La Voz

En su segundo mensaje ante la Asamblea Legislativa en el interior provincial –el primero fue el año pasado en Deán Funes–, el gobernador Martín Llaryora volverá a marcar diferencias con el presidente Javier Milei, además, de cuestionar con dureza a la oposición provincial.

Lo hará mañana por la tarde, desde Laboulaye, en un escenario atravesado por una relación cambiante con la Casa Rosada, pero con la estrategia de evitar una confrontación directamente con el Presidente de la Nación.

Desde hace varios días, Llaryora trabaja de manera personal en la redacción del discurso. Acompañado por dos de sus colaboradores más cercanos en materia de comunicación, revisa y ajusta el texto casi a diario.

Incluso, entre sus allegados no descartan que realice algún retoque al texto a último momento, antes de dirigirse a la Asamblea Legislativa, que sesionará en el histórico teatro de Laboulaye.

Lo que no se modificará es el eje político del mensaje. El gobernador buscará tomar distancia de la gestión nacional libertaria, sin apelar a nombres propios, y al mismo tiempo lanzará duras críticas hacia la oposición local.

Llaryora está convencido de que este no es el momento para una confrontación directa con Milei, quien aún conserva elevados niveles de adhesión en la provincia.

Sin embargo, también sabe que ese enfrentamiento llegará. Más temprano que tarde, el mandatario provincial imagina un escenario de disputa con el espacio libertario del Presidente. Considera que en 2027, cuando irá por su reelección, su principal rival será un libertario “puro”.

Entre sus íntimos, Llaryora descarta como eventuales rivales a figuras que fueron sus adversarios más encarnizados en los últimos años, como el senador Luis Juez o el exdiputado nacional, el radical Rodrigo de Loredo.

De todos modos, Llaryora dedicará algunos pasajes de su discurso a cuestionar a los legisladores nacionales libertarios y aliados al Presidente que, en Córdoba, critican sus decisiones en la gestión local, pero guardan silencio cuando le recorta recursos a la provincia.

Aunque evitará mencionar nombres propios, dejará en claro quiénes son los destinatarios de sus dardos: el diputado nacional Gabriel Bornoroni, referente de Karina Milei en Córdoba, y Luis Juez, hoy alineado con La Libertad Avanza.

Gira. Antes de la encabezar hoy la asamblea legislativa en Laboulaye, el gobernador Martín Llaryora, junto al ministro Sergio Busso, y la legisladora  Victoria Busso, recorrió varias localidades del sur provincial.

A lo largo de un mensaje que se extenderá por poco más de una hora, Llaryora reivindicará de manera constante el rol del Estado, una definición política que funciona como un contraste explícito con el ideario de Milei, quien impulsa la reducción –y hasta la destrucción– del aparato estatal.

También enumerará las partidas de recursos que el Estado nacional recortó a la provincia. Lo que probablemente no mencione es que, entre el año pasado y el inicio de este, el gobierno de Milei avaló que Córdoba tomara deuda por casi 1.600 millones de dólares, fondos clave para sostener la gestión llaryorista y su plan de obra pública.

Llaryora ya está en modo campaña, apuntado al año que viene. Antes de la Asamblea Legislativa de hoy en Laboulaye, ayer el gobernador recorrió varias localidades del sur provincial.

La reforma laboral

La decisión de Llaryora de evitar una confrontación abierta con Milei es tan firme que también se proyecta sobre el debate por la reforma laboral, que comenzará a tratarse desde mañana en el Senado.

La semana pasada, La Voz reveló que el gobernador había resuelto otorgar libertad de acción a los legisladores nacionales del cordobesismo para votar el proyecto impulsado por el presidente Milei.

Se trata de una postura que despierta fuertes críticas entre los gremios cordobeses, que rechazan sin matices la reforma libertaria. Aun así, esa estrategia sería ratificada el próximo martes, cuando la cúpula de la CGT nacional lo visitaría en el Centro Cívico.

Desde la conducción nacional de la central obrera confirmaron ayer que el encuentro está acordado. Sin embargo, en el Centro Cívico no lo confirmaron, una contradicción que alimenta las especulaciones.

Fuentes oficiales explicaron que la reforma laboral es un tema que maneja personalmente Llaryora y que –hasta anoche– no figuraba en la agenda oficial del gobernador. “Si los gremialistas de la CGT se lo pidieron, seguramente los recibirá”, agregó un funcionario llaryorista.

Llaryora ya adelantó de la manera pública su intención de reunirse con empresarios y dirigentes gremiales para analizar el texto de la reforma laboral.

De todos modos, si recibe a la CGT nacional, será con bajo perfil. Llaryora y otros gobernadores que no fueron convocados por el ministro del Interior, Diego Santilli, para negociar la reforma laboral, seguirán con atención lo que sucede en el Senado, donde el oficialismo aún no tendría los votos para darle media sanción.

