Este fin de semana, Hernán Piquín estrenó Me verás volver, su nuevo espectáculo de danza basado en la música de Soda Stereo y Gustavo Cerati, que gira en torno al amor y a la tragedia, con tintes de nostalgia que despiertan viejos recuerdos.

La obra cuenta la historia de Ana (Sol Menescardi) y Juan (Hernán Piquín) desde el momento en el que se conocen en un recital, evocando ese romanticismo analógico de la décadas pasadas (previo a la inmediatez de los mensajes de las redes sociales), hasta que la muerte de uno de ellos cambia sus vidas por completo.

Aquí, la música no es un mero acompañamiento sino el ADN de la historia que Piquín, fanático confeso de la banda desde su época de estudiante en el Teatro Colón, decidió honrar.

Hernán Piquín estrenó su obra

Me verás volver se presenta como un desafío narrativo de alto calibre: hay que amoldar la danza a la lírica para contar una historia sin recurrir a una sola palabra. Todo con gestos, acrobacias y mucho baile.

Talento cordobés

En ese sentido, uno de los puntos más destacados de la producción es la conformación del elenco. A sus 52 años y con una trayectoria que no necesita demostración, el coreógrafo cede el protagonismo para que sus compañeros se luzcan y ellos lo toman con mucha responsabilidad.

El elenco, integrado por ocho talentosísimos cordobeses seleccionados mediante casting y la platense Sol Menescardi, demuestra un nivel de profesionalismo que contrasta con la sencillez del vestuario y la escenografía.

Hernán Piquín estrenó su obra

Las escenas corales son, por lejos, lo mejor de la obra, reflejando horas de ensayo y una sincronía perfecta que dota de profundidad al relato.

El espectáculo no escatima en exigencia física. Los bailarines no paran nunca, manteniendo una energía que culmina en una satisfacción visible en sus rostros durante el saludo final.

Hernán Piquín estrenó su obra

Menos texto, más baile

Aunque a veces uno pudiera perderse en los detalles del vínculo de los personajes, la obra invita al espectador a hacer un análisis global de lo acontecido y a mermar la ansiedad por saber qué va a ocurrir entre ellos.

Ese dato se deja claro en el programa para ayudar al entendimiento completo de la obra y disfrutar del movimiento en escena. Por suerte, todos son tan expresivos que no hace falta ser tan literales.

Hernán Piquín estrenó su obra

Desde lo técnico, el mayor logro reside en la capacidad de no perder el hilo narrativo pese a la carencia de texto. Las canciones, cargadas de una nostalgia intrínseca, están ordenadas estratégicamente para guiar al espectador a través de los altos y bajos de la relación de los protagonistas.

Por momentos, se explora el lado más pop y alegre de Soda con Te hacen falta vitaminas; en otros, el lado más hitero toma protagonismo gracias a clásicos como Persiana americana; y después, se explora el dolor desde el la visión sinfónica de Cerati en temas como Vivo.

Hay que reconocer también que este espectáculo llega en una nueva ola de sodamanía, causada por los 10 shows Ecos que la banda agotó en el Movistar Arena, con un avatar del cantante del que aún se conocen pocos detalles.

En términos visuales, la apuesta es sutil y sencilla, pero efectiva. El uso de pantallas con imágenes (algunas generadas por inteligencia artificial) complementa la puesta, aunque son los juegos de luces los que verdaderamente marcan la diferencia.

En momentos clave, la iluminación del teatro se funde con la del escenario, recreando la atmósfera eléctrica de un recital de la mítica banda, logrando un efecto situacional mágico.

Hernán Piquín estrenó su obra

Tal y como indicó en una nota con La Voz, Piquín se involucra en cada detalle, desde la coreografía hasta la costura de un telón si es necesario, buscando siempre que la gente se vaya convencida de que ir al teatro vale la pena.

Con temas icónicos como Crimen y En la ciudad de la furia, la obra logra una identificación inmediata con el público, mayormente compuesto por personas de más de 40 años que la disfrutan por completo y, al cierre, se disponen a saltar y vibrar al ritmo de las canciones que forjaron su adolescencia.

Hernán Piquín estrenó su obra

Me verás volver no es solo un show de danza. Es un acto de gratitud de un artista “medio cordobés” y que decidió volcar su sensibilidad y pasión en un escenario que lo recibe con interés. Y esto es así porque a la gente le gusta Soda; porque tiene un familiar o amigo en el elenco; o porque sigue al bailarín desde su época dorada en Showmatch.

Para ver

La obra se puede disfrutar todos los sábados y domingos de febrero, y el domingo 1º de marzo, en el teatro Real (San Jerónimo 66).

