Cristian "Pity" Álvarez siguió la audiencia por videollamada desde una sala contigua al tribunal. El músico, de 54 años, está internado en el centro de salud mental Colonial Solar, en Castelar, por orden de la Justicia civil, y su abogado Sebastián Queijeiro sostuvo que no estaba en condiciones de ingresar a la sala.

El exintegrante de Viejas Locas es juzgado por el homicidio de Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz, cometido en 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano. La audiencia era la última prevista antes de los alegatos y había expectativa por una posible declaración del acusado.

El juicio a Pity Álvarez y la evaluación psiquiátrica

La Justicia civil ordenó una "internación psiquiátrica forzosa ordenada por considerarlo peligroso para sí y para terceros". El co-defensor Javier Baños indicó que presentaron tres recursos de queja ante el Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires para que se expida sobre la aptitud mental de Álvarez para afrontar el debate. El planteo no prosperó ante los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro.

El primer testigo fue el médico especialista en psiquiatría y medicina legal Ezequiel Norberto Mercurio, quien peritó al músico en octubre de 2018. La defensa le preguntó si Álvarez podía comprender lo ocurrido durante la madrugada del 12 de julio de ese año, cuando discutió con Díaz y le disparó cuatro veces. El tribunal limitó varias preguntas por considerar que insistían sobre los mismos puntos.

Mercurio señaló que en Álvarez convivían la paranoia vinculada con el consumo de cocaína y situaciones que, según el acusado, le generaban temor. Sobre el momento del hecho, afirmó: "Puede que el paciente tuviera momentos de delirios y persecución, en períodos de descompensación tenía ideas delirantes. Y en otros momentos la realidad era en la que él vivía situaciones reales de persecuciones".

Qué declaró el perito sobre el estado de Álvarez

El especialista también sostuvo: "Lo que hubo fue una discusión o una pelea que no implicaba una afectación patológica del juicio. No estaba atravesando una descompensación psicótica". Y agregó que no podía determinar cuánto miedo o amenaza percibía el músico durante el enfrentamiento, porque esa valoración dependía de distintos factores.

El segundo testigo fue César Scicchitano Tagle, de 63 años, conocido como el padre César o el cura rockero. Contó que conoce a Álvarez desde 2008 y aclaró: "No soy un fan de él". Según recordó, el músico lo llamaba asustado porque golpeaban la puerta de su departamento y temía que entraran a robar.

"Me llamaba enloquecido de cómo le golpeaban la puerta y del miedo de que le entraran a robar. 'Pity', 'Pity', le gritaban del otro lado. A cualquier hora, toda la noche, cualquier día. Incluso puso un sensor de movimiento y se prendía la luz toda la noche de cómo pasaban", relató sobre la vivienda de Álvarez, en el quinto piso de la torre 12 B del barrio Cardenal Samoré.

El cura rockero habló de las adicciones y el arma

Scicchitano Tagle describió al músico como una persona atravesada por las adicciones. "Estamos hablando de una persona con una adicción muy fuerte, lo que le generaba un estado de paranoia muy grande. Esto lo sé porque soy acompañante psicológico, estudié counseling", expresó. También lo definió como "politóxico" y dijo que estaba "totalmente tomado" por el consumo.

El sacerdote contó que Álvarez trababa la puerta con un palo para evitar que entraran y que, según su relato, le exigían dinero para permitirle circular. "En ese mundo era como un logro robarle a Pity, pegarle o sacarle plata. Mi peaje era la bendición. A Díaz lo reconocí como parte de ese grupo", afirmó. También dijo haber visto un arma en una cintura, aunque aclaró que no sabía de qué calibre ni quién la llevaba.

Al referirse a Álvarez y Díaz, el testigo sostuvo que "eran dos víctimas del consumo". Recordó que después de lo ocurrido reconoció a Díaz como alguien a quien había visto varias veces. Sobre el arma que, según dijo, el músico llevaba con frecuencia, señaló: "Lo que puedo contar es que en esa personalidad paranoide él sentía que teniendo un arma estaba protegido. Yo le decía 'Cristian no es bueno que estés con esto' y él me respondía que 'yo no le voy a hacer nada a nadie'. Cristian es una persona tranquila".

Los episodios que recordó sobre Pity Álvarez

El padre César también mencionó situaciones que, según el título de su testimonio, incluyeron el uso de WD-40 cuando el músico estaba afónico y tenía que cantar, además de la presencia de cucarachas en el lugar donde vivía. La declaración abordó así distintos aspectos de la vida cotidiana de Álvarez y del contexto de consumo y temor que describió el testigo.