Una tarea de mantenimiento vial en la calle Blanco Encalada Sur terminó en una emergencia sanitaria y ambiental para familias del barrio Los Caldenes, en Santa Rosa. Según relataron los vecinos, a comienzos de octubre una retroexcavadora municipal rompió el conducto principal de la red cloacal en la esquina de Téllez, junto a la Reserva Natural.
A un mes de la rotura, los efluentes continúan corriendo y formaron un extenso estanque de materia orgánica en descomposición. Los frentistas aseguran que la situación afecta la vida cotidiana y que las emanaciones dificultan respirar en la zona.
Reclamos vecinales sin respuesta por la cloaca rota
Los vecinos señalaron que realizaron reclamos reiterados a través de la línea telefónica 147, pero que no obtuvieron una solución. También enviaron correos electrónicos a la casilla oficial de reclamos del municipio y al correo del intendente, con fotografías de la acumulación de líquidos cloacales.
Según denunciaron, hasta el momento no recibieron respuesta institucional ni observaron la puesta en marcha de un operativo para reparar el caño y contener el derrame. El malestar se profundizó con el paso de las semanas, mientras los efluentes siguieron acumulándose.
Lluvias, riesgo sanitario y peligro en las calles
Las precipitaciones registradas este martes agravaron el panorama: el agua de lluvia se mezcló con los desechos cloacales y desbordó hacia los frentes de las viviendas. Los vecinos describieron las calles como un lodazal y advirtieron sobre el aumento del riesgo sanitario.
Entre las consecuencias que reportaron figuran episodios diarios de dolor de cabeza, irritación de las vías respiratorias y ardor intenso en los ojos. También alertaron por el tránsito en Blanco Encalada Sur y Téllez, dos calles de doble mano con circulación intensa durante las horas pico.
Daños en viviendas y maniobras de riesgo
Para evitar el agua acumulada, conductores y motociclistas deben realizar maniobras peligrosas. De acuerdo con los frentistas, ya se produjeron despistes y caídas de motociclistas en el sector.
La pérdida constante de líquidos también saturó el terreno y redujo su capacidad de absorción. Los vecinos indicaron que algunas viviendas linderas comenzaron a presentar humedad ascendente y daños en los cimientos. Hasta el momento, sostienen, el municipio no desplegó un plan de contingencia ni envió cuadrillas operativas.
