La noche en que Lula da Silva se encaminaba a obtener su cuarta presidencia en Brasil, en la Residencia de Olivos predominaban la confusión y la impotencia. El presidente argentino, Javier Milei, había mantenido su habitual velada de ópera y, mientras avanzaba el resultado electoral, recibió una pregunta de uno de sus colaboradores: «¿Qué vamos a hacer?». «Nada. Por ahora, nada», respondió.
Milei todavía confiaba en que Jair Bolsonaro pudiera impugnar la derrota y en que prosperara el pedido de su partido para anular los comicios. Pero, apenas un día después, el expresidente brasileño quedó enfocado en otro objetivo: abandonar el país pese a una medida cautelar del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, que ordenaba entregar sus pasaportes y le impedía salir de Brasil.
El operativo para sacar a Bolsonaro de Brasil
Con apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos, Bolsonaro organizó su salida. Autoridades argentinas que hablaron con él durante el operativo lo describieron como «muy, pero muy alterado». Según esos funcionarios, solo quería subir al avión junto con su esposa y sus hijos. El plan tuvo contratiempos: hubo resistencia entre quienes debían trasladarlo por tierra hasta Misiones y, además, se enteró de que los periodistas lo esperaban en el aeropuerto tras la puesta en marcha de maniobras de distracción.
Aunque no habló públicamente del tema, Milei siguió los movimientos desde el comienzo y se puso a disposición de Bolsonaro y de la administración de Donald Trump. También habló con Santiago Caputo, quien se ofreció a viajar a Misiones para supervisar el operativo. El Presidente le dio luz verde y pidió que todo se manejara en secreto.
La participación de la SIDE y las dudas sobre el vuelo
El jefe de la SIDE, Cristian Auguadra, tuvo un papel en la organización. La noche anterior avisó a las autoridades que trabajaban en Misiones que el organismo realizaría un «operativo» en el aeropuerto de Iguazú, pero no precisó que estaba relacionado con Bolsonaro. Señaló que participaría el jet LV-JZQ y pidió autorización para que estuviera en la pista. Sin embargo, Bolsonaro iba a abordar el Gulfstream LV-JQW, perteneciente a Bayres Fly.
El costo del vuelo y de las horas de espera quedó sin aclarar. La información disponible planteó dos posibilidades, sin confirmar ninguna: que se utilizaran fondos reservados o que el traslado fuera pagado por un intermediario estadounidense.
El malestar en el Gabinete de Milei
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se enteró del operativo en su casa, mientras miraba los canales de noticias. «Estos chicos no pueden trabajar así», dijo en privado, en referencia a Caputo y su equipo. Luego llamó a Diego Santilli, quien tampoco estaba al tanto y se comunicó primero con Karina Milei.
Al cierre de la operación, Santilli y Karina Milei redactaron el comunicado de Migraciones. Allí se informó que Bolsonaro y su familia habían ingresado por el puente internacional Tancredo Neves «sin ningún impedimento legal» y que desde allí viajaron en un vuelo privado rumbo a Ecuador. Un día después, ya en Florida, el expresidente brasileño agradeció la ayuda de los gobiernos de Trump y Milei.
La relación con Brasil y el costo de la postura de Milei
Trump, que había calificado las elecciones brasileñas como «una desgracia», cambió luego el tono y expresó su intención de reunirse con Lula. Milei, en cambio, no se pronunció públicamente sobre el tema. La falta de definiciones volvió a poner en discusión el impacto de su postura ante Brasil, principal socio comercial de la Argentina junto con China: ambos países representan casi el 50 por ciento del comercio exterior argentino.
La posición intransigente del Presidente hacia Brasil también profundizó el malestar dentro del Gabinete. La preocupación se suma a un escenario económico complejo y a un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos bélicos y las tasas altas que mantiene la Reserva Federal de Estados Unidos, factores que llevan a gobiernos e inversores a actuar con mayor cautela.
En un mensaje en X, Lula respondió a una felicitación de Mauricio Macri con una referencia a la relación bilateral: «Recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana». En el Palacio de Planalto sostienen que el mandatario brasileño invitará a Milei a su asunción, aunque todavía no está claro cuál será el tono del encuentro.
Las diferencias políticas también alcanzan a Patricia Bullrich
Las tensiones con Brasil motivaron además una nueva señal de diferenciación de Patricia Bullrich, quien escribió en X: «La voluntad de la gente se respeta». Días antes, la ministra había hecho otra declaración sobre el tema, pero la información disponible no incluye el contenido completo de esa frase.
