El exfuncionario nacional Jorge «Toto» Matzkin y su hijo David controlan la parcela más jugosa.
No es solo el Club Santa Rosa. Detrás de la urbanización del este asoma una alianza de instituciones, empresarios y un apellido de peso histórico: los Matzkin. Son casi 180 hectáreas que esperan el «ok» de los concejales para multiplicar su valor, poniendo en jaque la reserva de agua de la ciudad.
La presión sobre el Concejo Deliberante de Santa Rosa para habilitar loteos sobre el acuífero Anguil-Santa Rosa tiene una explicación matemática: 177,77 hectáreas. Ese es el botín inmobiliario que hoy permanece en «stand by» y que un grupo de propietarios busca convertir en la nueva zona residencial de lujo de la capital pampeana.
Aunque el foco público se ha puesto sobre las instituciones deportivas, los registros de la propiedad inmueble revelan que el mayor beneficiario individual de este cambio de reglas es la familia Matzkin. A través de la Sociedad Anónima VAS, el exfuncionario nacional Jorge «Toto» Matzkin y su hijo David controlan, junto al empresario Lucio Gamaleri, la parcela más jugosa del proyecto: el Lote 2.
Este terreno, de más de 52 hectáreas con acceso directo a la Ruta 5, representa casi el 30% de toda la superficie que se pretende urbanizar. Para los Matzkin, que compraron estas tierras en 2009 como inversión, la aprobación del nuevo Código Urbanístico no es solo planificación urbana: es un negocio con dividendos proyectados de entre 20 y 30 millones de dólares.
Los interesados
La urbanización proyectada se presenta como un frente unido, pero está compuesta por un mosaico de propietarios que combinan el prestigio institucional con el olfato comercial. Mientras el Santa Rosa Rugby (Lote 3) y el Club Santa Rosa (Lote 4) aportan la legitimidad social al reclamo, otros actores como la Mutual del personal del Banco de La Pampa y el Centro de Acopiadores de Cereales esperan que sus parcelas dejen de ser campos de periferia para transformarse en activos inmobiliarios de alto vuelo.

El lobby -que no lo hacen todos, algunos prefieren que el tema «fluya, como tiene que fluir»- revelado ahora por algunos concejales tiene nombres propios. No se trata de «vecinos con necesidades habitacionales», sino de una estructura de fideicomisos y sociedades anónimas que han esperado más de una década para que el poder político les habilite la llave del agua.
El proyecto se divide en ocho lotes estratégicos. Aquí, el detalle de quiénes manejan la tierra sobre el acuífero:
– Lote 2 (52,52 ha): Sociedad VAS (Matzkin) y Lucio Gamaleri. Es el lote más grande y con mejor acceso a la ruta.
– Lote 3 (34,62 ha): Fideicomiso Santa Rosa Rugby.
– Lote 4 (33,00 ha): Asociación Civil Club Santa Rosa.
– Lote 1 (16,99 ha): Mutual del Personal del Banco de La Pampa.
– Lote 7 (12,32 ha): Condominio privado (Morán, Ponzio, Grosso y otros).
– Lote 8 (7,63 ha): Centro de Acopiadores de Cereales.

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