La Voz

Mucho antes de que se confirmara el cierre definitivo de la planta de San Fernando, Javier Madanes Quintanilla, propietario de Fate y Aluar, había realizado un diagnóstico lapidario sobre la realidad industrial argentina.

Durante su participación en 2024 en el podcast de industria La Fábrica, el empresario desglosó las razones por las que producir en el país se había vuelto una misión casi imposible, anticipando el desenlace que hoy conmueve al sector industrial.

En una charla distendida pero contundente, Madanes definió a la economía nacional como un “monstruo” inviable y reconoció errores propios del sector empresarial, admitiendo un retraso tecnológico de más de una década.

Un país “Frankenstein” y caro

Uno de los conceptos más fuertes que dejó el industrial fue su visión sobre la estructura económica argentina. Para Madanes, la falta de competitividad no es casualidad, sino producto de décadas de distorsiones.

“No es competitivo porque hemos armado un monstruo, hemos armado un Frankenstein”, disparó el empresario. Según su análisis, es inviable competir en un país donde el sector informal oscila entre el 40% y el 50% de la economía, obligando a la mitad formal a sostener toda la carga fiscal.

Madanes refutó la idea simplista de que los precios son altos solo por margen de ganancia. “Somos un país caro en los costos y somos un país caro en los precios. Si omitimos analizar que somos caros en los costos, no vamos a encontrar nunca la solución”, explicó.

Entre esos costos, destacó la logística: “Transportar una tonelada de aluminio desde la planta hasta el puerto nos sale más caro que el flete a Japón”, ejemplificó para graficar las asimetrías logísticas en el caso de Aluar.

Fate cierra su fábrica de neumáticos. Explicó en un comunicado el porqué de la decisión. (Infobae)

La competencia “imposible” con Asia

Al ser consultado específicamente sobre quiénes eran sus rivales en el mercado global, Madanes no dudó en señalar a Oriente. “El más evidente es el sector de neumáticos, donde nosotros competimos con el mercado asiático”, afirmó.

El empresario detalló el mecanismo que, a su juicio, configura una competencia desleal. Explicó que China otorga “gigantescos reembolsos a la exportación de producto terminado” y posee un sistema de aprovisionamiento de insumos manejado por el gobierno central.

Esto permite a los productores chinos operar con costos de insumos por debajo de los precios internacionales de los commodities. “Esas dos cosas sumadas son fuertes”, advirtió, dejando en claro que sin medidas de defensa comercial (antidumping o aranceles), la industria nacional quedaba expuesta.

“Nos dormimos 15 años”

En un momento de autocrítica poco habitual para el empresariado de alto perfil, el titular de Fate reconoció que parte de la pérdida de competitividad también se debió a la falta de inversión y actualización tecnológica.

Al analizar el costo de una llanta de aleación, Madanes admitió que las escalas de producción en Argentina son pequeñas y que existe un “retraso de inversión marcado”.

“Hoy en día la tecnología, por ejemplo en llantas, ya tiene un atraso del orden de los 15 años”, confesó. Y remató con crudeza: “Vos me dirás qué pasó en esos 15 años: y, nos dormimos”.

Este reconocimiento expuso cómo la combinación de inestabilidad macroeconómica y falta de acceso al crédito para el sector privado —al que calificó de inexistente en comparación con Brasil— frenó la modernización necesaria para competir con Europa del Este o Asia.

Empleados de la fábrica Fate protestan frente a la planta de San Fernando luego de su cierre repentino. (Gentileza Clarín)

El conflicto con el Sutna: “Es muy difícil dialogar”

Otro de los puntos álgidos de la entrevista fue la relación con los sindicatos. Madanes hizo una clara distinción entre los gremios tradicionales, como la UOM, con los que mantiene una “excelente relación”, y la situación particular del neumático.

“Nuestro gremio de neumáticos es una especie de desprendimiento del Partido Obrero. ¿Es combativo? Sí. ¿Es muy difícil dialogar? Sí”, sentenció.

