Talleres se traía tres puntos de oro desde la cancha de Lanús con un gol sobre la hora, pero… pasó lo inexplicable y a la “T” se lo igualaron. Fue un 1-1 que dolió. Estas fueron las claves del partido.

La ventaja. Lanús, campeón vigente de la Sudamericana, siempre representa un examen exigente para Talleres. En los últimos tiempos perdió más de lo que ganó, tanto en el Kempes como en la Fortaleza. Sin embargo, en este cruce, Talleres logró reducirlo a una expresión futbolística mínima y terminó ganándole con el gol de Martín Río, a poco de ingresar, igual que su asistidor Rick. Hasta ese momento le había quitado la pelota al local y generó un puñado de ataques importantes y serios. El orden y la paciencia le permitieron encontrar el gol en el final.

Lo inexplicable. Lo dijo el propio Carlos Tevez. En un par de minutos, cuando Talleres debía sostener la ventaja, se desarmó en la Fortaleza. Perdió la pelota, el orden y le ofreció los espacios para que Lucas Besozzi y Dylan Aquino armaran la jugada del empate. Talleres se marchó amargado por los puntos que dejó escapar, como si no pudiera desprenderse de muchas de las imágenes que dejó un 2025 muy pobre desde el juego y desde la administración de la ventaja. Sigue siendo un Talleres inicial, con más por aprender que por enseñar.

​Talleres se traía tres puntos de oro desde la cancha de Lanús con un gol sobre la hora, pero… pasó lo inexplicable y a la “T” se lo igualaron. Fue un 1-1 que dolió. Estas fueron las claves del partido. La ventaja. Lanús, campeón vigente de la Sudamericana, siempre representa un examen exigente para Talleres. En los últimos tiempos perdió más de lo que ganó, tanto en el Kempes como en la Fortaleza. Sin embargo, en este cruce, Talleres logró reducirlo a una expresión futbolística mínima y terminó ganándole con el gol de Martín Río, a poco de ingresar, igual que su asistidor Rick. Hasta ese momento le había quitado la pelota al local y generó un puñado de ataques importantes y serios. El orden y la paciencia le permitieron encontrar el gol en el final.Lo inexplicable. Lo dijo el propio Carlos Tevez. En un par de minutos, cuando Talleres debía sostener la ventaja, se desarmó en la Fortaleza. Perdió la pelota, el orden y le ofreció los espacios para que Lucas Besozzi y Dylan Aquino armaran la jugada del empate. Talleres se marchó amargado por los puntos que dejó escapar, como si no pudiera desprenderse de muchas de las imágenes que dejó un 2025 muy pobre desde el juego y desde la administración de la ventaja. Sigue siendo un Talleres inicial, con más por aprender que por enseñar.  La Voz

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