De haberse estrenado en cines, El Gran Diluvio hubiera ocupado uno de los primeros puestos en las listas de lo mejor del año pasado, gracias a su potencia visual y a su compromiso con la ciencia ficción.

Tal vez por eso se convirtió en uno de los títulos más vistos de Netflix, la plataforma que desde hace años viene impulsando el cine de género surcoreano al que pertenece esta propuesta escrita y dirigida por Byung-woo Kim.

Pero verla en pantalla grande tampoco hubiera garantizado un disfrute pleno, porque la película propone una complejidad narrativa y filosófica muy alta (con una trama cargada de citas al cine de ciencia ficción y a teorías filosóficas), que expulsa a buena parte de los espectadores.

El hecho de que El Gran Diluvio se presente como una película de ciencia ficción catastrofista es solo una excusa para captar la atención del público, porque en realidad aborda cuestiones más duras de la ciencia ficción, como los universos paralelos, la inteligencia artificial, los bucles temporales, la numerología y los mundos computacionales a lo Matrix.

A su vez, todo lo que sucede remite a algo más terrenal: el drama entre una madre y su hijo, y a la pregunta de cuántas veces se abandona a un hijo para volver a encontrarlo, como si ese necesario y anhelado encuentro en loop fuera el sentido último de lo humano, como si ese sentimiento familiar, esa emoción primaria, ese drama ancestral, esa tragedia y salvación como centro filosófico que justifica la vida, y ese abrazo contenedor que viene del pasado y se proyecta al futuro desde un presente interminable, fueran lo que nos constituye como especie.

De eso va El Gran Diluvio, que se centra en la supervivencia de una madre y un hijo cuando el edificio en el que viven está a punto de ser arrasado por olas colosales, a causa del derretimiento de la Antártida tras el impacto de un meteorito.

Todo es caos y desesperación, pero el eje siempre es An Na (Kim Da-mi) y su hijo de seis años Ja In (Kwon Eun-sung), a quienes se les suma Hee-jo (Park Hae-soo), un miembro del equipo de seguridad humana enviado para rescatar a An Na.

Ella es una investigadora especializada en inteligencia artificial que debe ser salvada a toda costa porque es la única capaz de continuar el desarrollo de una tecnología conocida como el Motor de Emociones, cuyo funcionamiento no queda del todo claro, aunque se entiende que forma parte de un experimento para crear una nueva humanidad.

Y el día fatídico del desastre y la inundación del edificio se repite, y ella, en medio del caos, siempre deja a Ja In en los pasillos llenos de agua, perdiéndolo de vista una y otra vez. Ahí la película aprovecha también para desplegar toda una cuestión con los números, como los de la remera de la protagonista, que suponemos marcan la cantidad de veces que se repite el experimento o ese día.

El Gran Diluvio demuestra que el cine surcoreano está a la altura de los mejores exponentes del género (Matrix, Looper, Al filo del mañana, entre otras), con una filosofía, si se quiere, un tanto aceleracionista, que ve a la humanidad como algo que ha de ser superado por inteligencias artificiales que funcionan mejor en mundos distópicos, recordándonos que todo se reduce a ese sentimiento primario y constituyente de las personas: el amor maternal.

A eso se reduce todo, y aunque el mundo en el que vivimos sea complejo, la intuición humana de que un abrazo de amor es todo lo que necesitamos sigue siendo la misma.

Para ver El Gran Diluvio

Daehongsu, Corea del Sur, 2025. Ciencia ficción. Guion y dirección: Byung-woo Kim. Elenco: Kim Da-mi, Park Hae-soo, Kwon Eun-sung, Yuna, Park Mi-hyeon, Lee Dong-chan, Lee Hak-joo, Park Byeong-eun y Jeon Hye-jin. Fotografía: Tae-soo Kim. Música: Lee Jun-oh. Duración: 108 minutos. Apta para mayores de 16 años. En Netflix.

