NUEVA YORK (AP) — Los estadounidenses pueden estar quejándose de los precios más altos en la gasolinera y en otros ámbitos, pero siguen gastando, lo que ayuda a impulsar la economía, según el más reciente panorama del gobierno.
Las ventas minoristas repuntaron el mes pasado con un aumento de 1,2%, mejor de lo esperado, después de registrar una caída revisada de 0,5% en julio, según datos del Departamento de Comercio publicados el miércoles. Los economistas anticipaban un avance de 0,7% en el mes, de acuerdo con FactSet.
La baja de julio fue notable porque había pocas señales de cansancio entre los consumidores. Los estadounidenses gastaron mucho durante el Mundial y las ventas del Prime Day de Amazon este verano. Eso siguió a sólidas ventas minoristas en abril y mayo, cuando los estadounidenses recurrieron a sus reembolsos de impuestos del gobierno.
Incluso al excluir el negocio de las gasolineras, las ventas minoristas subieron 1,1% en agosto, lo que subraya la resiliencia del consumidor estadounidense. Las cifras del gobierno no están ajustadas por inflación. El gasto ocurre aun cuando la confianza del consumidor nuevamente bajó en julio, según la lectura más reciente del Conference Board.
Gran parte de la fortaleza del comercio minorista el mes pasado reflejó un rebote en las ventas fuera de tienda, que habían caído con fuerza en julio, según economistas. Eso fue “ruido estacional” impulsado por cambios en el Prime Day de Amazon, que también coincide con fuertes promociones de otros grandes minoristas en línea, explicó Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos en Oxford Economics. Añadió que el alza de los precios de la gasolina también apuntaló las ventas en las estaciones de servicio.
Pero incluso al tomar en cuenta esos factores, los aumentos en la mayoría de las categorías de gasto fueron “decentes”, encabezados por sectores discrecionales como servicios de comida, electrónicos y deportes y recreación, escribió Pearce.
“Los consumidores estadounidenses todavía están abriendo la cartera y comprando”, declaró Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, en un informe publicado el miércoles. “Las ventas minoristas de agosto mostraron un gran repunte tras un julio débil”.
El llamado grupo de control —que excluye servicios de comida, autos, materiales de construcción y ventas en gasolineras, y se utiliza para calcular el crecimiento económico— subió un sólido 1,4% el mes pasado frente al mes anterior.
Muchos estadounidenses siguen gastando pese a los altos precios de la gasolina por la guerra en Oriente Medio. El precio promedio de un galón de gasolina regular subió durante la noche a 4,37 dólares el miércoles, según el club automovilístico AAA. Eso es alrededor de 47% más de lo que costaba un galón antes de que comenzara la guerra: menos de 3 dólares.
El diésel, que tiene un impacto desproporcionado porque se usa para envíos, transporte y manufactura, ha subido aún más rápido: 68%.
El Departamento de Trabajo informó el viernes que los precios al consumidor aumentaron 3,4% el mes pasado frente a un año antes, y subieron 0,4% respecto de julio, cuadruplicando el 0,1% registrado el mes previo.
Aun así, los estadounidenses se han vuelto más selectivos sobre lo que compran, según minoristas que reportaron sus resultados financieros trimestrales en las últimas semanas, pero algunos, como Walmart y Macy’s, están usando parte de sus reembolsos arancelarios para bajar precios.
Macy’s recibió 116 millones de dólares en reembolsos arancelarios del gobierno, indicó el director general Tony Spring, y parte de esos recursos se está utilizando para reducir precios en ciertos artículos de alto valor, como muebles y joyería fina.
Directivos de la National Retail Federation, el mayor grupo comercial minorista del país, señalaron que las ventas minoristas han sido mejores de lo esperado este año.
Mark Mathews, economista jefe de la NRF, también comentó que en meses recientes observa un debilitamiento de las tendencias de gasto en forma de K: la parte superior de la K se refiere a estadounidenses de mayores ingresos que ven aumentar sus ingresos y su riqueza, mientras que la parte inferior apunta a hogares de menores ingresos que batallan con incrementos de ingresos más débiles y precios elevados.
Como muestra de la resiliencia de los consumidores, se espera que septiembre sea el mes más activo del año en volumen de importaciones en los principales puertos de contenedores del país, según el Global Port Tracker del grupo minorista. El rastreador lo elabora para la NRF una firma de consultoría llamada Hackett Associates.
Por lo general, el mes pico es julio o agosto, indicaron directivos de la NRF.
Pero los economistas aún se preocupan por cómo el aumento de los precios de la gasolina afectará el gasto futuro.
“Tenemos un consumidor dispuesto a gastar y, hasta este punto, hemos tenido un consumidor que ha podido gastar”, señaló Mathews. “Ahora, de cara al futuro, eso parece un poco más complicado porque si los precios de la gasolina se mantienen altos, entonces hay que empezar a preguntarse de dónde va a financiar el consumidor ese crecimiento del gasto”.
Pearce coincidió con esas preocupaciones y señaló que, si bien el sólido mercado laboral ha ayudado a sostener el gasto entre compradores de ingresos bajos a medios este año, ve que en los próximos meses regresará una “bifurcación más profunda del consumidor”.
“Los precios más altos de la gasolina provocarán una nueva presión sobre los ingresos reales, frenando el gasto en otros bienes y servicios de esos hogares”, escribió.
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