Hace un año, Racing estaba jugando los cuartos de final de la Libertadores ante Vélez. Hoy, está último en la Zona B, con 5 puntos sobre 27 disputados en el Torneo Clausura, 24° en la tabla anual y afuera de todas las competencias internacionales de 2027. Y con un entrenador que pende de un hilo. Porque aunque fue ratificado este lunes por la tarde, y estará en el banco ante Sarmiento el viernes en el Cilindro, el límite para Juan Pablo Vojvoda será Boca, la última bala celeste y blanca.

Diego Milito se acostó muy tarde después de la derrota con Huracán, la sexta en los últimos siete partidos. Se había ido apesadumbrado del Palacio Ducó en compañía de Sebastián Saja, el secretario deportivo. Por la mañana, el presidente bajó un mensaje de "calma" ante la ansiedad de los hinchas y los periodistas. Y mantuvo una larga reunión con sus dirigentes más cercanos.

Milito puso sobre la mesa algunas cuestiones a la hora del análisis. Discontinuar el ciclo en apenas un puñado de partidos no va de la mano de la “batalla cultural” que quiere dar. Pero también tiene claro que los resultados mandan y que la gente ya lo apunta a viva voz. Por otro lado, había otra situación que pesaba mucho. Si Vojvoda salía ahora y se buscaba otro entrenador, corría el riesgo de quemarse en el caso de una eventual derrota con Boca por los cuartos de final de la Copa Argentina. En el peor de los casos, será un fusible a fines de septiembre.

Saja, Vojvoda y Milito. El presidente evalúa qué decisión tomar respecto al futuro del entrenador. (Prensa Racing)

Después de las deliberaciones con su cuerpo de dirigentes, Milito charló con los jugadores, que estaban citados para la tarde en Avellaneda. Los referentes respaldaron al entrenador, que se hizo cargo de la práctica con la convicción de que remontará el barrilete. Algo de eso había advertido en la conferencia de prensa de la noche anterior, cuando avisó que no pensaba renunciar.

“Sé que hay mucha gente que está esperando eso. Lo siento así. Tal vez se espera que yo abandone y que también abandone a mis jugadores. Estoy pasando un momento muy duro. Siento críticas que muchas pueden ser justas, pero hay muchas que también son injustas. El fútbol es por resultados y yo soy consciente de eso”, dijo en el Tomás Adolfo Ducó, al tiempo que le gritaban desde afuera “renunciá, Juan”. Fue un momento incómodo.

“Insisto en que yo soy el máximo responsable de esto. Pero yo no siento que no sirvo. Siento que no gano partidos y me duele, pero no siento que sea un entrenador que no sirva. Por supuesto, también siento un dolor enorme por mí y por mis jugadores”, enfatizó, visiblemente conmovido.

“Lo que se puede hacer es seguir intentando, es seguir buscando las soluciones que hoy no encontramos. Yo no veo un equipo que esté entregado, no veo un equipo que se desparrame en el campo de juego y que no tenga una idea o que no sepa jugar”, agregó.

Una imagen que ya es una constante: los jugadores de Racing dejan la cancha derrotados (Foto: Maxi Failla)

Vojvoda también dijo que había periodistas que lo estaban “esperando”. No dio nombres. “El fútbol vive de esto también, de descomprimir. Gritos de afuera, los que escucharon ustedes. Pero, ¿qué quieren? ¿Que abandone a mis jugadores?”, apuntó.

Llamó mucho la atención ver al técnico hablando solo, pronunciando los cambios. El desarme del mediocampo con el ingreso de Duvan Vergara por Matías Zaracho fue una modificación negativa y el equipo terminó perdiendo.

Los hinchas ya le picaron el boleto. Le reprochan las derrotas, lógicamente. Pero también, los volantazos que dio en los últimos partidos. Contra Atlético Tucumán arrancó a bordo de un 4-3-3 que modificó a los 20 minutos, cuando el equipo ya perdía frente al decano. La salida de Matko Miljevic fue polémica. Y sobre todo, prescindir de Mateo Martínez, un promisorio zaguero de 20 años producto del predio Tita para darle la titularidad a Mateo Pérez, recién llegado de Cerro Porteño, quien quedó retratado en los goles de los tucumanos y el último de Huracán.

Los refuerzos son facturas que se le pasan a la secretaría técnica. Matías Kranevitter y Juan Espino no mostraron ser soluciones. Matías Pérez, dicho está, empezó mal. Gastón Lodico, Leonel Pérez y Ulises Ortegoza recién se están acoplando. Lautaro Díaz, por ahora, no gravita. Juan Barinaga debutó el domingo y Leandro Córdoba todavía no tuvo su bautismo en Primera.

Vojvoda, por ahora, continuará en su cargo. Mientras tanto, surgen nombres para reemplazarlo. Desde Luis Zubeldía hasta Sebastián Beccacece. Algunos pensaron en un guiño a Eduardo Coudet, a quien la cuenta oficial del club saludó por su cumpleaños. Fue el sábado, 24 horas antes de otra derrota. Por el contexto, celebrar los 52 años del Chacho pareció una publicación con muy poca puntería, casi en sintonía con Maravilla Martínez, que hace 10 partidos no logra marcar un gol.