La Voz

El cierre definitivo de la planta de San Fernando, comunicado este 18 de febrero de 2026, marca el fin de un ciclo para la industria nacional.

Tras más de ocho décadas de actividad, la única fábrica de neumáticos de capitales argentinos bajó sus persianas, dejando atrás una historia que comenzó en un pequeño comercio de hule y llegó a ocupar el centro de la escena deportiva y tecnológica del país.

La decisión del directorio, encabezado por la familia Madanes Quintanilla junto a su socio brasileño Vipal, pone punto final a una trayectoria que atravesó los vaivenes económicos más complejos de la Argentina. Con 920 empleados despedidos y una planta que operaba apenas al 30% de su capacidad, el desenlace expone el deterioro del sector fabril ante la falta de competitividad.

De Once a San Fernando: los orígenes

La historia de la compañía se remonta a 1940, cuando Leiser Madanes, un inmigrante polaco y abuelo del actual presidente Javier Madanes Quintanilla, fundó una fábrica de impermeables en el barrio de Once, sobre la avenida Corrientes.

Originalmente constituida como Fábrica Argentina de Telas Engomadas (de allí las siglas Fate), la empresa dio sus primeros pasos industriales en una pequeña planta en el barrio porteño de Saavedra, que contaba con apenas 60 empleados.

Empleados de la fábrica Fate protestan frente a la planta de San Fernando luego de su cierre repentino. (Gentileza Clarín)

En el período de posguerra, el caucho se convirtió en un material estratégico y difícil de conseguir. Vislumbrando el crecimiento del parque automotor y el transporte de cargas, los hijos de Leiser decidieron diversificar el negocio hacia la fabricación de neumáticos y cámaras, actividad que se consolidaría como el eje central de la firma a partir de 1945.

El gran salto de escala ocurrió en la década del 60. En 1962, Fate trasladó sus operaciones a San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, predio que se transformó en su principal complejo productivo hasta el día de hoy.

Innovación y el hito del neumático radial

La expansión de la empresa estuvo marcada por la búsqueda de tecnología. En 1956, firmó un acuerdo de asistencia técnica con la estadounidense General Tire (luego parte del grupo Continental), lo que le permitió modernizar sus estándares productivos.

Uno de los mayores hitos de su historia industrial se concretó en 1969, cuando Fate produjo el primer neumático radial de la Argentina. Este avance, auspiciado por terminales como Fiat y Peugeot, desplazó a los modelos convencionales y posicionó a la marca a la vanguardia tecnológica de la época.

Según recordó Javier Madanes Quintanilla en el podcast La Fábrica, este desarrollo fue impulsado durante la gestión de Arturo Frondizi, a quien el empresario calificó como “el más grande estadista argentino del siglo XX” por su visión desarrollista.

La curiosa era de las calculadoras “Cifra”

Un capítulo menos conocido, pero significativo en la historia de la compañía, fue su incursión en la electrónica durante la década del 70.

Ante un contexto global de exploración tecnológica, Fate creó una División Electrónica que, entre 1971 y 1976, diseñó y fabricó calculadoras científicas y computadoras de oficina bajo la marca “Cifra”, recuerda Clarín.

La experiencia fue un éxito comercial rotundo para los estándares del momento: se produjeron alrededor de 15.000 calculadoras nacionales y unas 1.000 computadoras que se exportaron a países limítrofes, demostrando la capacidad de la ingeniería local antes de la apertura importadora de años posteriores.

En el pecho de los campeones

En los años 80, la marca Fate trascendió el ámbito estrictamente industrial para instalarse en la cultura popular a través del fútbol. En una época donde la publicidad en las camisetas comenzaba a consolidarse, la empresa se convirtió en el sponsor principal de los dos clubes más grandes del país: Boca Juniors y River Plate.

Claudio Caniggia cuando jugaba en River, con la primera camiseta con publicidad.

El logo de Fate quedó inmortalizado en la indumentaria de River durante 1986, año en que el club de Núñez conquistó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, otorgándole a la marca una exposición internacional inédita, recuerdan medios de Buenos Aires.

Durante los 90, la compañía reforzó su perfil exportador, certificando sus centros de ensayo para ingresar a mercados exigentes como Europa y Estados Unidos, y desarrollando líneas específicas para maquinaria agrícola y transporte pesado.

El ocaso de un gigante

A pesar de su rica historia y de haber desarrollado proveedores locales durante 80 años, Fate no pudo resistir la coyuntura actual. Según fuentes de la empresa, la “avalancha importadora” de neumáticos —principalmente chinos, con precios hasta un 40% inferiores— y las “escandalosas asimetrías” impositivas tornaron inviable la producción.

Actualmente, el 85% de los neumáticos que se venden en Argentina provienen del exterior, lo que redujo la producción de la planta local en un 70%.

Empleados de la fábrica Fate protestan frente a la planta de San Fernando luego de su cierre repentino. (Gentileza Clarín)

Sumado a un conflicto gremial de larga data con el SUTNA y la caída del consumo interno, el directorio optó por el cierre definitivo y el pago de indemnizaciones, evitando el concurso de acreedores.

“Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante”, expresó la empresa en su comunicado final, cerrando el capítulo de una firma que supo ser sinónimo de la industria nacional.

​El cierre definitivo de la planta de San Fernando, comunicado este 18 de febrero de 2026, marca el fin de un ciclo para la industria nacional. Tras más de ocho décadas de actividad, la única fábrica de neumáticos de capitales argentinos bajó sus persianas, dejando atrás una historia que comenzó en un pequeño comercio de hule y llegó a ocupar el centro de la escena deportiva y tecnológica del país.La decisión del directorio, encabezado por la familia Madanes Quintanilla junto a su socio brasileño Vipal, pone punto final a una trayectoria que atravesó los vaivenes económicos más complejos de la Argentina. Con 920 empleados despedidos y una planta que operaba apenas al 30% de su capacidad, el desenlace expone el deterioro del sector fabril ante la falta de competitividad.De Once a San Fernando: los orígenesLa historia de la compañía se remonta a 1940, cuando Leiser Madanes, un inmigrante polaco y abuelo del actual presidente Javier Madanes Quintanilla, fundó una fábrica de impermeables en el barrio de Once, sobre la avenida Corrientes.Originalmente constituida como Fábrica Argentina de Telas Engomadas (de allí las siglas Fate), la empresa dio sus primeros pasos industriales en una pequeña planta en el barrio porteño de Saavedra, que contaba con apenas 60 empleados.En el período de posguerra, el caucho se convirtió en un material estratégico y difícil de conseguir. Vislumbrando el crecimiento del parque automotor y el transporte de cargas, los hijos de Leiser decidieron diversificar el negocio hacia la fabricación de neumáticos y cámaras, actividad que se consolidaría como el eje central de la firma a partir de 1945.El gran salto de escala ocurrió en la década del 60. En 1962, Fate trasladó sus operaciones a San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, predio que se transformó en su principal complejo productivo hasta el día de hoy.Innovación y el hito del neumático radialLa expansión de la empresa estuvo marcada por la búsqueda de tecnología. En 1956, firmó un acuerdo de asistencia técnica con la estadounidense General Tire (luego parte del grupo Continental), lo que le permitió modernizar sus estándares productivos.Uno de los mayores hitos de su historia industrial se concretó en 1969, cuando Fate produjo el primer neumático radial de la Argentina. Este avance, auspiciado por terminales como Fiat y Peugeot, desplazó a los modelos convencionales y posicionó a la marca a la vanguardia tecnológica de la época.Según recordó Javier Madanes Quintanilla en el podcast La Fábrica, este desarrollo fue impulsado durante la gestión de Arturo Frondizi, a quien el empresario calificó como “el más grande estadista argentino del siglo XX” por su visión desarrollista.La curiosa era de las calculadoras “Cifra”Un capítulo menos conocido, pero significativo en la historia de la compañía, fue su incursión en la electrónica durante la década del 70.Ante un contexto global de exploración tecnológica, Fate creó una División Electrónica que, entre 1971 y 1976, diseñó y fabricó calculadoras científicas y computadoras de oficina bajo la marca “Cifra”, recuerda Clarín.La experiencia fue un éxito comercial rotundo para los estándares del momento: se produjeron alrededor de 15.000 calculadoras nacionales y unas 1.000 computadoras que se exportaron a países limítrofes, demostrando la capacidad de la ingeniería local antes de la apertura importadora de años posteriores.En el pecho de los campeonesEn los años 80, la marca Fate trascendió el ámbito estrictamente industrial para instalarse en la cultura popular a través del fútbol. En una época donde la publicidad en las camisetas comenzaba a consolidarse, la empresa se convirtió en el sponsor principal de los dos clubes más grandes del país: Boca Juniors y River Plate.El logo de Fate quedó inmortalizado en la indumentaria de River durante 1986, año en que el club de Núñez conquistó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, otorgándole a la marca una exposición internacional inédita, recuerdan medios de Buenos Aires.Durante los 90, la compañía reforzó su perfil exportador, certificando sus centros de ensayo para ingresar a mercados exigentes como Europa y Estados Unidos, y desarrollando líneas específicas para maquinaria agrícola y transporte pesado.El ocaso de un giganteA pesar de su rica historia y de haber desarrollado proveedores locales durante 80 años, Fate no pudo resistir la coyuntura actual. Según fuentes de la empresa, la “avalancha importadora” de neumáticos —principalmente chinos, con precios hasta un 40% inferiores— y las “escandalosas asimetrías” impositivas tornaron inviable la producción.Actualmente, el 85% de los neumáticos que se venden en Argentina provienen del exterior, lo que redujo la producción de la planta local en un 70%.Sumado a un conflicto gremial de larga data con el SUTNA y la caída del consumo interno, el directorio optó por el cierre definitivo y el pago de indemnizaciones, evitando el concurso de acreedores.“Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante”, expresó la empresa en su comunicado final, cerrando el capítulo de una firma que supo ser sinónimo de la industria nacional.  ​

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