INFORME ESPECIAL: Alcohol, marihuana, cocaína y medicamentos al volante: qué sustancias aparecen detrás de las tragedias viales
Una discusión televisiva sobre adicciones volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué es más peligroso al volante, el alcohol o la marihuana? ¿Es cierto que nadie choca por consumir cannabis? ¿Y qué ocurre con los medicamentos que millones de personas toman por indicación médica?
Detrás de estas preguntas aparece una realidad preocupante. Los siniestros viales siguen provocando miles de muertes cada año en Argentina, mientras que el alcohol, las drogas y determinados medicamentos pueden alterar las capacidades necesarias para conducir.
Este informe analiza las diferencias entre las sustancias, las estadísticas de 2024 y 2025, los datos disponibles de 2026 y una cuestión que muchas veces queda fuera del debate: los riesgos de combinar alcohol, drogas y psicofármacos.
Alcohol, tabaco, marihuana y cocaína: no todas las adicciones son iguales
Uno de los errores más frecuentes consiste en colocar todas las sustancias en una misma escala de peligrosidad.
El alcohol puede generar dependencia física y psicológica. Su consumo afecta los reflejos, la coordinación, la atención y la capacidad de tomar decisiones. Además, puede producir una falsa sensación de seguridad, que lleva a asumir riesgos innecesarios.
El tabaco, por su parte, genera una fuerte dependencia a la nicotina y provoca graves consecuencias para la salud, especialmente enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer. Sin embargo, su impacto inmediato sobre la capacidad de conducir es diferente al del alcohol y otras drogas.
La marihuana puede alterar la percepción del tiempo, la coordinación, la atención y la velocidad de reacción. Sus efectos varían según distintos factores, pero esa variabilidad no significa que conducir después de consumirla sea seguro.
La cocaína también representa un riesgo importante. Puede provocar impulsividad, exceso de confianza, alteraciones de la atención y comportamientos peligrosos al volante.
Por eso, una sustancia puede ser altamente adictiva sin ser la que más afecta inmediatamente la conducción. Del mismo modo, una sustancia que genere menos dependencia puede aumentar el riesgo de protagonizar un siniestro vial.
Argentina: más de 4.000 muertes viales por año
Las estadísticas nacionales muestran que la inseguridad vial continúa siendo un problema grave.
Según la serie preliminar de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Argentina registró 4.043 víctimas fatales durante 2024.
En 2025, la cifra llegó a 4.060 fallecidos, lo que representa un leve incremento respecto del año anterior.
En términos concretos, durante ambos años murieron aproximadamente 11 personas por día en siniestros viales.
El informe de 2025 también registró 3.255 siniestros fatales y confirmó que las rutas concentraron aproximadamente la mitad de los hechos mortales.
Otro dato preocupante es que el 43% de las víctimas fatales con edad registrada tenía entre 15 y 34 años.
Las motocicletas ocuparon un lugar central en estas estadísticas: sus usuarios representaron el 46% de las víctimas fatales, seguidos por los ocupantes de automóviles, con el 23%.
Estos números muestran la magnitud del problema, aunque no permiten determinar cuántas de esas muertes fueron causadas específicamente por alcohol, marihuana, cocaína o medicamentos.
PDF +1
La Pampa también enfrenta una realidad preocupante
La provincia de La Pampa no está al margen de esta problemática.
Según el informe preliminar correspondiente a 2025 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, se registraron 49 víctimas fatales en territorio pampeano, con una tasa de mortalidad de 13 fallecidos cada 100.000 habitantes.
Este indicador supera el promedio nacional de 8,8 muertes cada 100.000 habitantes.
El dato resulta especialmente importante para una provincia donde las rutas nacionales y provinciales constituyen vías fundamentales para la comunicación entre localidades, el transporte de trabajadores y la actividad productiva. PDF
¿Qué muestran las estadísticas de 2026?
Durante 2026, la Agencia Nacional de Seguridad Vial continuó publicando informes parciales sobre la siniestralidad en Argentina.
Entre los documentos disponibles se encuentran los correspondientes al primer semestre y al período comprendido entre enero y julio.
