La Voz

Con el objetivo de “movilizar y entusiasmar” a sus militantes, la nueva conducción nacional de la Unión Cívica Radical desembarcará hoy en Córdoba, donde el partido atraviesa una irresuelta interna marcada por la desconfianza entre los dirigentes.

La mesa nacional de la UCR está presidida por Leonel Chiarella, el joven intendente de Venado Tuerto (Santa Fe), y tiene una fuerte presencia de cordobeses: la secretaria General es la riocuartense Piera Fernández (expresidenta de la Federación Universitaria Argentina y tropa de Martín Lousteau). Y de local en la ciudad de Córdoba juegan Javier Bee Sellares, ahora vicepresidente de la UCR y lugarteniente del correntino Gustavo Valdés; Ramón Mestre, quien tiene una secretaría en la mesa ejecutiva, y la concejala deloredista Elisa Caffaratti.

En su 31° congreso ordinario, la Federación Universitaria Argentina (FUA) eligió a Piera Fernández de Piccoli, estudiante de la Universidad Nacional de Río Cuarto y de la Franja Morada

Chiarella tendrá reuniones con intendentes, con militantes de la Franja Morada y con las autoridades del Comité Provincia que encabeza Marcos Ferrer. Allí, expondrá la visión que el radicalismo nacional tiene, que se resume en esta frase: “Ni un Estado presente y corrupto, ni un Estado ausente; un Estado eficiente y humano”.

La jornada servirá para medir las posturas entre los distintos radicalismos que hoy conviven en Córdoba: el que quiere aliarse a La Libertad Avanza, que se referencia en el gobernador mendocino Alfredo Cornejo; aquel proclive a sostener el esquema aliancista de Provincias Unidas, con el santafesino Maximiliano Pullaro a la cabeza; y el que promueve mantenerse al margen de ambas coaliciones, pero sin descartar la integración a una nueva alianza.

Los nombres propios de esas posturas en tensión en la mesa nacional son: Fernández y Bee Sellares, que dan señales a favor de un acuerdo orgánico con el peronismo no K en el marco de Provincias Unidas; Caffaratti, quien representa los intereses del mendocino Cornejo, socio de Javier Milei; y Mestre, quien viene de sufrir una fuerte derrota electoral y se postula una tercera posición alejada de ambas coaliciones.

Chiarella llegó a la presidencia de la UCR el 12 de diciembre y es tropa del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y referente de Evolución, el anterior esquema de De Loredo.

El objetivo de supervivencia de la UCR nacional es sostener las cuatro gobernaciones que pondrá en juego el año que viene –Santa Fe, Mendoza, Jujuy y Chaco–. Además, el radicalismo gobierna Corrientes e integra el Gobierno de San Luis, donde tiene un acuerdo con Claudio Poggi. Además, están las más de 500 intendencias a nivel nacional.

Cada realidad es distinta: los gobernadores Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy) se inclinan por mantener los acuerdos con sectores del peronismo en sus respectivas provincias; pero Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) podrían inclinarse por acordar con La Libertad Avanza.

En ese marco, la estrategia del Comité Nacional es que el radicalismo de cada provincia tenga una táctica que le permita retener el poder.

En Córdoba, en cambio, el proceso es más complejo porque la UCR es oposición. Además, sobrevuela el proceso de renovación de autoridades partidarias que debe hacerse este año. Como se recordará, Ferrer es el actual presidente. El contexto es pésimo: los radicales vienen de atravesar un traumático proceso interno que derivó en la candidatura de Ramón Mestre a diputado y un aplastante resultado electoral.

​Con el objetivo de “movilizar y entusiasmar” a sus militantes, la nueva conducción nacional de la Unión Cívica Radical desembarcará hoy en Córdoba, donde el partido atraviesa una irresuelta interna marcada por la desconfianza entre los dirigentes. La mesa nacional de la UCR está presidida por Leonel Chiarella, el joven intendente de Venado Tuerto (Santa Fe), y tiene una fuerte presencia de cordobeses: la secretaria General es la riocuartense Piera Fernández (expresidenta de la Federación Universitaria Argentina y tropa de Martín Lousteau). Y de local en la ciudad de Córdoba juegan Javier Bee Sellares, ahora vicepresidente de la UCR y lugarteniente del correntino Gustavo Valdés; Ramón Mestre, quien tiene una secretaría en la mesa ejecutiva, y la concejala deloredista Elisa Caffaratti. Chiarella tendrá reuniones con intendentes, con militantes de la Franja Morada y con las autoridades del Comité Provincia que encabeza Marcos Ferrer. Allí, expondrá la visión que el radicalismo nacional tiene, que se resume en esta frase: “Ni un Estado presente y corrupto, ni un Estado ausente; un Estado eficiente y humano”. La jornada servirá para medir las posturas entre los distintos radicalismos que hoy conviven en Córdoba: el que quiere aliarse a La Libertad Avanza, que se referencia en el gobernador mendocino Alfredo Cornejo; aquel proclive a sostener el esquema aliancista de Provincias Unidas, con el santafesino Maximiliano Pullaro a la cabeza; y el que promueve mantenerse al margen de ambas coaliciones, pero sin descartar la integración a una nueva alianza. Los nombres propios de esas posturas en tensión en la mesa nacional son: Fernández y Bee Sellares, que dan señales a favor de un acuerdo orgánico con el peronismo no K en el marco de Provincias Unidas; Caffaratti, quien representa los intereses del mendocino Cornejo, socio de Javier Milei; y Mestre, quien viene de sufrir una fuerte derrota electoral y se postula una tercera posición alejada de ambas coaliciones. Chiarella llegó a la presidencia de la UCR el 12 de diciembre y es tropa del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y referente de Evolución, el anterior esquema de De Loredo. El objetivo de supervivencia de la UCR nacional es sostener las cuatro gobernaciones que pondrá en juego el año que viene –Santa Fe, Mendoza, Jujuy y Chaco–. Además, el radicalismo gobierna Corrientes e integra el Gobierno de San Luis, donde tiene un acuerdo con Claudio Poggi. Además, están las más de 500 intendencias a nivel nacional. Cada realidad es distinta: los gobernadores Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy) se inclinan por mantener los acuerdos con sectores del peronismo en sus respectivas provincias; pero Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) podrían inclinarse por acordar con La Libertad Avanza. En ese marco, la estrategia del Comité Nacional es que el radicalismo de cada provincia tenga una táctica que le permita retener el poder. En Córdoba, en cambio, el proceso es más complejo porque la UCR es oposición. Además, sobrevuela el proceso de renovación de autoridades partidarias que debe hacerse este año. Como se recordará, Ferrer es el actual presidente. El contexto es pésimo: los radicales vienen de atravesar un traumático proceso interno que derivó en la candidatura de Ramón Mestre a diputado y un aplastante resultado electoral.  ​

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