Mariano Martínez y el Bicho Gómez llegan a la charla con el cansancio lógico de quien terminó una función tarde, pero con la adrenalina intacta de saberse por el momento ganadores en una temporada que, según sus propias palabras, “parece que va a ser muy buena”. Los actores estuvieron en el piso del streaming La Voz en Vivo, a pocos días del estreno de Ni media palabra, la comedia que encabezan junto a Nicolás Cabré (también en rol de director junto a su pareja, Rocío Pardo).

Lo que traen entre manos en el teatro Holiday no es un proyecto improvisado. Ni media palabra, escrita por el autor argentino radicado en Uruguay Fernando Schmidt, rompe con el esquema tradicional del vodevil de puertas para proponer algo más dinámico y “sorprendente”, donde nada es lo que parece y todo termina cambiando.

Según relatan los protagonistas, la pieza empieza de una manera y se va desarrollando hacia giros inesperados que dejan al público desconcertado pero risueño. “No es la típica comedia de entrar y salir por puertas; estamos los tres todo el tiempo en escena”, explica Martínez, resaltando que la historia tiene muchos matices y una ambientación estética anclada en la nostalgia de los años 80.

El éxito ha sido tan inmediato que el esquema inicial de funciones de jueves a domingos quedó chico rápidamente. Ante la demanda, la producción ya decidió agregar funciones diarias desde los miércoles, incluyendo doble función para los sábados.

Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Para el Bicho Gómez, un veterano de las temporadas cordobesas, el termómetro de la calle no miente: la gente los elige a pesar de la compleja realidad económica, convirtiendo el teatro en una especie de refugio o apuesta. Ellos como actores, sienten que cada temporada es casi como ir al casino donde, por ahora, acá vienen ganando todas las fichas.

Para Mariano Martínez, este desembarco en la villa tiene un sabor especial: es su debut oficial en una temporada de Carlos Paz. Aunque su carrera ha sido mayoritariamente audiovisual, confiesa haber quedado enamorado del teatro hace 10 años cuando produjo y protagonizó Mentiras inteligentes. Además, su conexión con Córdoba es profunda y familiar; sus hijos son de madre cordobesa y la villa siempre fue un lugar de retorno afectivo.

Mientras tanto, el Bicho aporta la cuota de oficio y el conocimiento del terreno, destacando que el clima de la sierras y el feedback del público local arman el “combo perfecto” para el trabajo y el placer familiar.

–¿Cómo es la dinámica de trabajar con Nicolás Cabré en esta doble faceta de director y compañero de escena?

–Gómez: Nosotros ya veníamos con una inercia de trabajo importante. Con Mariano es nuestra cuarta temporada; antes hicimos Tom, Dick y Harry bajo la dirección de Nico. Él tiene una visión de la comedia muy clara porque es un gran comediante. Sabe exactamente dónde está el chiste, dónde va la pausa y qué es lo efectivo. Ahora que se sube al escenario con nosotros, todo fluye porque tiene muy claro el ritmo de la obra.

Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

–Mariano, para vos es tu primera temporada acá. ¿Por qué tardaste tanto en decidirte por Carlos Paz?

–Martínez: Se dio al fin y estoy muy contento. Las decisiones a veces dependen de los proyectos o de quedarse en Buenos Aires, que también funciona muy bien en verano. Pero esta obra la veníamos pensando con Nico desde antes de Tom, Dick y Harry. Cuando apareció el texto de Schmidt en febrero del año pasado, a Nico y a Rocío (Pardo, co-directora) les encantó y me la pasaron. No hubo dudas, y ellos quisieron estrenarla acá por todo lo que implica la conexión de ellos con la ciudad. Para mí, Córdoba es familia; mis hijos tienen raíces acá.

–¿La obra tiene guiños a sus trabajos anteriores, especialmente a esos personajes icónicos de “Son Amores” o “Los Únicos”?