Sin embargo, todavía no se dispone de una cifra anual consolidada para 2026, por lo que no sería correcto comparar esos registros parciales con los doce meses completos de 2024 y 2025.
Tampoco existe en los datos nacionales consultados un desglose suficiente que permita establecer qué porcentaje de las muertes de 2026 fue provocado específicamente por alcohol, cannabis, cocaína o medicamentos.
La ausencia de esa información constituye una limitación importante para analizar el verdadero peso de cada sustancia en los siniestros viales. Argentina
El alcohol sigue encabezando las estadísticas toxicológicas
Para profundizar el análisis resulta útil observar las investigaciones realizadas en España, donde el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses estudia las sustancias detectadas en conductores fallecidos.
En 2025 fueron analizados 894 conductores muertos en siniestros viales. De ellos, 446, equivalentes al 49,9%, dieron positivo en alcohol, drogas o psicofármacos.
El alcohol fue la sustancia más detectada, con presencia en el 32,4% de los conductores examinados.
Además, el 20,3% del total presentaba una concentración de alcohol superior a 1,20 gramos por litro de sangre.
Estos resultados confirman la importancia del alcohol como factor de riesgo vial.
No obstante, es necesario aclarar que se trata de estadísticas españolas y no argentinas. Además, detectar una sustancia no demuestra, por sí solo, que haya sido la causa del siniestro. MJusticia
Marihuana: ¿es cierto que nadie choca por consumir cannabis?
Una de las afirmaciones que más controversia genera es que el consumo de marihuana no provoca accidentes de tránsito.
La evidencia científica no respalda esa afirmación.
El cannabis puede afectar la coordinación, la atención, la percepción del entorno y el tiempo de reacción. Estas alteraciones pueden dificultar maniobras necesarias para evitar un choque.
Sin embargo, sus efectos no son idénticos a los del alcohol y tampoco corresponde atribuir automáticamente un accidente al cannabis por el solo hecho de que haya sido detectado en un análisis.
En el estudio toxicológico español de 2025, el cannabis apareció en el 8,1% de los conductores fallecidos examinados.
La cocaína, en cambio, fue detectada en el 14%.
Estos porcentajes no significan que el cannabis sea inofensivo ni permiten calcular directamente cuántos accidentes provocó cada sustancia.
La conclusión es clara: aunque los riesgos y los mecanismos de acción sean diferentes, conducir bajo los efectos de marihuana también puede resultar peligroso. Revista Tráfico y Seguridad Vial
Cocaína: impulsividad, exceso de confianza y riesgo al volante
La cocaína constituye otro factor de preocupación.
Sus efectos pueden incluir una mayor impulsividad, comportamientos arriesgados, alteraciones de la atención y una sensación exagerada de seguridad.
El informe español de 2025 detectó cocaína en 125 conductores fallecidos, equivalentes al 14% de los examinados.
El porcentaje mostró un aumento respecto de 2024, cuando había sido del 9,7%.
La evolución resulta preocupante porque indica una mayor presencia de esta sustancia entre los conductores fallecidos analizados, aunque no permite establecer por sí sola que el consumo haya aumentado en la misma proporción entre todos los automovilistas.
Los medicamentos: el riesgo que muchas veces pasa inadvertido
Uno de los aspectos menos discutidos es el papel de determinados medicamentos en la conducción.
Los ansiolíticos, sedantes, medicamentos para dormir y algunos antidepresivos pueden producir somnolencia, mareos, disminución de los reflejos o dificultades de concentración.
No todos los medicamentos tienen estos efectos ni todas las personas responden de la misma manera.
Sin embargo, existe un riesgo cuando se conduce sin conocer las advertencias del tratamiento, especialmente durante los primeros días, después de cambios de dosis o cuando se combinan sustancias.
En España, los psicofármacos fueron detectados en el 17% de los conductores fallecidos analizados durante 2025.
En 2024, esa proporción había sido del 11,4%.
Entre los medicamentos más identificados figuraron las benzodiacepinas y los antidepresivos.
