La Justicia formaliza hoy al cabo primero acusado de la golpiza frente a la Catedral
El efectivo de la Seccional Primera, Franco Juan Carlos Gauna Coronel, debe presentarse al mediodía en la Ciudad Judicial de Santa Rosa. La causa se abrió por la paliza a una joven de 20 años que quedó filmada y se viralizó.
El cabo primero Franco Juan Carlos Gauna Coronel tiene turno hoy a las 12 en la Ciudad Judicial de Santa Rosa. Ahí, en una audiencia de formalización, la Fiscalía le va a leer en la cara los hechos que le atribuye y las calificaciones legales que les pone. Del otro lado de la mesa estarán el juez de control Ralli y su defensor.
Gauna Coronel, de 31 años e integrante del cuerpo de motoristas de la Policía de La Pampa, con asiento en la Seccional Primera, es el único imputado por la golpiza que una joven de 20 años, Priscila Grandon, recibió en pleno centro santarroseño. La calificación que se ventila es la de lesiones. La audiencia no cierra nada: la investigación sigue abierta y la Fiscalía todavía puede pedir medidas de prueba.
El hecho ocurrió en la madrugada del domingo, sobre la plaza San Martín, a metros de la Catedral. Grandon había salido a bailar con cuatro amigos. A la salida del boliche se armó una pelea entre uno de ellos y otro joven. Cuando su hermano intervino, llegaron los motoristas y lo redujeron. Según el relato de la joven, uno de los uniformados le pisó la cabeza y lo tomó del cuello hasta dejarlo sin aire. Ella se metió para apartarlo y ahí empezó a recibir.
La secuencia quedó registrada en un video que dio la vuelta en las redes y que se convirtió en la prueba central del expediente. La cámara toma a la joven de perfil, agachada sobre el cuerpo de su hermano, con las manos abiertas y sin oponer resistencia. El uniformado llega por detrás, la toma de la ropa y la empuja con las dos manos: el envión la levanta del piso, la tira de costado y ella cae sobre el pavimento con el hombro y la cadera primero. Antes de que pueda acomodarse, dos efectivos ya la tienen sujeta. La ponen boca abajo, le tuercen los brazos a la espalda y le cierran las esposas. Una mujer policía le apoya la rodilla entre los omóplatos. La escena se estabiliza, el procedimiento parece encaminado, y es justo ahí cuando el mismo agente se aparta medio paso, mide la distancia y descarga la primera patada sobre el costado, a la altura de las costillas. La joven se arquea y la esposa le corta el movimiento. Vuelve a patearla, esta vez más abajo, sobre la cadera, y una tercera vez en la zona lumbar. Los golpes entran secos, con la punta del borcego, y el cuerpo de ella se corre unos centímetros sobre el asfalto con cada impacto. Nadie la levanta ni la sienta. En el mismo registro, segundos después, el agente cruza la plaza, agarra de la campera a otro muchacho de 18 años que ya está reducido y esposado contra un móvil, lo endereza de un tirón y le pega una trompada en la cara. El chico recibe el golpe con los brazos inmovilizados detrás.
El parte del forense constató equimosis y hematomas en las dos víctimas, compatibles con el momento de la agresión. Grandon terminó con moretones en todo el cuerpo, dolores en la espalda y las costillas y dificultades para caminar. Denunció además que durante la demora nadie la revisó, aunque a otros chicos sí los atendieron.
Gauna Coronel ya declaró ante la Fiscalía. Dijo que reaccionó a una provocación previa. El video, que lo muestra golpeando a dos personas que ya estaban dominadas, es la prueba que más incomoda esa versión.
La causa la llevan los fiscales Máximo Paulucci y Natalia Urruti. El Ministerio de Seguridad y Justicia y la Jefatura de Policía le entregaron el material audiovisual a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y dijeron que acatarán lo que resuelva la Justicia. Al uniformado lo desafectaron del servicio, pero no hay todavía ninguna sanción firme en su legajo.
La formalización no define la culpabilidad de nadie. Fija qué hechos se le atribuyen y bajo qué figura, y a partir de ahí el caso entra en una etapa de prueba que puede llevar meses.