El Gobierno de Javier Milei atraviesa un escenario de creciente fragilidad, marcado por la recesión, la falta de perspectivas de una recuperación próxima y las disputas dentro del oficialismo. A esos factores se suman una opinión pública cada vez más crítica y el aislamiento internacional que, según el análisis planteado, se profundizó tras el viaje del Presidente a España y la salida de Flávio Bolsonaro.

En ese contexto, el futuro político de Milei aparece ligado, en parte, al respaldo de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Sin embargo, ambos dirigentes enfrentan dificultades propias: Trump se prepara para las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, mientras Netanyahu afronta la posibilidad de perder el poder.

Encuesta: baja aprobación del Gobierno y de Milei

Un relevamiento de Pulsar Research, consultora vinculada a la gestión del PRO, encendió señales de alarma. Según su «brújula social» de octubre, menos del 30 por ciento de los consultados aprueba la gestión o considera positivo el rumbo del país.

El estudio indica que uno de cada cuatro argentinos cree que el país va en la dirección correcta y que el 28,9 por ciento califica la gestión como buena o muy buena. En contraste, más del 50 por ciento la considera muy mala. La imagen del Presidente registra un 32 por ciento de aprobación y un 64 por ciento de rechazo.

En el círculo político y empresario circula una hipótesis que vincula la evolución de la aprobación con el calendario electoral: durante el primer año de Gobierno habría rondado el 50 por ciento, en el segundo se habría ubicado cerca del 40 por ciento y en el actual estaría en torno al 30 por ciento. De acuerdo con esa proyección, una caída hacia el 20 por ciento en el último año de mandato podría poner en riesgo una eventual candidatura.

Tensiones internas y posibles rupturas en el oficialismo

La senadora Patricia Bullrich volvería a impulsar su emancipación política, según versiones de su entorno. Entre los motivos estaría evitar quedar asociada a un Gobierno cuestionado durante una eventual visita del Papa. También pesaría el costo electoral que, de acuerdo con mediciones de su equipo, tuvo la decisión de no reconocer el resultado de las elecciones en Brasil entre votantes que la respaldaron en el balotaje de 2023.

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, también dio una señal sobre el resultado brasileño al compartir una publicación de uno de los Benegas Lynch que reconocía su validez. Según el análisis político, los Menem mantendrían su apoyo a los Milei mientras conserven poder, pero buscarían reposicionarse si el oficialismo pierde influencia. En ese escenario, podría abrirse la búsqueda de un reemplazo.

Las disputas también involucran a Karina Milei, que habría perdido confianza en los Menem; a Bullrich y Santiago Caputo, cuyos vínculos se habrían deteriorado, y al ministro de Economía, Luis Caputo, quien, según versiones, teme que lo desplacen. A su vez, el PRO mantiene una posición de rebeldía que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, debe intentar contener, dado que fue designado para ordenar la relación con los aliados.

Elecciones en Estados Unidos y el impacto sobre la Argentina

La baja popularidad presidencial, la inestabilidad política, la conducta errática atribuida a Milei y la expectativa de que la actividad económica y la vida cotidiana no mejoren sustancialmente antes de las elecciones configuran un cuadro delicado. La vulnerabilidad del país ante acontecimientos externos podría agravarse según el resultado electoral en Estados Unidos y la respuesta de Trump.

Una derrota republicana no implicaría por sí sola el fin de la asistencia ni privaría automáticamente a Trump de herramientas para impulsar una política exterior agresiva en América Latina. Sin embargo, podría elevar los costos y las dificultades de esas iniciativas y abrir nuevos frentes en la política interna estadounidense. Para la Argentina, el efecto podría sentirse primero en los mercados: las dudas sobre las condiciones de la garantía de Washington podrían impulsar el riesgo país antes de que se interrumpa el flujo de dólares.

La Casa Blanca llega a la elección bajo presión por distintos factores señalados en el análisis: el precio de la nafta por encima de los cuatro dólares por galón, el petróleo a 120 dólares, el riesgo de una nueva escalada de la guerra con Irán, un desplome de las criptomonedas y de las empresas tecnológicas hacia el final de la semana, bajos niveles de aprobación y el caso Bolsonaro. Una pérdida de la mayoría en ambas cámaras también podría exponer a Trump a un proceso de impeachment.

La incertidumbre sobre la reacción de Trump

La principal preocupación, según el planteo, no se limita a las consecuencias de una derrota republicana. También contempla la posibilidad de que Trump no reconozca el resultado o intente interrumpir o alterar la jornada electoral, lo que podría desencadenar una crisis institucional de mayor alcance que la del asalto al Capitolio. A diferencia de aquel episodio, Trump seguiría en la Presidencia durante dos años más y conservaría desde ese cargo herramientas de poder.

Una derrota aceptada podría debilitar a Trump y afectar indirectamente a Milei. En cambio, una disputa por el resultado o una crisis institucional abriría un escenario distinto. En medio de una debilidad creciente, el Presidente argentino y sus principales asesores podrían tomar decisiones de alto riesgo, advierte el análisis.

El texto también alude a un episodio reciente en Brasil, aunque no aporta detalles adicionales sobre ese caso.