En la rutina actual, marcada por largas jornadas laborales frente a la computadora y momentos de ocio dominados por el celular o la televisión, el sedentarismo se convirtió en un hábito extendido.
Muchas personas creen que una sesión de gimnasio varias veces por semana alcanza para equilibrar esa inactividad. Sin embargo, especialistas advierten que esa compensación no siempre es suficiente.
Según los especialistas, ir al gimnasio no compensa las horas frente a la pantalla
Las recomendaciones tradicionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) indican realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada y sumar dos jornadas de ejercicios de fuerza.

Estas pautas siguen vigentes y son fundamentales para la salud. El problema surge cuando se cumple con ese objetivo, pero el resto del día transcurre casi sin movimiento.
Diversos informes recientes señalan que permanecer sentado durante períodos prolongados puede ralentizar el metabolismo, afectar la regulación de la presión arterial y alterar los niveles de glucosa en sangre.
Estos efectos, acumulados a lo largo del tiempo, elevan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, incluso en personas que entrenan regularmente.
Ante este escenario, algunos países comenzaron a reformular sus lineamientos. Canadá y Australia impulsan lo que se conoce como “guías de movimiento de 24 horas”, un enfoque integral que no solo contempla el ejercicio estructurado, sino también el descanso adecuado, entre siete y nueve horas de sueño, y la reducción del tiempo sedentario a menos de ocho horas diarias.
El nuevo paradigma sostiene que no se trata de compensar largas franjas de inactividad con un único momento de esfuerzo intenso, sino de distribuir el movimiento a lo largo de toda la jornada.
Interrumpir el tiempo sentado cada 15 o 30 minutos puede marcar una diferencia significativa. No es necesario realizar rutinas complejas: levantarse, caminar algunos pasos o hacer pequeños movimientos alcanza para activar la circulación y romper el ciclo sedentario.

Investigaciones recientes demostraron que reemplazar apenas cinco minutos de inactividad por movimientos que eleven ligeramente la frecuencia cardíaca genera beneficios medibles en la salud cardiovascular.
La clave, según los expertos, está en la regularidad y en entender que el cuerpo necesita moverse durante todo el día, no solo durante una hora en el gimnasio.
En la rutina actual, marcada por largas jornadas laborales frente a la computadora y momentos de ocio dominados por el celular o la televisión, el sedentarismo se convirtió en un hábito extendido. Muchas personas creen que una sesión de gimnasio varias veces por semana alcanza para equilibrar esa inactividad. Sin embargo, especialistas advierten que esa compensación no siempre es suficiente.Según los especialistas, ir al gimnasio no compensa las horas frente a la pantallaLas recomendaciones tradicionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) indican realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada y sumar dos jornadas de ejercicios de fuerza. Estas pautas siguen vigentes y son fundamentales para la salud. El problema surge cuando se cumple con ese objetivo, pero el resto del día transcurre casi sin movimiento.Diversos informes recientes señalan que permanecer sentado durante períodos prolongados puede ralentizar el metabolismo, afectar la regulación de la presión arterial y alterar los niveles de glucosa en sangre. Estos efectos, acumulados a lo largo del tiempo, elevan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, incluso en personas que entrenan regularmente.Ante este escenario, algunos países comenzaron a reformular sus lineamientos. Canadá y Australia impulsan lo que se conoce como “guías de movimiento de 24 horas”, un enfoque integral que no solo contempla el ejercicio estructurado, sino también el descanso adecuado, entre siete y nueve horas de sueño, y la reducción del tiempo sedentario a menos de ocho horas diarias.El nuevo paradigma sostiene que no se trata de compensar largas franjas de inactividad con un único momento de esfuerzo intenso, sino de distribuir el movimiento a lo largo de toda la jornada. Interrumpir el tiempo sentado cada 15 o 30 minutos puede marcar una diferencia significativa. No es necesario realizar rutinas complejas: levantarse, caminar algunos pasos o hacer pequeños movimientos alcanza para activar la circulación y romper el ciclo sedentario.Investigaciones recientes demostraron que reemplazar apenas cinco minutos de inactividad por movimientos que eleven ligeramente la frecuencia cardíaca genera beneficios medibles en la salud cardiovascular. La clave, según los expertos, está en la regularidad y en entender que el cuerpo necesita moverse durante todo el día, no solo durante una hora en el gimnasio. La Voz

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