–Martínez: Sí, la obra está planteada casi como una fiesta. Hay muchos guiños físicos y referencias que la gente agradece muchísimo. De hecho, hace poco alimentamos un poco esa mística haciendo el remix del “Rey Marquesi” con El Reja. Fue una especie de homenaje a ese tema de 2003 que, aunque yo tenía 23 años cuando lo hice, sigue trascendiendo en el tiempo por la música. En la obra, el personaje de Nico está un poco anclado en los 80, así que esa estética retro y nostálgica envuelve toda la puesta.

Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

–Mencionaste lo del remix del “Rey Marquesi” con El Reja. ¿Fue una forma de abrazar ese pasado que a veces a los actores les pesa?

–Martínez: Totalmente. Me llamaron ellos y me pareció el momento justo para alimentar la mística de este reencuentro con Nico. La música hace que esas cosas trasciendan las generaciones y que la gente lo recuerde con mucho cariño

–Bicho, vos que conocés bien el paño, ¿qué tan difícil es la situación económica para el teatro este año?

–Gómez: Hacer teatro en Argentina siempre tiene su complejidad. La temporada es acotada, son apenas dos meses, y uno nunca sabe si le va a ir bien. Es como tirar una ficha en el casino. Afortunadamente, Ni media palabra arrancó muy arriba. El hecho de que ya estemos agregando funciones indica que la gente, a pesar de todo, busca divertirse. Si te va bien, te da un colchón para tirar un tiempo, pero no es que uno se salva para siempre, a menos que metas un bombazo de 1500 personas por función.

–Hablando de la vida en la villa, ¿les queda margen para disfrutar del paisaje o es todo trabajo?

–Gómez: Tratamos de conjugar placer y trabajo porque la familia nos acompaña. A veces los nenes no te dejan dormir la siesta porque quieren ir a la pileta o al río, y hay que estar ahí. Pero el clima de las sierras es fantástico y la gente que viene a turistear es divina, así que el combo se arma perfecto.

–Mariano, se te ve muy enfocado en el entrenamiento. ¿Cómo es tu rutina diaria en medio de la temporada?

–Martínez: Para mí el entrenamiento es como lavarme los dientes, es parte de mi vida. Entreno todos los días, hago una hora y media o dos de físico, pesas y fuerza. También practico Taekwondo y una disciplina que se llama Animal Flow, que son movimientos inspirados en animales que trabajan mucho el núcleo y la agilidad. Me hace muy bien a la cabeza y al cuerpo, especialmente después de los 40.

Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

–¿Y la dieta? Porque el Bicho parece que tiene otros planes gastronómicos…

–Martínez: (Risas) Mi alimentación se basa en carnes con grasa, achuras y trato de evitar harinas y azúcares porque me siento pesado y me lesiono más fácil. Pero un fernet de vez en cuando me tomo, eso no se negocia.

Gómez: Yo tengo la misma dieta, pero sin el ejercicio. Mucho asado, mucha pasta y harina. Un día fernet, otro día vino… ese es mi entrenamiento de dos horas diarias (risas).

–En una era de redes sociales tan intensas, vos Mariano has pasado por momentos de mucha exposición y críticas. ¿Cómo te manejás hoy con los “haters”?

–Martínez: Hoy en día ni les presto atención. Pasó mucha agua bajo el puente. En un momento se puso pesado y hasta personal, pero entendí que darle lugar a eso es darle importancia a gente que quizás descarga sus frustraciones ahí. Hay que ser fiel a uno mismo y centrarse en el amor y en las cosas buenas. Si estás pendiente de lo que dicen, dejás de ser vos realmente.

–Olivia, tu hija mayor Mariano, ya tuvo un acercamiento a la actuación. ¿Cómo manejas esa herencia y qué pasa con los otros? ¿Los dejarías que empiecen de chicos como vos?