Aunque el empresario reivindicó el rol del sindicalismo en general para ordenar la relación laboral, marcó que la intransigencia de ciertos sectores politizados dificultaba la búsqueda de soluciones conjuntas en momentos de crisis.

La contradicción de abrir sin corregir

Ya en 2024, Madanes alertaba sobre los peligros de una apertura comercial indiscriminada sin resolver antes los problemas de fondo, como la presión impositiva y las retenciones a las exportaciones industriales, una “rareza” argentina.

“Yo no puedo tener en Argentina una liberación total de las importaciones mientras tengo retenciones a las exportaciones. Es totalmente absurdo”, argumentó.

Para el industrial, el orden de los factores sí alteraba el producto: intentar insertarse en el mundo sin corregir los sobrecostos internos era, en sus palabras, “condenarse al fracaso”.

Un final anunciado

La entrevista en La Fábrica sirve hoy como un documento de archivo que explica el desenlace de Fate. Lo que en 2024 eran advertencias sobre costos, China, falta de tecnología y conflictos gremiales, en 2026 se convirtieron en los argumentos del cierre.

“Si nos quedamos con una actitud simplemente de resistencia, nos va a ir muy mal”, había dicho Madanes a modo de cierre. Finalmente, la resistencia no alcanzó.

Sobrestock

Madanes Quintanilla se refirió al tema del stock específicamente al analizar la situación de las Pequeñas y Medianas Empresas.

Sus principales definiciones sobre este punto fueron:

  • Estrategia de defensa: Explicó que hubo una “sobreacumulación de stocks intermedios” por parte de las pymes. Las empresas compraron insumos muy por encima de sus necesidades de producción inmediatas como una forma de “asegurar el patrimonio” frente a la incertidumbre económica y la dificultad para acceder a otras formas de resguardo de valor durante el año anterior.
  • La trampa actual: Advirtió que esta estrategia generó una situación que calificó de “perversa”. Ahora, esas empresas se encuentran con un nivel de stock de insumos muy elevado en un contexto de mercado recesivo (o “mercado excesivo” en términos de oferta), lo que las obliga a operar “en función de la caja, no de un balance económico”; es decir, liquidando stock para generar liquidez inmediata aunque los números del negocio no cierren contablemente.

