El Juzgado de Instrucción 3 de Tierra del Fuego declaró inimputable a Francisco Álvarez Ruiz, de 22 años, acusado de acosar durante meses a una niña de 12 años por redes sociales y de intentar llevársela de un colegio de Ushuaia. La resolución consideró probados los hechos investigados, pero concluyó que, debido a un padecimiento de salud mental, el hombre no pudo comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones.
El juez Federico Vidal dispuso la internación del acusado en el Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Ushuaia, con custodia policial. Se trata del único centro de salud mental de la capital fueguina habilitado para este tipo de situaciones.
La resolución por grooming, amenazas e intento de rapto
La decisión se basó en una pericia interdisciplinaria y en el artículo 34, inciso primero, del Código Penal. Aunque fue sobreseído y no será juzgado ni condenado, Álvarez Ruiz permanecerá internado en el centro de salud indicado.
El fallo abarcó tres causas que, a pedido del Ministerio Público Fiscal provincial, se unificaron por estar vinculadas con el mismo caso: la investigación por grooming, iniciada meses antes a partir de una denuncia del padre de la niña; las amenazas enviadas a un grupo de estudiantes de primer año del colegio; y la pesquisa por el intento de rapto en flagrancia y los daños en la puerta del establecimiento.
Cómo fue el intento de rapto en un colegio de Ushuaia
Álvarez Ruiz había sido detenido el lunes por la Policía de Tierra del Fuego en las inmediaciones del Colegio Integral de Educación Ushuaia. El establecimiento denunció daños y el acoso a una alumna de 12 años. Según la investigación, el hombre había viajado desde Buenos Aires y se encontró con la niña en la calle.
En el episodio, la tomó con fuerza del brazo y del hombro, intentó besarla y trató de llevársela, pese a la resistencia de la menor. Mientras pateaba un vidrio de la entrada de la escuela, le gritaba: "Mi amor, vamos", "Vamos, vamos" y "Vení conmigo".
La intervención de otros estudiantes impidió que concretara el rapto. Un alumno se interpuso entre el acusado y la niña, mientras otra estudiante pidió ayuda a los gritos. La menor logró soltarse y corrió hacia el colegio para ponerse a salvo.