–Martínez: Olivia tiene 16 años y desde los 6 que quiere ser actriz. Estudió mucho en la escuela de Valeria Lynch y en un momento hizo un casting para la novela Separadas, donde terminó haciendo de mi hija. Fue increíble que debutara conmigo, aunque en casa lo charlamos mucho porque queríamos que viviera su infancia sin presiones. Ahora está terminando la secundaria y veremos qué camino sigue. La más chiquita de ocho también quiere ser actriz o youtuber, y mi hijo de 12 está más tranquilo. Siempre los voy a apoyar, pero cuidando que no quemen etapas.

Mariano Martinez y el Bicho Gómez actores en el streaming de la Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

—Mariano, estás soltero y en Carlos Paz. ¿Hay planes de conquista, de salir por las noches?

–Martínez: Estoy soltero y abierto al amor, me encanta salir a bailar y conocer personas nuevas. Si se da, se da, no estoy presionado pero tampoco cerrado.

Gómez: Yo en cambio ya estoy retirado de las pistas; estoy muy enamorado de mi mujer, Vero. Siempre digo que si ella se va con otro, yo me voy a vivir con ellos (risas).

–Para cerrar, un “ping-pong” rápido sobre el trío que forman con Cabré. ¿Quién es el más impuntual?

–Gómez y Martínez: ¡Nico!. Él mismo llega y te dice que llegó tarde.

¿El más cabrón o mecha corta?

Martínez: Estamos en un momento de mucha templanza los tres, nos conocemos mucho y respetamos los tiempos del otro.

¿El más diplomático?

Gómez: Mariano, sin dudas. Se toma todo con mucha calma.

¿El más jodón?

Martínez: El Bicho, 100%. Desdramatiza todo con un chiste.

¿Y el más fachero o coqueto?

Martínez: (Risas) A mí me gusta mucho la pilcha, me traje como 40 valijas. No soy de usar cremas ni nada de eso, pero me cuido con la comida y el entrenamiento.

Bicho Gómez: Yo soy un galán maduro, pero Mariano se acapara todas las fotos cuando caminamos por la calle, ¡me gana 10 a 0!

Para ver

Ni media palabra se presenta de miércoles a domingo en el teatro Holiday a las 22 (sábado doble función a las 00). Tickets en autoentrada.com.ar.