​Mucho antes de que se confirmara el cierre definitivo de la planta de San Fernando, Javier Madanes Quintanilla, propietario de Fate y Aluar, había realizado un diagnóstico lapidario sobre la realidad industrial argentina.Durante su participación en 2024 en el podcast de industria La Fábrica, el empresario desglosó las razones por las que producir en el país se había vuelto una misión casi imposible, anticipando el desenlace que hoy conmueve al sector industrial.En una charla distendida pero contundente, Madanes definió a la economía nacional como un “monstruo” inviable y reconoció errores propios del sector empresarial, admitiendo un retraso tecnológico de más de una década.Un país “Frankenstein” y caroUno de los conceptos más fuertes que dejó el industrial fue su visión sobre la estructura económica argentina. Para Madanes, la falta de competitividad no es casualidad, sino producto de décadas de distorsiones.“No es competitivo porque hemos armado un monstruo, hemos armado un Frankenstein”, disparó el empresario. Según su análisis, es inviable competir en un país donde el sector informal oscila entre el 40% y el 50% de la economía, obligando a la mitad formal a sostener toda la carga fiscal.Madanes refutó la idea simplista de que los precios son altos solo por margen de ganancia. “Somos un país caro en los costos y somos un país caro en los precios. Si omitimos analizar que somos caros en los costos, no vamos a encontrar nunca la solución”, explicó.Entre esos costos, destacó la logística: “Transportar una tonelada de aluminio desde la planta hasta el puerto nos sale más caro que el flete a Japón”, ejemplificó para graficar las asimetrías logísticas en el caso de Aluar.La competencia “imposible” con AsiaAl ser consultado específicamente sobre quiénes eran sus rivales en el mercado global, Madanes no dudó en señalar a Oriente. “El más evidente es el sector de neumáticos, donde nosotros competimos con el mercado asiático”, afirmó.El empresario detalló el mecanismo que, a su juicio, configura una competencia desleal. Explicó que China otorga “gigantescos reembolsos a la exportación de producto terminado” y posee un sistema de aprovisionamiento de insumos manejado por el gobierno central.Esto permite a los productores chinos operar con costos de insumos por debajo de los precios internacionales de los commodities. “Esas dos cosas sumadas son fuertes”, advirtió, dejando en claro que sin medidas de defensa comercial (antidumping o aranceles), la industria nacional quedaba expuesta.“Nos dormimos 15 años”En un momento de autocrítica poco habitual para el empresariado de alto perfil, el titular de Fate reconoció que parte de la pérdida de competitividad también se debió a la falta de inversión y actualización tecnológica.Al analizar el costo de una llanta de aleación, Madanes admitió que las escalas de producción en Argentina son pequeñas y que existe un “retraso de inversión marcado”.“Hoy en día la tecnología, por ejemplo en llantas, ya tiene un atraso del orden de los 15 años”, confesó. Y remató con crudeza: “Vos me dirás qué pasó en esos 15 años: y, nos dormimos”.Este reconocimiento expuso cómo la combinación de inestabilidad macroeconómica y falta de acceso al crédito para el sector privado —al que calificó de inexistente en comparación con Brasil— frenó la modernización necesaria para competir con Europa del Este o Asia.El conflicto con el Sutna: “Es muy difícil dialogar”Otro de los puntos álgidos de la entrevista fue la relación con los sindicatos. Madanes hizo una clara distinción entre los gremios tradicionales, como la UOM, con los que mantiene una “excelente relación”, y la situación particular del neumático.“Nuestro gremio de neumáticos es una especie de desprendimiento del Partido Obrero. ¿Es combativo? Sí. ¿Es muy difícil dialogar? Sí”, sentenció.Aunque el empresario reivindicó el rol del sindicalismo en general para ordenar la relación laboral, marcó que la intransigencia de ciertos sectores politizados dificultaba la búsqueda de soluciones conjuntas en momentos de crisis.La contradicción de abrir sin corregirYa en 2024, Madanes alertaba sobre los peligros de una apertura comercial indiscriminada sin resolver antes los problemas de fondo, como la presión impositiva y las retenciones a las exportaciones industriales, una “rareza” argentina.“Yo no puedo tener en Argentina una liberación total de las importaciones mientras tengo retenciones a las exportaciones. Es totalmente absurdo”, argumentó.Para el industrial, el orden de los factores sí alteraba el producto: intentar insertarse en el mundo sin corregir los sobrecostos internos era, en sus palabras, “condenarse al fracaso”.Un final anunciadoLa entrevista en La Fábrica sirve hoy como un documento de archivo que explica el desenlace de Fate. Lo que en 2024 eran advertencias sobre costos, China, falta de tecnología y conflictos gremiales, en 2026 se convirtieron en los argumentos del cierre.“Si nos quedamos con una actitud simplemente de resistencia, nos va a ir muy mal”, había dicho Madanes a modo de cierre. Finalmente, la resistencia no alcanzó.SobrestockMadanes Quintanilla se refirió al tema del stock específicamente al analizar la situación de las Pequeñas y Medianas Empresas.Sus principales definiciones sobre este punto fueron:Estrategia de defensa: Explicó que hubo una “sobreacumulación de stocks intermedios” por parte de las pymes. Las empresas compraron insumos muy por encima de sus necesidades de producción inmediatas como una forma de “asegurar el patrimonio” frente a la incertidumbre económica y la dificultad para acceder a otras formas de resguardo de valor durante el año anterior.La trampa actual: Advirtió que esta estrategia generó una situación que calificó de “perversa”. Ahora, esas empresas se encuentran con un nivel de stock de insumos muy elevado en un contexto de mercado recesivo (o “mercado excesivo” en términos de oferta), lo que las obliga a operar “en función de la caja, no de un balance económico”; es decir, liquidando stock para generar liquidez inmediata aunque los números del negocio no cierren contablemente.  ​

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