Flávio Bolsonaro aterrizó este miércoles en Miami tras salir de Brasil por tierra hacia Misiones y abordar un vuelo privado desde Puerto Iguazú. El ex candidato del Partido Liberal viajaba con su esposa y sus dos hijas, en medio de una investigación judicial por presunto lavado de activos y luego de la derrota electoral del domingo frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
El vuelo de un Gulfstream G400, perteneciente a la empresa de taxis aéreos ejecutivos Buenos Aires Fly, llegó a las 10.24 al aeropuerto Miami Opa Locka Executive Airport, ubicado en el condado de Miami-Dade, a unos 18 kilómetros al norte del centro de la ciudad.
La aeronave había despegado a las 0.21 del aeropuerto internacional de Iguazú con destino a Guayaquil. Arribó a las 3.46 hora local, las 5.46 en la Argentina, para realizar una escala técnica, después de sobrevolar Paraguay, Bolivia y Perú.
El recorrido de Flávio Bolsonaro por la Argentina
De acuerdo con las reconstrucciones difundidas en las últimas horas, el senador cruzó la frontera terrestre desde Brasil hacia Misiones en dos combis. Desde allí, los vehículos fueron escoltados por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hasta la pista del Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú.
Bolsonaro estaba inubicable desde la mañana del martes, después de la derrota en el balotaje frente a Lula da Silva. Tras abordar el avión privado durante la madrugada, la comitiva hizo una parada para reabastecerse en Guayaquil y luego continuó rumbo al norte.
Fuentes diplomáticas y de inteligencia señalaron que el destino final del viaje era Miami y que Bolsonaro buscaría solicitar asilo político a Donald Trump.
Investigaciones judiciales y prohibición de salir de Brasil
La salida se produjo mientras avanzan al menos cinco investigaciones de la Policía Federal brasileña. El ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, había retenido los documentos de viaje de Bolsonaro en el marco de esas causas, que incluyen sospechas de lavado de dinero, evasión fiscal, corrupción y el presunto desvío de 61 millones de reales en el caso conocido como Dark Horse.
Según la información difundida, Bolsonaro abandonó Brasil pese a la prohibición expresa de salir del país y a la orden del Supremo Tribunal Federal de entregar sus pasaportes. La Argentina quedó así como un punto de tránsito central en su traslado hacia Estados Unidos.
La fuga se concretó pese a que aliados del dirigente le habían recomendado permanecer en Brasil para evitar una eventual orden de prisión preventiva. Su salida abrió un nuevo foco de tensión diplomática en la región.
