El peso argentino volvió a ubicarse en un nivel de encarecimiento frente al dólar similar al de abril de 2017, meses antes de la corrida cambiaria de 2018. Un informe de Altum Research calculó que el tipo de cambio real multilateral se encuentra en torno a los 83 puntos y estimó que el dólar mayorista debería cotizar entre $1.650 y $1.750.

La consultora ubicó el atraso cambiario entre 7% y 14%. Sin embargo, el estudio titulado “La frazada corta” advierte que el valor del dólar, por sí solo, no alcanza para medir el riesgo: la diferencia con 2017 está en los flujos de divisas que entran y salen del país y, sobre todo, en la forma en que se corrija el atraso.

El tipo de cambio real volvió a niveles previos a la corrida de 2018

El índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) del Banco Central mide si el país está caro o barato frente a sus socios comerciales. Cerró 2025 en 94,3 puntos y, según la estimación de Altum, perdió más de 10% durante el año hasta ubicarse cerca de los 83 puntos, pese a que el dólar nominal alcanzó valores récord.

En abril de 2017, el índice había marcado 83,5 puntos. Un año después, el dólar pasó de $20 a $40 y la Argentina firmó con el Fondo Monetario Internacional el mayor acuerdo de su historia. El nivel actual también está 35% por debajo del promedio de 23 años, ubicado en 120,8 puntos.

El informe señaló además el impacto de un factor externo: tras la reelección de Lula da Silva, el real brasileño cayó 10% en un día. Como Brasil representa el 28% del índice, la baja abarató los productos brasileños frente a los argentinos y encareció al peso, sin que mediara una medida local.

Por qué el escenario actual es distinto al de 2017

Altum marcó una diferencia central entre ambos períodos: en 2017, el peso caro se sostenía con un nivel récord de deuda externa; en la actualidad, el respaldo proviene principalmente de la energía y el agro.

Según la consultora, el dólar barato no impidió que crecieran las exportaciones, que aumentaron 24% frente a 2023, aunque el peso se encareció 17%. El informe atribuye ese desempeño a que la producción de soja depende del clima y la de crudo, de la geología. En cambio, el tipo de cambio bajo impulsa el gasto en importaciones, viajes y ahorro en moneda extranjera.

La consultora aclaró que el promedio histórico del ITCRM está influido por los períodos en que la Argentina quedó muy barata en dólares, luego de las crisis de 2002 y 2019, por lo que no lo considera una referencia de equilibrio. También sostuvo que el superávit energético de Vaca Muerta permite mantener un peso más caro que en el pasado, aunque no tanto como el nivel actual.

“El atraso existe y mide entre 7 y 14%, ni el 35% del promedio ni el cero del discurso”, concluyó el reporte.

El riesgo, según Altum, está en una corrección desordenada

El informe repasó que, en los últimos 23 años, seis de las nueve caídas de la actividad ocurrieron con el tipo de cambio real alto, es decir, después de una devaluación. De acuerdo con la consultora, las recesiones se desencadenan por correcciones desordenadas del dólar barato, no por el dólar barato en sí mismo.

Para el resto de 2026, Altum espera que se mantenga el esquema cambiario y proyecta que el dólar mayorista se ubique entre $1.540 y $1.600 al 30 de diciembre. Para 2027, prevé una corrección gradual, sin un salto brusco.

Carry trade y posible demanda de dólares

Altum también analizó la posición en pesos de los inversores extranjeros que buscan obtener ganancias con la tasa de interés, una estrategia conocida como carry trade. Si esas posiciones se desarmaran por completo en un trimestre, la demanda de dólares equivaldría al 11% de las reservas brutas.

Para la consultora, una salida de esa magnitud generaría tensión, pero no necesariamente una crisis. El mayor riesgo, advirtió, está en el ahorro en dólares de los argentinos: “los extranjeros abren la puerta y los locales la atraviesan”.