El 30 de octubre se conmemora el Día de la Recuperación de la Democracia, en recuerdo de las elecciones de 1983, que marcaron el regreso de los argentinos a las urnas y la restauración del Estado de derecho y de la plena vigencia de la Constitución Nacional.

Aquel proceso puso fin a la dictadura militar, responsable del terrorismo de Estado, la desaparición y muerte de miles de personas y la apropiación de niños. También dejó el saldo de cientos de jóvenes muertos en una guerra que, bajo la consigna de una causa nacional, buscó prolongar la permanencia de un régimen en crisis.

La democracia argentina y las instituciones republicanas

A 43 años de la recuperación democrática, la consolidación de ese sistema atraviesa, según plantea la reflexión, uno de sus momentos más difíciles. El texto sostiene que, con excepción de los levantamientos armados carapintadas del siglo pasado, no hubo durante los gobiernos constitucionales electos una afectación institucional y republicana de la magnitud que atribuye al actual gobierno nacional libertario.

Entre sus cuestionamientos menciona el desprecio por la labor legislativa, el uso de decretos de necesidad y urgencia para asumir facultades legislativas y el incumplimiento de leyes aprobadas y ratificadas. También objeta que se califique como «tentativas de golpes de estado» a normas sancionadas por el Congreso Nacional.

Libertad de expresión y política exterior

La reflexión critica, además, los ataques a la política y los agravios contra fuerzas opositoras, en particular las de izquierda, sus dirigentes y los sectores de la población que representan. También señala los insultos y el discurso violento dirigidos a artistas, comunicadores y periodistas, así como los ataques sistemáticos a la libertad de expresión y de prensa, que considera incompatibles con la investidura presidencial por la asimetría de poder existente.

En materia internacional, cuestiona la intervención en asuntos internos y procesos electorales de países de la región y de Europa, los agravios del Presidente a otros jefes de Estado y las críticas a organismos internacionales. Asimismo, objeta el abandono del respaldo histórico argentino a resoluciones de la ONU y el alineamiento con los gobiernos de Estados Unidos e Israel.

El texto también plantea reparos sobre la defensa de la soberanía nacional y los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, además de cuestionar la posición frente a las sanciones por la explotación extranjera de sus recursos naturales.

El legado de Raúl Alfonsín y la unidad nacional

El 30 de octubre de 1983, el voto popular consagró a Raúl Alfonsín como presidente de la Nación. Durante su campaña, el dirigente radical recorrió el país y convocó a constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para quienes habitan el suelo argentino.

Desde el radicalismo, Alfonsín también llamó a construir una convivencia pacífica, sin distinciones partidarias, y a consolidar «una democracia con poder» sostenida por el pueblo unido, más allá de las diferencias entre peronistas y antiperonistas, radicales y antirradicales.

La reflexión concluye con un llamado a que los radicales conmemoren la recuperación y consolidación democrática con hechos y actitudes. En línea con el mensaje de Alfonsín, propone marchar juntos con la bandera argentina en alto y las partidarias detrás, sin renunciar a los principios y convicciones históricas.