La jugada de pelota parada, los rulos de Jagger Herrera y un poco de música de fondo. Las intervenciones de Álvaro Montero, un arquero de dos metros que parece sobrehumano en los momentos decisivos, cuando Iván Morales intenta anotar a escasos centímetros de su cuerpo. Boca continúa en la senda triunfal, disfrutando de su mejor semestre en los últimos tres años, asegurando así un lugar en los playoffs del Torneo Clausura y manteniendo la delantera en la Tabla Anual, donde compite con Rosario Central, Argentinos Juniors, Independiente Rivadavia y Vélez. Un posible título ya se atisba en el horizonte, sin necesidad de recurrir a supersticiones.
Independiente, por su parte, se despide con un collage de sensaciones. Silbidos conviven con aplausos. En un clásico que estuvo muy reñido, un empate hubiera reflejado mejor la realidad del encuentro. Sin embargo, el equipo local no supo concretar sus oportunidades, careciendo de precisión, mientras que se encontró con la muralla del arquero colombiano, quien no brinda oportunidades bajo los tres postes del xeneize. Ahora, a solo dos fechas del cierre de la fase preliminar, se encuentra en la zona de clasificación a Sudamericana 2027, pero su posición se ha vuelto precaria.
A medida que se disipó el humo del recibimiento, el desarrollo del partido se presentó más favorable a Independiente que a Boca. Aunque el equipo visitante -vestido de blanco este domingo- generó las ocasiones más peligrosas, el conjunto local fue más incisivo, especialmente por las bandas. A pesar de que Jadson Viera es defensor de la posesión, el equipo cedió la pelota y buscó el contraataque. A excepción de los primeros minutos, cuando presionaron sobre el arco de Montero con el respaldo de su afición, el plan fue cortar y contrarrestar utilizando la velocidad de Santiago Montiel y Josías Palais.
Boca dominó la posesión, aunque los pases en su propio campo fueron excesivos. Cuando Leandro Paredes, quien finalmente fue titular a pesar de problemas físicos, logró filtrar un pase, encontró a Leonel Flores en el costado izquierdo. Sin embargo, se notó la falta de Lautaro Blanco, cuya presencia siempre añade profundidad. Malcom Braida no se siente cómodo en su posición, mientras que Alan Velasco se activó raramente y, aunque logró encarar hacia adentro, su presencia en el área fue escasa, al igual que la del delantero Miguel Merentiel.
Los xeneizes generaron tres oportunidades claras frente a Santiago Mele, quien sustituía a Rodrigo Rey en una de las decisiones más controvertidas de Viera. La primera llegó con un centro de Leandro Lozano, que Flores no pudo capitalizar debajo del arco. El joven delantero tuvo una inmejorable ocasión para definir con su zurda, pero erróneamente optó por su pie derecho. Luego, Milton Delgado asistió a Merentiel, quien llegó apresurado al área y, a pesar de estar en posición para un zurdazo, el arquero logró desviar su tiro. Más adelante, Paredes lanzó un tiro libre que Santiago Ascacíbar cabeceó en el punto penal, pero el gol se escapó por milímetros.
Es cierto que Boca controló el balón, pero Independiente mostró agresividad al recuperarla y supo aprovechar los errores cometidos por Montiel. Un sólido desempeño en el mediocampo por parte de Iván Marcone y un eficaz pivoteo de Ezequiel Ávila ante la juventud de los jugadores rivales fueron determinantes para el desarrollo del juego.