Es importante distinguir dos situaciones: tomar un medicamento indicado por un profesional no significa tener una adicción, y un resultado toxicológico positivo tampoco demuestra necesariamente que el medicamento haya afectado la conducción.
El problema aparece cuando sus efectos comprometen la capacidad de manejar con seguridad.
Por eso, quienes reciben estos tratamientos deben consultar las advertencias de conducción con el profesional que los prescribe y no suspender la medicación por cuenta propia. MJusticia
La combinación de sustancias: un riesgo todavía mayor
Otro dato relevante surge del consumo simultáneo de distintas sustancias.
El informe toxicológico español de 2025 reveló que el 36,3% de los conductores fallecidos que habían dado positivo presentaba más de un tipo de sustancia.
En 2024, ese porcentaje había sido del 25,9%.
La combinación más frecuente fue alcohol con otras drogas, detectada en el 19,1% de los casos positivos.
Esto demuestra que el análisis no puede limitarse a enfrentar al alcohol con la marihuana o a comparar una droga con otra.
La combinación de alcohol con sedantes, por ejemplo, puede potenciar los efectos sobre el sistema nervioso y agravar la pérdida de capacidades necesarias para conducir.
La mezcla de sustancias introduce riesgos adicionales que no siempre pueden predecirse a partir de los efectos individuales de cada una. Revista Tráfico y Seguridad Vial
¿Qué sustancia provoca más muertes al volante?
La pregunta parece sencilla, pero su respuesta exige distinguir entre consumo, detección y responsabilidad en un siniestro.
El alcohol aparece como la sustancia más frecuentemente detectada en los estudios toxicológicos españoles analizados.
La cocaína, el cannabis y los psicofármacos también tienen una presencia significativa, aunque con porcentajes inferiores.
Pero esos datos no permiten construir una clasificación exacta de muertes causadas por cada sustancia.
Un conductor puede haber consumido más de una, y en un siniestro también pueden intervenir factores como el exceso de velocidad, la distracción, el cansancio, el estado del vehículo o las condiciones de la ruta.
Por lo tanto, sería incorrecto afirmar que todas las muertes con alcohol detectado fueron causadas por el alcohol, o que todos los fallecidos con cannabis habían sufrido un accidente provocado por esa sustancia.
Una discusión que debe ir más allá de las drogas ilegales
La legalidad de una sustancia no determina automáticamente su peligrosidad al volante.
El alcohol es legal para los adultos, pero puede deteriorar gravemente las capacidades de conducción.
Determinados medicamentos son legales y necesarios para tratar problemas de salud, pero algunos requieren precauciones específicas antes de manejar.
El cannabis y la cocaína también pueden alterar capacidades fundamentales para circular de manera segura.
Por eso, el debate no debería centrarse únicamente en qué sustancia es más adictiva o cuál tiene peor reputación social.
La verdadera pregunta es qué condiciones físicas y mentales necesita una persona para conducir sin poner en peligro su vida y la de los demás.
Conclusión: la discusión no es qué droga es peor, sino cómo evitar otra muerte
Argentina registró más de 4.000 víctimas fatales en siniestros viales tanto en 2024 como en 2025. Los informes parciales de 2026 muestran que el problema continúa requiriendo atención.
La evidencia disponible permite afirmar que el alcohol constituye un importante factor de riesgo, que el cannabis no es inocuo para conducir y que la cocaína y determinados medicamentos también pueden comprometer la seguridad vial.
Asimismo, las combinaciones de sustancias merecen especial atención por sus posibles efectos agravados.
Pero hay una cuestión fundamental: Argentina necesita información toxicológica más completa y comparable para conocer con mayor precisión la participación de estas sustancias en los siniestros fatales.
La prevención requiere controles adecuados, educación vial, información sobre medicamentos y una mayor conciencia de los riesgos.
Porque detrás de cada estadística hay una persona, una familia y una tragedia que muchas veces podría haberse evitado.
Y mientras la discusión pública continúa intentando determinar qué sustancia es más peligrosa, miles de personas siguen perdiendo la vida en las rutas y calles argentinas.
