El proceso de designaciones docentes, clave para el inicio del ciclo lectivo 2026, arrancó con cruces sindicales, malestar en territorio y un escenario de confusión que dejó a cientos de aspirantes sin respuestas claras. Lo que debía ser un trámite administrativo ordenado quedó atravesado por la falta de información oficial y una grieta sindical que impactó de lleno en quienes concursaban por cargos.

En ese marco, desde el sector de la Celeste Violeta denunciaron un “vacío de representación” en los Tribunales de Clasificación. Según sostuvieron, luego del cambio reciente de autoridades, los actuales representantes de la lista Rosa y Verde no habilitaron líneas telefónicas ni garantizaron una atención presencial efectiva para evacuar consultas urgentes.

“La representación se ejerce dando la cara cuando las cosas no funcionan”, afirmaron desde el sector de Fernández, y señalaron que históricamente el acompañamiento gremial cubría las falencias administrativas, algo que -según denunciaron- hoy no está ocurriendo.

El reclamo no se limitó a la atención. También apuntó a la falta de difusión de los protocolos acordados con el Ministerio de Educación. De acuerdo con los testimonios recogidos en las mesas, se aplicaron cambios de criterio de último momento que no habían sido comunicados previamente, lo que generó situaciones de vulnerabilidad para docentes que concursaban por sus cargos.

La crítica institucional expuso una desconexión entre la gestión administrativa y las necesidades del territorio, en un momento sensible del calendario educativo.

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