​De haberse estrenado en cines, El Gran Diluvio hubiera ocupado uno de los primeros puestos en las listas de lo mejor del año pasado, gracias a su potencia visual y a su compromiso con la ciencia ficción. Tal vez por eso se convirtió en uno de los títulos más vistos de Netflix, la plataforma que desde hace años viene impulsando el cine de género surcoreano al que pertenece esta propuesta escrita y dirigida por Byung-woo Kim.Pero verla en pantalla grande tampoco hubiera garantizado un disfrute pleno, porque la película propone una complejidad narrativa y filosófica muy alta (con una trama cargada de citas al cine de ciencia ficción y a teorías filosóficas), que expulsa a buena parte de los espectadores.El hecho de que El Gran Diluvio se presente como una película de ciencia ficción catastrofista es solo una excusa para captar la atención del público, porque en realidad aborda cuestiones más duras de la ciencia ficción, como los universos paralelos, la inteligencia artificial, los bucles temporales, la numerología y los mundos computacionales a lo Matrix.A su vez, todo lo que sucede remite a algo más terrenal: el drama entre una madre y su hijo, y a la pregunta de cuántas veces se abandona a un hijo para volver a encontrarlo, como si ese necesario y anhelado encuentro en loop fuera el sentido último de lo humano, como si ese sentimiento familiar, esa emoción primaria, ese drama ancestral, esa tragedia y salvación como centro filosófico que justifica la vida, y ese abrazo contenedor que viene del pasado y se proyecta al futuro desde un presente interminable, fueran lo que nos constituye como especie.De eso va El Gran Diluvio, que se centra en la supervivencia de una madre y un hijo cuando el edificio en el que viven está a punto de ser arrasado por olas colosales, a causa del derretimiento de la Antártida tras el impacto de un meteorito. Todo es caos y desesperación, pero el eje siempre es An Na (Kim Da-mi) y su hijo de seis años Ja In (Kwon Eun-sung), a quienes se les suma Hee-jo (Park Hae-soo), un miembro del equipo de seguridad humana enviado para rescatar a An Na.Ella es una investigadora especializada en inteligencia artificial que debe ser salvada a toda costa porque es la única capaz de continuar el desarrollo de una tecnología conocida como el Motor de Emociones, cuyo funcionamiento no queda del todo claro, aunque se entiende que forma parte de un experimento para crear una nueva humanidad.Y el día fatídico del desastre y la inundación del edificio se repite, y ella, en medio del caos, siempre deja a Ja In en los pasillos llenos de agua, perdiéndolo de vista una y otra vez. Ahí la película aprovecha también para desplegar toda una cuestión con los números, como los de la remera de la protagonista, que suponemos marcan la cantidad de veces que se repite el experimento o ese día.El Gran Diluvio demuestra que el cine surcoreano está a la altura de los mejores exponentes del género (Matrix, Looper, Al filo del mañana, entre otras), con una filosofía, si se quiere, un tanto aceleracionista, que ve a la humanidad como algo que ha de ser superado por inteligencias artificiales que funcionan mejor en mundos distópicos, recordándonos que todo se reduce a ese sentimiento primario y constituyente de las personas: el amor maternal.A eso se reduce todo, y aunque el mundo en el que vivimos sea complejo, la intuición humana de que un abrazo de amor es todo lo que necesitamos sigue siendo la misma.Para ver El Gran Diluvio Daehongsu, Corea del Sur, 2025. Ciencia ficción. Guion y dirección: Byung-woo Kim. Elenco: Kim Da-mi, Park Hae-soo, Kwon Eun-sung, Yuna, Park Mi-hyeon, Lee Dong-chan, Lee Hak-joo, Park Byeong-eun y Jeon Hye-jin. Fotografía: Tae-soo Kim. Música: Lee Jun-oh. Duración: 108 minutos. Apta para mayores de 16 años. En Netflix.  La Voz

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