Ubicada en el bosque de Cariló y diseñada por Grizzo Studio, "Casa 39 árboles" surge a partir de una premisa clara: preservar las condiciones naturales de un terreno dominado por una abundante vegetación. La presencia de decenas de árboles y un suelo cubierto por especies trepadoras definió una estrategia proyectual que evitó imponerse sobre el paisaje y eligió integrarse a él.
La fachada combina hormigón, madera y piedra, en diálogo con la arboleda.
La obra se adapta a las particularidades del sitio mediante una implantación sensible que permite mantener el protagonismo del entorno. La arquitectura se entrelaza con la masa forestal existente y convierte a la vivienda en un espacio de observación permanente de la naturaleza, donde cada ambiente se vincula de manera directa con el bosque.
Planta baja.
Desde su concepción, el proyecto propone una relación inmersiva con el paisaje. Más que ofrecer vistas puntuales, plantea una experiencia de recorrido que introduce al usuario en el interior del ecosistema y lo invita a descubrir sus distintas escalas y profundidades.
Planta alta.
La organización espacial potencia esta idea mediante una serie de trayectos que permiten atravesar el bosque en diferentes direcciones. Interior y exterior se articulan como partes de una misma experiencia, diluyendo los límites convencionales entre arquitectura y entorno natural.
Corte.
Un recorrido a través del bosque
La vivienda plantea una lectura panorámica del paisaje mediante recorridos longitudinales que acompañan la extensión del terreno. Estos circuitos permiten percibir la continuidad del bosque tanto desde los espacios interiores como desde las áreas abiertas, fortaleciendo la conexión con el contexto.
Los voladizos enmarcan vistas y extienden el habitar hacia el paisaje.
A esa experiencia horizontal se suma una exploración vertical. Puentes vidriados conectan los distintos medios niveles y crean una secuencia ascendente que revela cada estrato del ecosistema forestal. El recorrido permite comprender la transición desde las raíces hasta las copas de los árboles, incorporando nuevas perspectivas en cada tramo.
Vista posterior, donde las terrazas fortalecen la relación con el jardín.
La condición de casa de playa incorpora además distintas maneras de habitar el proyecto. Los recorridos se organizan para ofrecer alternativas de uso y circulación que enriquecen la experiencia cotidiana y favorecen una relación permanente con el paisaje circundante.
Espacios que conectan interior y exterior
Uno de los caminos se desarrolla a través del interior de la vivienda. El acceso se produce desde un hall semienterrado que introduce gradualmente al usuario en la secuencia espacial. A partir de allí, los medios niveles distribuyen el programa y conducen hasta una terraza elevada situada a la altura de las copas de los árboles.
La secuencia espacial se articula en torno a un volumen curvo.
La segunda alternativa propone una circulación completamente exterior. El recorrido atraviesa un patio interno y un espacio semicubierto equipado con un fogón ubicado al nivel de las raíces. Desde allí continúa hacia el jardín, la piscina y la galería, estableciendo una conexión fluida entre las distintas áreas de encuentro al aire libre.
La planta baja se abre hacia un patio hundido protegido.
Esta doble estrategia de circulación amplifica las posibilidades de uso y permite experimentar el bosque desde perspectivas complementarias. La vivienda puede recorrerse desde la protección de sus espacios interiores o mediante una inmersión directa en el paisaje.
Los grandes paños vidriados incorporan la vegetación al espacio interior.
Materialidad pensada para el paso del tiempo
La selección de materiales responde a la intención de mantener una presencia discreta dentro del entorno natural. En lugar de destacar visualmente sobre el bosque, la envolvente se concibe para convivir con él y formar parte de sus transformaciones.
La geometría curva articula los distintos niveles de la casa.
La propuesta material admite la acción del tiempo y la vegetación como componentes activos del proyecto. De este modo, la casa evoluciona junto a su contexto, permitiendo que el crecimiento de la naturaleza y el desgaste propio de los años refuercen su integración con el paisaje de Cariló.
Las curvas de la envolvente acompañan el crecimiento del árbol central.
Ficha técnica
Proyecto y dirección. Grizzo Studio (Arq Lucila Grizzo + Arq Federico Grizzo) Colaboradores. Juana Gabba, Lucia Minnitti Paisajista. Arq. Lucila Grizzo Ingeniero. Matías Blanco Ubicación. Cariló, Argentina Fotografía. Mariano Imperial
