Alejandro Maldonado, un vecino de 48 años del barrio Villa Santillán, teme quedarse sin vivienda junto a su hermano menor, de 45. Desde hace 10 años viven en la casa familiar, pero la propiedad quedó involucrada en un proceso sucesorio tras la muerte de su madre, ocurrida hace un año y cuatro meses.

El inmueble pertenece a la abuela materna de Alejandro. La herencia debe dividirse entre diez hermanos, de los cuales cuatro siguen con vida, además de varios primos. Según explicó Maldonado, el monto que recibiría sería insuficiente para sostener una alternativa habitacional.

Al repartirse entre tantos, a mí no me toca nada. Lo que me darían apenas alcanza para pagar un mes de alquiler, ¿y después qué hago?

Problemas de salud y dificultades para trabajar

La situación también está marcada por los problemas de salud de ambos hermanos. Alejandro sufrió complicaciones severas por una diverticulitis que lo mantuvo 47 días en coma farmacológico y requirió 20 cirugías. Todavía tiene pendientes otras dos intervenciones y no puede volver a trabajar en su antiguo oficio de comerciante.

Su hermano tiene retraso madurativo y visión reducida. Su condición se agravó después de la muerte repentina de otro hermano, ocurrida seis meses después del fallecimiento de su madre. Alejandro cuenta con la tutela legal de su hermano, cuyo cuidado diario demanda dedicación absoluta.

El pedido de una solución habitacional en Villa Santillán

Los dos hermanos tienen Certificado Único de Discapacidad y perciben pensiones cercanas a los 200 mil pesos. De acuerdo con Maldonado, esos ingresos no alcanzan para alquilar ni para sostener un hogar. Además, aseguró que recibe presiones constantes de familiares para que dejen la propiedad.

Ante la falta de recursos y de una alternativa, Alejandro pidió ayuda a las autoridades y a los organismos sociales locales.

Llamé porque no tengo más recursos ni sé con quién hablar. Solo pido que alguna autoridad me dé una respuesta o una solución habitacional. No tenemos adónde ir.