El río Salado-Desaguadero volvió a correr con una escorrentía importante en sectores de San Luis y Mendoza, una situación que genera expectativas en las localidades del oeste de La Pampa ubicadas a la vera de su cauce histórico.
Imágenes registradas en las inmediaciones de Unión, San Luis, muestran el río con un caudal que, según habitantes de la zona, “hace mucho que no se ve”. Las fotografías fueron compartidas con el aporte de Silvia Turienzo.
El aumento del caudal del río Salado en Canalejas
La crecida también fue reportada en Canalejas, poblado situado entre General Alvear, Mendoza, y Unión, San Luis, en el límite entre ambas provincias. En esa zona, el curso de agua suele registrar caudales bajos o intermitentes.
El meteorólogo toayense Jeremías Baraldi informó que el río, conocido en ese tramo también como Desaguadero, volvió a llevar agua tras los excesos de precipitaciones registrados a comienzos de noviembre de 2026. “El río Salado volvió a crecer por los excesos de precipitaciones, y seguirá ingresando más agua para La Pampa”, aseguró.
Lluvias en la cordillera y expectativa en el oeste pampeano
Las precipitaciones intensas y los temporales en las altas cumbres y las cuencas cordilleranas generaron un fuerte escurrimiento que reactivó el sistema hídrico del Desaguadero-Salado. El caudal de este río suele verse reducido por el aprovechamiento de sus afluentes aguas arriba.
El agua acumulada comenzó a avanzar por tramos históricamente secos o con escorrentía intermitente, en dirección al norte de La Pampa. El incremento coincide con un pronóstico del Departamento General de Irrigación de Mendoza, que anticipó una recuperación significativa de los caudales de los ríos cuyanos luego de años de sequía extrema.
La posible llegada del agua al puente de la ruta provincial 10
La crecida circunstancial podría alcanzar La Pampa en las próximas horas y volver a pasar bajo el histórico puente de la ruta provincial 10, cerca de Santa Isabel. La expectativa se extiende entre quienes viven junto al cauce desde esa localidad hasta el río Colorado.
En poblaciones del oeste pampeano y de las provincias vecinas, la falta de escorrentía ha sido una preocupación persistente. La reactivación del río renueva la esperanza de que el agua vuelva a recorrer el desierto oesteño por el cauce que, más al sur, recibe el nombre de Desaguadero.
