y cabezazos, pero no llegó a hacerlo por su estado. También señaló que él tenía dificultades para moverse tras una operación de cadera. "En un momento me dice '¡Vamos a pelear! ¡Vamos a pelear!'. Este chico era mucho más grande que yo", recordó.
Durante la declaración, el exintegrante de Viejas Locas e Intoxicados se puso de pie para mostrar la secuencia ante el tribunal. Contó que vio la empuñadura de un arma en la cintura de Díaz y que, según creía, era una pistola calibre 38. "Yo ya sabía que andaba enfierrado y cuando veo dije 'aaagj, problemas. Así que me empiezo a poner pillo y a ver cómo se mueve él'", relató.
El músico afirmó que retrocedió para esquivar los golpes y que empezó a sentir miedo. Según su testimonio, Díaz le había dicho que quería pelear y él intentó mirar al acompañante del joven para que interviniera. "Hay que estar acorralado por un tipo peligroso en ese momento", resumió sobre la situación.
La declaración sobre el momento fatal
Al describir los instantes previos a los disparos, Álvarez aseguró que las palabras se habían terminado y que Díaz volvió a quitarse el pullover. También mencionó que le habría dado dinero y droga a otro joven antes de lanzarle cabezazos. "Hizo así para sacarse la cacha de encima y no sé... que Dios me perdone", dijo.
El músico no describió de manera explícita en ese tramo cómo tomó el arma y disparó, pero la acusación sostiene que efectuó cuatro disparos contra Díaz, quien murió en el acto. Al referirse a lo ocurrido, Álvarez lamentó: "Más allá de cuál sea mi sentencia, lo que hice va en contra de mis principios. Jamás pensé que en este mundo iba a apagar una luz, me gusta encender luces".
