La Voz
La sesión de la Cámara de Diputados por la reforma laboral estuvo a punto de caer cerca de las 21.30, cuando Unión por la Patria intentó levantar el debate con una maniobra que fue finalmente neutralizada por Martín Menem, quien estaba completamente desprevenido. Fue uno de los momentos de mayor tensión del debate que inició a primera hora de la tarde.
Había pocos diputados presentes en el recinto y Unión por la Patria vio la posibilidad de que el debate se cayera por falta de quórum. Lo que hizo fue pedir una moción de orden para que el proyecto volviera al estudio en comisión. La estrategia era que, al no haber número para votar, la sesión quedara abortada.
La moción fue presentada por el diputado Marcelo Mango, de Río Negro. Lo que advirtió Mango era que, como el proyecto introduce cambios impositivos (si bien se eliminó la rebaja del impuesto a las Ganancias, se disminuyen las cargas patronales) debía ingresar por la Cámara de Diputados, y no por el Senado, según lo establece el artículo 52 de la Constitución Nacional.
La moción tomó por sorpresa a La Libertad Avanza, De hecho, Martín Menem ni siquiera se encontraba en el recinto: el debate era conducido en ese momento por Luis Petri, vicepresidente segundo de la Cámara. El recinto se encontraba semivacío para votar y el mendocino intentó maniobrar la situación llamando a los diputados a que retornaran a sus bancas.
En minutos de extrema incertidumbre, Menem volvió a las corridas al estrado principal y le hizo aclarar al secretario Parlamentario de la Cámara, Adrián Pagán, que las mociones de orden sólo se votan habiendo quórum, según el reglamento. Sin embargo, los diputados del kirchnerismo permanecían parados y exigían levantar la sesión.
Una vez que Menem reclutó a su tropa, hizo votar la moción del diputado Mango a mano alzada: resultó rechazada. Fue entonces cuando la exPRO devenida en libertaria Silvana Giudici, enojada por la maniobra del kirchnerismo, redobló la apuesta e hizo otra moción para adelantar la votación a las 22, cuando todavía quedaba una larga lista de oradores por delante.
La propuesta de Giudici también se votó a mano alzada, y el resultado fue afirmativo. Los diputados de Unión por la Patria estallaron contra Menem e incluso un grupo se acercó a su estrado a increparlo. En medio de la tensión, Giudici abordó a otros jefes de bloque y acordaron finalmente “pacificar” la sesión, por lo que retiró su moción de votar a las 22.
“En un ámbito de pacificación, siempre y cuando nos permitan hablar, vamos a retirar la moción para que continúe la lista de oradores”, anunció Giudici.
La sesión de la Cámara de Diputados por la reforma laboral estuvo a punto de caer cerca de las 21.30, cuando Unión por la Patria intentó levantar el debate con una maniobra que fue finalmente neutralizada por Martín Menem, quien estaba completamente desprevenido. Fue uno de los momentos de mayor tensión del debate que inició a primera hora de la tarde. Había pocos diputados presentes en el recinto y Unión por la Patria vio la posibilidad de que el debate se cayera por falta de quórum. Lo que hizo fue pedir una moción de orden para que el proyecto volviera al estudio en comisión. La estrategia era que, al no haber número para votar, la sesión quedara abortada.La moción fue presentada por el diputado Marcelo Mango, de Río Negro. Lo que advirtió Mango era que, como el proyecto introduce cambios impositivos (si bien se eliminó la rebaja del impuesto a las Ganancias, se disminuyen las cargas patronales) debía ingresar por la Cámara de Diputados, y no por el Senado, según lo establece el artículo 52 de la Constitución Nacional.La moción tomó por sorpresa a La Libertad Avanza, De hecho, Martín Menem ni siquiera se encontraba en el recinto: el debate era conducido en ese momento por Luis Petri, vicepresidente segundo de la Cámara. El recinto se encontraba semivacío para votar y el mendocino intentó maniobrar la situación llamando a los diputados a que retornaran a sus bancas. En minutos de extrema incertidumbre, Menem volvió a las corridas al estrado principal y le hizo aclarar al secretario Parlamentario de la Cámara, Adrián Pagán, que las mociones de orden sólo se votan habiendo quórum, según el reglamento. Sin embargo, los diputados del kirchnerismo permanecían parados y exigían levantar la sesión. Una vez que Menem reclutó a su tropa, hizo votar la moción del diputado Mango a mano alzada: resultó rechazada. Fue entonces cuando la exPRO devenida en libertaria Silvana Giudici, enojada por la maniobra del kirchnerismo, redobló la apuesta e hizo otra moción para adelantar la votación a las 22, cuando todavía quedaba una larga lista de oradores por delante.La propuesta de Giudici también se votó a mano alzada, y el resultado fue afirmativo. Los diputados de Unión por la Patria estallaron contra Menem e incluso un grupo se acercó a su estrado a increparlo. En medio de la tensión, Giudici abordó a otros jefes de bloque y acordaron finalmente “pacificar” la sesión, por lo que retiró su moción de votar a las 22.“En un ámbito de pacificación, siempre y cuando nos permitan hablar, vamos a retirar la moción para que continúe la lista de oradores”, anunció Giudici.

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