El Colegio Ranqueles de General Pico recibió nuevos materiales bibliográficos en el marco del Plan Jurisdiccional de Alfabetización que impulsa el Ministerio de Educación de La Pampa. La iniciativa, denominada Plan Lector, apunta a fortalecer la lectura y la comprensión en distintas áreas del conocimiento con textos de autores pampeanos y obras vinculadas con la realidad local.

La entrega se realizó en la institución ubicada en el barrio Ranqueles, que cuenta con 300 estudiantes en los turnos mañana y tarde y ofrece orientaciones en Informática y Educación Física. La bibliografía fue seleccionada con participación de docentes y directivos del nivel secundario.

El Plan Lector busca fortalecer la comprensión en las aulas

La directora del colegio, Carolina Pildain, planteó que la escuela cumple un papel central para sostener las prácticas de lectura y escritura. “Creo que sí, hoy cuesta más que antes que los chicos lean un texto. Pero al mismo tiempo creo que generar las condiciones necesarias para hacerlo posible, es fundamental. La escuela debe y tiene que seguir siendo el lugar donde los chicos realizan prácticas de lectura y escritura según el nivel que corresponda”, afirmó.

Pildain señaló que la circulación inmediata de información y el uso de pantallas pueden favorecer una lectura rápida y fragmentada, mientras que el libro en papel propone otros tiempos. También remarcó la importancia de la mediación docente: “A veces lo que sucede en las aulas no es que los chicos no quieran leer, es que necesitan otros tiempos y la mediación constante por parte del docente”.

Libros pampeanos y temas cercanos a los estudiantes

La colección reúne historietas, novelas, cuentos, ciencia ficción, textos de no ficción y un libro de actividades. Incluye obras que abordan las redes, el bullying, el cuidado de la salud integral y las problemáticas de género, además de propuestas para conocer el territorio pampeano.

Entre los títulos de autores locales figuran “Rojo Sal”, historieta de Juan Pumilla basada en una novela policial sobre la disputa del espacio territorial de las salinas pampeanas, y “Debajo de los vientos”, novela en prosa poética de Lisa Segovia que trabaja temáticas vinculadas con la ESI y el género desde una perspectiva local. También se incorporó “Leer para comprender”, material orientado a desarrollar estrategias de comprensión en distintas áreas curriculares.

La directora general de Educación Secundaria de la provincia, Gabriela Morán, sostuvo que los estudiantes pueden comprender más de lo que los adultos suponen y que la enseñanza debe enfocarse en interpretar los textos. “Lo que muestran las investigaciones es que cuando se compara el mismo texto en papel y en pantalla, el papel suele dar mejores resultados, aunque todavía hay cosas por confirmar”, expresó.

Lectura y escritura como prácticas cotidianas

En el Colegio Ranqueles, los libros fueron recibidos con interés, en especial por las referencias a la región y a temas próximos a la vida de los estudiantes. Pildain indicó que el desafío es acompañar sus trayectorias para que puedan pasar “de leer por obligación a leer porque lo desean”.

La institución trabaja el Plan Lector durante entre 20 y 40 minutos o más por clase, en distintos espacios curriculares. Cada lectura se acompaña con una bitácora y una producción final. La propuesta también busca que los libros circulen fuera de la escuela y lleguen a los hogares, para que el hábito lector pueda sostenerse en el tiempo.

Qué dicen los datos sobre los jóvenes y la lectura

La discusión sobre los hábitos lectores también aparece en los datos de la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales: en el grupo de 13 a 17 años, el 77 % afirmó haber leído un libro durante el año anterior. Entre las personas mayores de 30 años, la proporción fue del 46 %.

Morán señaló que comprender implica jerarquizar información, interpretar vocabulario y realizar inferencias, tareas que ninguna tecnología resuelve por sí sola. En ese sentido, destacó el valor de enseñar a comprender y consideró que el papel puede ayudar a sostener la atención. En la escuela, la recepción de los libros y la exploración de temas cercanos reforzaron el propósito del programa: hacer de la lectura una invitación y no una obligación.