El Parlamento de Turquía fue escenario este miércoles de un episodio de extrema tensión durante la jura de Akin Gürlek como nuevo ministro de Justicia.
Legisladores de la oposición intentaron impedir el acto y se produjeron golpes de puño, empujones y gritos, mientras diputados oficialistas formaron una barrera humana para permitir que la ceremonia se completara.
La designación fue impulsada por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, y generó un inmediato rechazo del principal bloque opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que calificó la medida como inconstitucional.
Acusaciones de injerencia política
Desde el CHP argumentaron que jueces y fiscales en funciones no pueden asumir cargos políticos, por lo que la llegada de Gürlek al Ministerio de Justicia vulneraría la separación de poderes.
“Es una designación ilegal”, denunció uno de los diputados opositores durante la sesión, lo que derivó en el enfrentamiento físico dentro del recinto.
El Ejecutivo turco rechazó las acusaciones y defendió la decisión al sostener que el Poder Judicial actúa con plena autonomía.
Desde el entorno de Erdogan aseguraron que se trata de una reorganización administrativa del gabinete y no de una maniobra partidaria, aunque no brindaron mayores precisiones.
Un fiscal en el centro de la polémica
Antes de asumir como ministro, Gürlek se desempeñaba como fiscal general de Estambul y encabezó investigaciones de alto impacto contra dirigentes del CHP.
Durante su gestión, cientos de referentes opositores fueron detenidos en causas por presunta corrupción, lo que motivó denuncias de persecución política y alertas de organismos internacionales sobre el deterioro de la independencia judicial en Turquía.
Uno de los episodios más resonantes ocurrió en marzo de 2025, cuando firmó la orden de arresto contra el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, considerado el principal rival electoral de Erdogan. Esa decisión desató protestas masivas en todo el país, las más intensas en más de una década.
Un contexto político cada vez más tenso
El escándalo se produce en un momento sensible para Turquía, atravesado por debates sobre una eventual reforma constitucional y por negociaciones con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) para poner fin a décadas de conflicto armado.
En ese marco, el Parlamento deberá tratar en las próximas semanas iniciativas legislativas clave, en un clima político marcado por la confrontación, las denuncias de autoritarismo y el creciente cuestionamiento al equilibrio institucional bajo el gobierno de Erdogan.
El Parlamento de Turquía fue escenario este miércoles de un episodio de extrema tensión durante la jura de Akin Gürlek como nuevo ministro de Justicia.Legisladores de la oposición intentaron impedir el acto y se produjeron golpes de puño, empujones y gritos, mientras diputados oficialistas formaron una barrera humana para permitir que la ceremonia se completara.La designación fue impulsada por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, y generó un inmediato rechazo del principal bloque opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que calificó la medida como inconstitucional.Acusaciones de injerencia políticaDesde el CHP argumentaron que jueces y fiscales en funciones no pueden asumir cargos políticos, por lo que la llegada de Gürlek al Ministerio de Justicia vulneraría la separación de poderes.“Es una designación ilegal”, denunció uno de los diputados opositores durante la sesión, lo que derivó en el enfrentamiento físico dentro del recinto.El Ejecutivo turco rechazó las acusaciones y defendió la decisión al sostener que el Poder Judicial actúa con plena autonomía.Desde el entorno de Erdogan aseguraron que se trata de una reorganización administrativa del gabinete y no de una maniobra partidaria, aunque no brindaron mayores precisiones.Un fiscal en el centro de la polémicaAntes de asumir como ministro, Gürlek se desempeñaba como fiscal general de Estambul y encabezó investigaciones de alto impacto contra dirigentes del CHP.Durante su gestión, cientos de referentes opositores fueron detenidos en causas por presunta corrupción, lo que motivó denuncias de persecución política y alertas de organismos internacionales sobre el deterioro de la independencia judicial en Turquía.Uno de los episodios más resonantes ocurrió en marzo de 2025, cuando firmó la orden de arresto contra el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, considerado el principal rival electoral de Erdogan. Esa decisión desató protestas masivas en todo el país, las más intensas en más de una década.Un contexto político cada vez más tensoEl escándalo se produce en un momento sensible para Turquía, atravesado por debates sobre una eventual reforma constitucional y por negociaciones con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) para poner fin a décadas de conflicto armado.En ese marco, el Parlamento deberá tratar en las próximas semanas iniciativas legislativas clave, en un clima político marcado por la confrontación, las denuncias de autoritarismo y el creciente cuestionamiento al equilibrio institucional bajo el gobierno de Erdogan. La Voz

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