​Mariano Martínez y el Bicho Gómez llegan a la charla con el cansancio lógico de quien terminó una función tarde, pero con la adrenalina intacta de saberse por el momento ganadores en una temporada que, según sus propias palabras, “parece que va a ser muy buena”. Los actores estuvieron en el piso del streaming La Voz en Vivo, a pocos días del estreno de Ni media palabra, la comedia que encabezan junto a Nicolás Cabré (también en rol de director junto a su pareja, Rocío Pardo).Lo que traen entre manos en el teatro Holiday no es un proyecto improvisado. Ni media palabra, escrita por el autor argentino radicado en Uruguay Fernando Schmidt, rompe con el esquema tradicional del vodevil de puertas para proponer algo más dinámico y “sorprendente”, donde nada es lo que parece y todo termina cambiando.Según relatan los protagonistas, la pieza empieza de una manera y se va desarrollando hacia giros inesperados que dejan al público desconcertado pero risueño. “No es la típica comedia de entrar y salir por puertas; estamos los tres todo el tiempo en escena”, explica Martínez, resaltando que la historia tiene muchos matices y una ambientación estética anclada en la nostalgia de los años 80.El éxito ha sido tan inmediato que el esquema inicial de funciones de jueves a domingos quedó chico rápidamente. Ante la demanda, la producción ya decidió agregar funciones diarias desde los miércoles, incluyendo doble función para los sábados. Para el Bicho Gómez, un veterano de las temporadas cordobesas, el termómetro de la calle no miente: la gente los elige a pesar de la compleja realidad económica, convirtiendo el teatro en una especie de refugio o apuesta. Ellos como actores, sienten que cada temporada es casi como ir al casino donde, por ahora, acá vienen ganando todas las fichas.Para Mariano Martínez, este desembarco en la villa tiene un sabor especial: es su debut oficial en una temporada de Carlos Paz. Aunque su carrera ha sido mayoritariamente audiovisual, confiesa haber quedado enamorado del teatro hace 10 años cuando produjo y protagonizó Mentiras inteligentes. Además, su conexión con Córdoba es profunda y familiar; sus hijos son de madre cordobesa y la villa siempre fue un lugar de retorno afectivo. Mientras tanto, el Bicho aporta la cuota de oficio y el conocimiento del terreno, destacando que el clima de la sierras y el feedback del público local arman el “combo perfecto” para el trabajo y el placer familiar.–¿Cómo es la dinámica de trabajar con Nicolás Cabré en esta doble faceta de director y compañero de escena?–Gómez: Nosotros ya veníamos con una inercia de trabajo importante. Con Mariano es nuestra cuarta temporada; antes hicimos Tom, Dick y Harry bajo la dirección de Nico. Él tiene una visión de la comedia muy clara porque es un gran comediante. Sabe exactamente dónde está el chiste, dónde va la pausa y qué es lo efectivo. Ahora que se sube al escenario con nosotros, todo fluye porque tiene muy claro el ritmo de la obra.–Mariano, para vos es tu primera temporada acá. ¿Por qué tardaste tanto en decidirte por Carlos Paz?–Martínez: Se dio al fin y estoy muy contento. Las decisiones a veces dependen de los proyectos o de quedarse en Buenos Aires, que también funciona muy bien en verano. Pero esta obra la veníamos pensando con Nico desde antes de Tom, Dick y Harry. Cuando apareció el texto de Schmidt en febrero del año pasado, a Nico y a Rocío (Pardo, co-directora) les encantó y me la pasaron. No hubo dudas, y ellos quisieron estrenarla acá por todo lo que implica la conexión de ellos con la ciudad. Para mí, Córdoba es familia; mis hijos tienen raíces acá.–¿La obra tiene guiños a sus trabajos anteriores, especialmente a esos personajes icónicos de “Son Amores” o “Los Únicos”? –Martínez: Sí, la obra está planteada casi como una fiesta. Hay muchos guiños físicos y referencias que la gente agradece muchísimo. De hecho, hace poco alimentamos un poco esa mística haciendo el remix del “Rey Marquesi” con El Reja. Fue una especie de homenaje a ese tema de 2003 que, aunque yo tenía 23 años cuando lo hice, sigue trascendiendo en el tiempo por la música. En la obra, el personaje de Nico está un poco anclado en los 80, así que esa estética retro y nostálgica envuelve toda la puesta.–Mencionaste lo del remix del “Rey Marquesi” con El Reja. ¿Fue una forma de abrazar ese pasado que a veces a los actores les pesa?–Martínez: Totalmente. Me llamaron ellos y me pareció el momento justo para alimentar la mística de este reencuentro con Nico. La música hace que esas cosas trasciendan las generaciones y que la gente lo recuerde con mucho cariño–Bicho, vos que conocés bien el paño, ¿qué tan difícil es la situación económica para el teatro este año?