La producción argentina de petróleo alcanzó los 973.700 barriles diarios en septiembre de 2026, un aumento interanual del 15,5 por ciento. Sin embargo, el crecimiento del sector no se reflejó en las ventas de combustibles: durante los primeros nueve meses del año, el consumo de nafta fue 5 por ciento menor que en igual período de 2023.

Entre enero y septiembre, la producción promedió 906.000 barriles diarios, un 16,3 por ciento más que en los mismos meses de 2025. En contraste, un análisis del Instituto Argentina Grande (IAG) registró una baja del consumo de nafta en todas las provincias, con excepción de Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires.

Consumo de nafta: las mayores caídas se registraron en el norte

Misiones encabezó las bajas acumuladas frente a 2023, con un retroceso del 32 por ciento, seguida por Formosa, donde la caída llegó al 26,7 por ciento. Según el IAG, en las provincias fronterizas el descenso fue más pronunciado porque el precio de la nafta aumentó por encima del de los países vecinos y disminuyó el consumo de ciudadanos extranjeros.

En la comparación interanual, el consumo nacional cayó 1,86 por ciento y la merma se observó en 22 de las 24 jurisdicciones. La Rioja, Corrientes, Santa Cruz y Misiones tuvieron las principales bajas, con retrocesos de entre 6,7 y 6,6 por ciento. El instituto señaló que, pese a una variación levemente positiva en la provincia de Buenos Aires, el resultado del país fue negativo.

La pérdida de poder adquisitivo presiona el consumo

El retroceso de las ventas se produce en un contexto de deterioro de los ingresos. Según el último dato del Indec, entre noviembre de 2023 y agosto de 2026 los salarios privados registrados acumularon una caída del 4,2 por ciento. En el sector público provincial, el descenso fue del 13 por ciento, mientras que en el público nacional alcanzó el 37,7 por ciento.

El IAG advirtió que, si se utilizan los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2017, en lugar de los implícitos en el Índice de Precios al Consumidor de 2004, las caídas salariales serían mayores: 11,8 por ciento para los trabajadores privados registrados, 21,2 por ciento para los empleados públicos provinciales y 44,5 por ciento para los trabajadores del Estado nacional. La actualización de esos ponderadores está frenada por el Gobierno.

La participación de la remuneración al trabajo en el valor agregado bruto pasó del 45,4 por ciento en el segundo trimestre de 2025 al 42,9 por ciento en el mismo período de 2026, una disminución de 2,43 puntos porcentuales. De acuerdo con el Indec, la baja se explicó por retrocesos de 0,62 puntos en el sector público y de 1,81 puntos en el privado.

Más horas de trabajo y menor consumo en supermercados

El deterioro de los ingresos también se vincula con la precarización laboral y la necesidad de trabajar más horas para subsistir. En el segundo trimestre de 2026, las horas trabajadas aumentaron 1,2 por ciento respecto del mismo período de 2025. Las correspondientes a asalariados bajaron 0,6 por ciento, mientras que las de los no asalariados crecieron 6,3 por ciento.

Entre los trabajadores registrados, las horas trabajadas disminuyeron 0,5 por ciento; entre los no registrados, retrocedieron 0,7 por ciento, según el informe de Generación del Ingreso del Indec.

La caída de los ingresos también se reflejó en las compras de alimentos y otros productos. En agosto de 2026, las ventas constantes en supermercados alcanzaron su segundo nivel más bajo desde 2017. El IAG destacó fuertes diferencias entre provincias: Formosa registró una caída del 39,8 por ciento y Misiones, del 39,3 por ciento. En cambio, el consumo en supermercados creció en Neuquén, con un 13,8 por ciento, y en Río Negro, con un 5,6 por ciento.