Las entradas van desde los $ 32 mil hasta los $ 40 mil, más cargo por servicio. Se pueden adquirir en las boleterías del teatro o a través de Autoentrada.

​Este fin de semana, Hernán Piquín estrenó Me verás volver, su nuevo espectáculo de danza basado en la música de Soda Stereo y Gustavo Cerati, que gira en torno al amor y a la tragedia, con tintes de nostalgia que despiertan viejos recuerdos.La obra cuenta la historia de Ana (Sol Menescardi) y Juan (Hernán Piquín) desde el momento en el que se conocen en un recital, evocando ese romanticismo analógico de la décadas pasadas (previo a la inmediatez de los mensajes de las redes sociales), hasta que la muerte de uno de ellos cambia sus vidas por completo.Aquí, la música no es un mero acompañamiento sino el ADN de la historia que Piquín, fanático confeso de la banda desde su época de estudiante en el Teatro Colón, decidió honrar.Me verás volver se presenta como un desafío narrativo de alto calibre: hay que amoldar la danza a la lírica para contar una historia sin recurrir a una sola palabra. Todo con gestos, acrobacias y mucho baile.Talento cordobésEn ese sentido, uno de los puntos más destacados de la producción es la conformación del elenco. A sus 52 años y con una trayectoria que no necesita demostración, el coreógrafo cede el protagonismo para que sus compañeros se luzcan y ellos lo toman con mucha responsabilidad.El elenco, integrado por ocho talentosísimos cordobeses seleccionados mediante casting y la platense Sol Menescardi, demuestra un nivel de profesionalismo que contrasta con la sencillez del vestuario y la escenografía.Las escenas corales son, por lejos, lo mejor de la obra, reflejando horas de ensayo y una sincronía perfecta que dota de profundidad al relato.El espectáculo no escatima en exigencia física. Los bailarines no paran nunca, manteniendo una energía que culmina en una satisfacción visible en sus rostros durante el saludo final.Menos texto, más baileAunque a veces uno pudiera perderse en los detalles del vínculo de los personajes, la obra invita al espectador a hacer un análisis global de lo acontecido y a mermar la ansiedad por saber qué va a ocurrir entre ellos.Ese dato se deja claro en el programa para ayudar al entendimiento completo de la obra y disfrutar del movimiento en escena. Por suerte, todos son tan expresivos que no hace falta ser tan literales.Desde lo técnico, el mayor logro reside en la capacidad de no perder el hilo narrativo pese a la carencia de texto. Las canciones, cargadas de una nostalgia intrínseca, están ordenadas estratégicamente para guiar al espectador a través de los altos y bajos de la relación de los protagonistas.Por momentos, se explora el lado más pop y alegre de Soda con Te hacen falta vitaminas; en otros, el lado más hitero toma protagonismo gracias a clásicos como Persiana americana; y después, se explora el dolor desde el la visión sinfónica de Cerati en temas como Vivo.Hay que reconocer también que este espectáculo llega en una nueva ola de sodamanía, causada por los 10 shows Ecos que la banda agotó en el Movistar Arena, con un avatar del cantante del que aún se conocen pocos detalles.En términos visuales, la apuesta es sutil y sencilla, pero efectiva. El uso de pantallas con imágenes (algunas generadas por inteligencia artificial) complementa la puesta, aunque son los juegos de luces los que verdaderamente marcan la diferencia.En momentos clave, la iluminación del teatro se funde con la del escenario, recreando la atmósfera eléctrica de un recital de la mítica banda, logrando un efecto situacional mágico.Tal y como indicó en una nota con La Voz, Piquín se involucra en cada detalle, desde la coreografía hasta la costura de un telón si es necesario, buscando siempre que la gente se vaya convencida de que ir al teatro vale la pena.Con temas icónicos como Crimen y En la ciudad de la furia, la obra logra una identificación inmediata con el público, mayormente compuesto por personas de más de 40 años que la disfrutan por completo y, al cierre, se disponen a saltar y vibrar al ritmo de las canciones que forjaron su adolescencia.Me verás volver no es solo un show de danza. Es un acto de gratitud de un artista “medio cordobés” y que decidió volcar su sensibilidad y pasión en un escenario que lo recibe con interés. Y esto es así porque a la gente le gusta Soda; porque tiene un familiar o amigo en el elenco; o porque sigue al bailarín desde su época dorada en Showmatch.Para verLa obra se puede disfrutar todos los sábados y domingos de febrero, y el domingo 1º de marzo, en el teatro Real (San Jerónimo 66).Las entradas van desde los $ 32 mil hasta los $ 40 mil, más cargo por servicio. Se pueden adquirir en las boleterías del teatro o a través de Autoentrada.  La Voz

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