–Gómez: Hacer teatro en Argentina siempre tiene su complejidad. La temporada es acotada, son apenas dos meses, y uno nunca sabe si le va a ir bien. Es como tirar una ficha en el casino. Afortunadamente, Ni media palabra arrancó muy arriba. El hecho de que ya estemos agregando funciones indica que la gente, a pesar de todo, busca divertirse. Si te va bien, te da un colchón para tirar un tiempo, pero no es que uno se salva para siempre, a menos que metas un bombazo de 1500 personas por función.–Hablando de la vida en la villa, ¿les queda margen para disfrutar del paisaje o es todo trabajo?–Gómez: Tratamos de conjugar placer y trabajo porque la familia nos acompaña. A veces los nenes no te dejan dormir la siesta porque quieren ir a la pileta o al río, y hay que estar ahí. Pero el clima de las sierras es fantástico y la gente que viene a turistear es divina, así que el combo se arma perfecto.–Mariano, se te ve muy enfocado en el entrenamiento. ¿Cómo es tu rutina diaria en medio de la temporada?–Martínez: Para mí el entrenamiento es como lavarme los dientes, es parte de mi vida. Entreno todos los días, hago una hora y media o dos de físico, pesas y fuerza. También practico Taekwondo y una disciplina que se llama Animal Flow, que son movimientos inspirados en animales que trabajan mucho el núcleo y la agilidad. Me hace muy bien a la cabeza y al cuerpo, especialmente después de los 40.–¿Y la dieta? Porque el Bicho parece que tiene otros planes gastronómicos…–Martínez: (Risas) Mi alimentación se basa en carnes con grasa, achuras y trato de evitar harinas y azúcares porque me siento pesado y me lesiono más fácil. Pero un fernet de vez en cuando me tomo, eso no se negocia. –Gómez: Yo tengo la misma dieta, pero sin el ejercicio. Mucho asado, mucha pasta y harina. Un día fernet, otro día vino… ese es mi entrenamiento de dos horas diarias (risas).–En una era de redes sociales tan intensas, vos Mariano has pasado por momentos de mucha exposición y críticas. ¿Cómo te manejás hoy con los “haters”?–Martínez: Hoy en día ni les presto atención. Pasó mucha agua bajo el puente. En un momento se puso pesado y hasta personal, pero entendí que darle lugar a eso es darle importancia a gente que quizás descarga sus frustraciones ahí. Hay que ser fiel a uno mismo y centrarse en el amor y en las cosas buenas. Si estás pendiente de lo que dicen, dejás de ser vos realmente.–Olivia, tu hija mayor Mariano, ya tuvo un acercamiento a la actuación. ¿Cómo manejas esa herencia y qué pasa con los otros? ¿Los dejarías que empiecen de chicos como vos?–Martínez: Olivia tiene 16 años y desde los 6 que quiere ser actriz. Estudió mucho en la escuela de Valeria Lynch y en un momento hizo un casting para la novela Separadas, donde terminó haciendo de mi hija. Fue increíble que debutara conmigo, aunque en casa lo charlamos mucho porque queríamos que viviera su infancia sin presiones. Ahora está terminando la secundaria y veremos qué camino sigue. La más chiquita de ocho también quiere ser actriz o youtuber, y mi hijo de 12 está más tranquilo. Siempre los voy a apoyar, pero cuidando que no quemen etapas.—Mariano, estás soltero y en Carlos Paz. ¿Hay planes de conquista, de salir por las noches?–Martínez: Estoy soltero y abierto al amor, me encanta salir a bailar y conocer personas nuevas. Si se da, se da, no estoy presionado pero tampoco cerrado. –Gómez: Yo en cambio ya estoy retirado de las pistas; estoy muy enamorado de mi mujer, Vero. Siempre digo que si ella se va con otro, yo me voy a vivir con ellos (risas). –Para cerrar, un “ping-pong” rápido sobre el trío que forman con Cabré. ¿Quién es el más impuntual?–Gómez y Martínez: ¡Nico!. Él mismo llega y te dice que llegó tarde. –¿El más cabrón o mecha corta? –Martínez: Estamos en un momento de mucha templanza los tres, nos conocemos mucho y respetamos los tiempos del otro.–¿El más diplomático? –Gómez: Mariano, sin dudas. Se toma todo con mucha calma. –¿El más jodón? –Martínez: El Bicho, 100%. Desdramatiza todo con un chiste. –¿Y el más fachero o coqueto? –Martínez: (Risas) A mí me gusta mucho la pilcha, me traje como 40 valijas. No soy de usar cremas ni nada de eso, pero me cuido con la comida y el entrenamiento. –Bicho Gómez: Yo soy un galán maduro, pero Mariano se acapara todas las fotos cuando caminamos por la calle, ¡me gana 10 a 0!Para verNi media palabra se presenta de miércoles a domingo en el teatro Holiday a las 22 (sábado doble función a las 00). Tickets en autoentrada.com.ar.  La Voz

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