Este lunes comenzará el juicio contra Mauro Ezequiel Silva, acusado de atropellar y matar a Gonzalo Ian Naveiro Siquier, de 7 años, en Puerto Madero, y escapar sin detenerse. El motociclista está detenido con prisión preventiva por el delito de homicidio simple con dolo eventual, que prevé una pena de 8 a 25 años de cárcel.

El hecho ocurrió el 23 de enero de 2025, poco después de la medianoche, en el cruce de la avenida Intendente Hernán M. Giralt y el boulevard Macacha Güemes. Gonzalo cruzaba junto a su familia cuando fue embestido por una moto Kawasaki Z900 ABS.

La reconstrucción del choque fatal en Puerto Madero

Según la investigación del fiscal Marcelo Munilla Lacasa, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional número 27, Silva circulaba hacia el norte, pasó un semáforo en rojo en la esquina de Macacha Güemes y luego hizo un giro en U antirreglamentario para retomar en sentido norte-sur.

La familia comenzaba a cruzar con el semáforo habilitado, a la altura de los puestos de comida Mi Sueño y Corriendo La Vaca. En esa zona, donde la velocidad máxima permitida es de 40 kilómetros por hora, el acusado habría circulado a unos 111 kilómetros por hora. Carla Antonella Aiello Méndez, amiga de la familia, le daba la mano a Gonzalo cuando la moto lo embistió.

De acuerdo con la acusación, el conductor siguió su marcha, no frenó ni intentó esquivar al nene y tampoco se detuvo a asistirlo. Gonzalo fue trasladado en un auto al Hospital Argerich, donde murió poco después. La causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio derivado de politraumatismos, contusión polivisceral y hemorragia interna.

La búsqueda y detención del motociclista

Florencia Ayelén Siquier, la mamá de Gonzalo, contó que tuvo que buscar al hombre que atropelló a su hijo mientras cuidaba a su bebé de cuatro meses. Esa noche había salido a pasear con su pareja, Kevin Daniel Céspedes González; su amiga Carla; su sobrino Alan, de 17 años, y sus hijos Santiago, de 16, Araceli, de 14, y Renata, de 2. La familia volvía a su casa de Lanús después de celebrar que Florencia había conseguido trabajo.

“Se fue, no paró. Imaginate cómo grité yo en ese momento y él dijo que no escuchó. Fue gracias a una persona que vio un mensaje sospechoso en un grupo que Homicidios de la Policía de la Ciudad lo encontró”

En el grupo llamado Los Diablos Arg, o Los Diablos, Silva escribió: “Che, están hablando de mí, no flasheen, no da que culpen”. Esa identificación contribuyó a localizarlo. Fue detenido cinco días después, tras un allanamiento en su casa de Villa Ballester, partido de San Martín, donde encontraron la moto.

Cuatro audiencias y una declaración clave

El tribunal prevé realizar cuatro audiencias: el 2, el 4, el 25 y el 27 de noviembre. Adriana Biera, abogada de la familia, anticipó que Florencia declarará durante la primera jornada.

“No podemos naturalizar que se maneje a una velocidad en una avenida y que una familia pierda un hijo. Esperemos que se valore la prueba, que se escuche a la familia y que haya una respuesta judicial a la altura del dolor que padecieron. Estas conductas tienen que tener consecuencias, su muerte no puede quedar sin justicia”

El fiscal sostuvo que Silva conocía el riesgo letal de su conducción temeraria y aceptó la posibilidad de causar una muerte sin hacer nada para evitarlo. En su declaración indagatoria, el acusado dijo que circulaba con un acompañante apodado Tiziano, aseguró que cruzó con el semáforo en verde y afirmó que sintió un movimiento en la suspensión. Según su versión, creyó que había pasado por encima de una boca de tormenta y no de una persona.

La Fiscalía rechazó esa explicación al considerar que está contradicha por las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo Urbano, los peritajes de velocidad y los testimonios de quienes presenciaron el choque.

El reclamo de justicia de la madre de Gonzalo

Desde la muerte de su hijo, Florencia dice que ya no sale a pasear ni logra disfrutar de una tarde con sus chicos. También contó que hace 11 años perdió a otro hijo, de 2 años, por una enfermedad.

“Tuve que seguir trabajando, cuidando a mis hijos. Cuando se haga justicia podré llorar, me iré unas largas horas a llorar sola para poder descargar todo lo que no pude. Quedé como un bloque de hielo, no puedo sentir el dolor porque me muero”

La mujer cuestionó que Silva no se haya detenido ni se haya arrepentido y reclamó la pena máxima. “Nunca pidió perdón. Nunca se lamentó por lo que hizo. Mintió, miente. Me parece injusto que le quieran dar 5 u 8 años a una persona que mató. Que Dios toque el corazón de los jueces y le den lo máximo para que pague. No se arrepintió. No estaba solo, el acompañante también tendría que estar sentado ahí con él”, expresó.

“Justicia para mí es perpetua para Silva. Mi hijo no va a volver. Él va a salir, puede ver a su familia. Lo pueden abrazar. Mi hijo quería vivir. Le faltaba mucho por vivir. Estábamos haciendo cosas buenas”