El desembarco de Alejandra Maglietti en Buenos Aires no fue el cuento de hadas que muchos podrían imaginar. La hoy consolidada figura recordó en El ejército de la mañana (Bondi Live) lo difícil que fue adaptarse a una industria que, en sus comienzos, le cerraba las puertas por no cumplir con el canon de belleza de aquel entonces.
“Me acuerdo perfecto de agarrar un revista y que dijera: ‘Menos de uno setenta y tres, abstenerse’”, relató, señalando que ella no alcanzaba esa estatura.
Según la modelo, el quiebre de esa norma lo marcó una figura icónica: “Fue Pampita quien empezó a revertir ese criterio, al triunfar a pesar de no ajustarse a la norma”.
Sin embargo, el desafío no era solo físico. La pasarela exigía una técnica que a la formoseña le costó asimilar. “La manera de caminar también… no camina igual una vedette que una modelo. Había como una guerrita de las petisas versus las altas. Para lograr esa manera de caminar, me costó un montón siempre”, confesó.
Lo más crudo de su relato tuvo que ver con la hostilidad de sus colegas. Maglietti denunció haber sufrido ataques xenófobos y discriminación por su procedencia provincial.
“No la puedo nombrar porque ya no está, pero de estar a punto de salir al desfile y que detrás me dijeran: ‘Paraguaya, eh, no sabés ni hablar, volvete a tu país’. No sabés las cosas que me decían, no, no, no, así de feas. Horribles”, contó en diálogo con Pepe Ochoa y Fede Bongiorno.
Ante el maltrato, Alejandra aseguró que nunca se quedó callada. “Obvio que le contestaba. Una vez me acuerdo que una me chicaneaba. Fui y le cerré la puerta con todo”, recordó entre risas, dejando claro que defenderse era vital para sobrevivir en ese ambiente donde incluso se “picaba” la relación por ver quién llegaba primero para quedarse con la mejor ropa.
El desembarco de Alejandra Maglietti en Buenos Aires no fue el cuento de hadas que muchos podrían imaginar. La hoy consolidada figura recordó en El ejército de la mañana (Bondi Live) lo difícil que fue adaptarse a una industria que, en sus comienzos, le cerraba las puertas por no cumplir con el canon de belleza de aquel entonces.“Me acuerdo perfecto de agarrar un revista y que dijera: ‘Menos de uno setenta y tres, abstenerse’”, relató, señalando que ella no alcanzaba esa estatura. Según la modelo, el quiebre de esa norma lo marcó una figura icónica: “Fue Pampita quien empezó a revertir ese criterio, al triunfar a pesar de no ajustarse a la norma”.Sin embargo, el desafío no era solo físico. La pasarela exigía una técnica que a la formoseña le costó asimilar. “La manera de caminar también… no camina igual una vedette que una modelo. Había como una guerrita de las petisas versus las altas. Para lograr esa manera de caminar, me costó un montón siempre”, confesó.Lo más crudo de su relato tuvo que ver con la hostilidad de sus colegas. Maglietti denunció haber sufrido ataques xenófobos y discriminación por su procedencia provincial.“No la puedo nombrar porque ya no está, pero de estar a punto de salir al desfile y que detrás me dijeran: ‘Paraguaya, eh, no sabés ni hablar, volvete a tu país’. No sabés las cosas que me decían, no, no, no, así de feas. Horribles”, contó en diálogo con Pepe Ochoa y Fede Bongiorno.Ante el maltrato, Alejandra aseguró que nunca se quedó callada. “Obvio que le contestaba. Una vez me acuerdo que una me chicaneaba. Fui y le cerré la puerta con todo”, recordó entre risas, dejando claro que defenderse era vital para sobrevivir en ese ambiente donde incluso se “picaba” la relación por ver quién llegaba primero para quedarse con la mejor ropa. La Voz

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