El «campito» de los Matzkin, que pretenden dividir en más de 300 lotes.

Detrás de la presión para urbanizar el Club Santa Rosa se esconde la llave maestra de un desarrollo masivo sobre la Ruta 5. El acuífero Anguil-Santa Rosa, reserva estratégica de agua para la capital, queda en el centro de una disputa donde el interés privado colisiona con el ambiental.

La trama detrás del avance inmobiliario en Santa Rosa suma un capítulo decisivo que explica la intensidad del lobby en el Concejo Deliberante. Según pudo reconstruir El Diario, el marcado interés por autorizar la urbanización del predio del Club Santa Rosa no es un hecho aislado, sino la punta de lanza de un negocio mucho más ambicioso: el loteo de tierras pertenecientes al poderoso grupo Matzkin y a otros «dueños de la tierra» en la zona.

En el caso puntual de los Matzkin, el escenario de este desarrollo es un «campito» familiar ubicado estratégicamente sobre la Ruta 5, sobre el acuífero Anguil Santa Rosa, vital fuente de agua potable de la capital pampeana. Allí, según confiaron a este diario distintas fuentes ligadas del CD santarroseño, la intención es avanzar con una subdivisión de aproximadamente 300 lotes.

Los números que maneja el sector inmobiliario son elocuentes: de concretarse, el proyecto generaría dividendos de entre 20 y 30 millones de dólares, una cifra que explica por qué integrantes de la familia Matzkin -puntualmente uno de ellos, ligado a diferentes actividades- han mantenido contactos frecuentes con concejales para aceitar la aprobación.

La «llave» del Club Santa Rosa

Como ya ha publicado El Diario, el oficialismo admite su preocupación por el agua y la oposición advirtió que no permitirá loteos sin proteger el recurso. Sin embargo, para los «dueños de la tierra», la autorización del Club Santa Rosa funciona como un antecedente jurídico y administrativo vital. Si se permite urbanizar allí, se abre la puerta para que el grupo Matzkin y otros terratenientes de la zona reclamen el mismo derecho sobre sus parcelas.

La urgencia del lobby, realizado por algunos de ellos, no es casual. El área en cuestión se encuentra directamente arriba del acuífero Anguil-Santa Rosa, la principal fuente de agua potable de la capital pampeana después del Acueducto del Río Colorado. Urbanizar esa zona implica un riesgo latente de contaminación por efluentes y una presión adicional sobre una reserva que ya se encuentra bajo estrés hídrico.

Presiones y «picardías»

El trasfondo de esta avanzada inmobiliaria está marcado por lo que alguns integrantes del Concejo califican como una «picardía mundialista»: intentar pasar trámites clave en momentos de distracción social para evitar el debate sobre el impacto ambiental. La audiencia está fijada para el mismo día en que la Selección Argentina debuta en el Mundial 2026.

Para el grupo Matzkin, la rentabilidad es clara. Para la ciudad, el costo podría ser irreversible. Los concejales se enfrentan ahora a una disyuntiva política de alto impacto: ceder ante la presión de uno de los grupos económicos más influyentes de la ciudad o priorizar la sostenibilidad de la única fuente alternativa de agua que tiene Santa Rosa ante eventuales fallas del acueducto principal.

Mientras tanto, las fotos del predio —que ya circulan en ámbitos legislativos— muestran la extensión de una tierra que hoy es rural, pero que por la que se puja para convertirla en una mina de oro a costa del recurso natural más escaso de la provincia.

eldiariodelapampa

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