​En su segundo mensaje ante la Asamblea Legislativa en el interior provincial –el primero fue el año pasado en Deán Funes–, el gobernador Martín Llaryora volverá a marcar diferencias con el presidente Javier Milei, además, de cuestionar con dureza a la oposición provincial. Lo hará mañana por la tarde, desde Laboulaye, en un escenario atravesado por una relación cambiante con la Casa Rosada, pero con la estrategia de evitar una confrontación directamente con el Presidente de la Nación.Desde hace varios días, Llaryora trabaja de manera personal en la redacción del discurso. Acompañado por dos de sus colaboradores más cercanos en materia de comunicación, revisa y ajusta el texto casi a diario. Incluso, entre sus allegados no descartan que realice algún retoque al texto a último momento, antes de dirigirse a la Asamblea Legislativa, que sesionará en el histórico teatro de Laboulaye.Lo que no se modificará es el eje político del mensaje. El gobernador buscará tomar distancia de la gestión nacional libertaria, sin apelar a nombres propios, y al mismo tiempo lanzará duras críticas hacia la oposición local.Llaryora está convencido de que este no es el momento para una confrontación directa con Milei, quien aún conserva elevados niveles de adhesión en la provincia. Sin embargo, también sabe que ese enfrentamiento llegará. Más temprano que tarde, el mandatario provincial imagina un escenario de disputa con el espacio libertario del Presidente. Considera que en 2027, cuando irá por su reelección, su principal rival será un libertario “puro”.Entre sus íntimos, Llaryora descarta como eventuales rivales a figuras que fueron sus adversarios más encarnizados en los últimos años, como el senador Luis Juez o el exdiputado nacional, el radical Rodrigo de Loredo.De todos modos, Llaryora dedicará algunos pasajes de su discurso a cuestionar a los legisladores nacionales libertarios y aliados al Presidente que, en Córdoba, critican sus decisiones en la gestión local, pero guardan silencio cuando le recorta recursos a la provincia.Aunque evitará mencionar nombres propios, dejará en claro quiénes son los destinatarios de sus dardos: el diputado nacional Gabriel Bornoroni, referente de Karina Milei en Córdoba, y Luis Juez, hoy alineado con La Libertad Avanza.A lo largo de un mensaje que se extenderá por poco más de una hora, Llaryora reivindicará de manera constante el rol del Estado, una definición política que funciona como un contraste explícito con el ideario de Milei, quien impulsa la reducción –y hasta la destrucción– del aparato estatal.También enumerará las partidas de recursos que el Estado nacional recortó a la provincia. Lo que probablemente no mencione es que, entre el año pasado y el inicio de este, el gobierno de Milei avaló que Córdoba tomara deuda por casi 1.600 millones de dólares, fondos clave para sostener la gestión llaryorista y su plan de obra pública.Llaryora ya está en modo campaña, apuntado al año que viene. Antes de la Asamblea Legislativa de hoy en Laboulaye, ayer el gobernador recorrió varias localidades del sur provincial. La reforma laboralLa decisión de Llaryora de evitar una confrontación abierta con Milei es tan firme que también se proyecta sobre el debate por la reforma laboral, que comenzará a tratarse desde mañana en el Senado.La semana pasada, La Voz reveló que el gobernador había resuelto otorgar libertad de acción a los legisladores nacionales del cordobesismo para votar el proyecto impulsado por el presidente Milei.Se trata de una postura que despierta fuertes críticas entre los gremios cordobeses, que rechazan sin matices la reforma libertaria. Aun así, esa estrategia sería ratificada el próximo martes, cuando la cúpula de la CGT nacional lo visitaría en el Centro Cívico.Desde la conducción nacional de la central obrera confirmaron ayer que el encuentro está acordado. Sin embargo, en el Centro Cívico no lo confirmaron, una contradicción que alimenta las especulaciones.Fuentes oficiales explicaron que la reforma laboral es un tema que maneja personalmente Llaryora y que –hasta anoche– no figuraba en la agenda oficial del gobernador. “Si los gremialistas de la CGT se lo pidieron, seguramente los recibirá”, agregó un funcionario llaryorista.Llaryora ya adelantó de la manera pública su intención de reunirse con empresarios y dirigentes gremiales para analizar el texto de la reforma laboral. De todos modos, si recibe a la CGT nacional, será con bajo perfil. Llaryora y otros gobernadores que no fueron convocados por el ministro del Interior, Diego Santilli, para negociar la reforma laboral, seguirán con atención lo que sucede en el Senado, donde el oficialismo aún no tendría los votos para darle media sanción.  ​

About The Author