Nazarena Vélez está de vuelta en Villa Carlos Paz, pero esta no es la misma Nazarena de las plumas y los escándalos mediáticos de hace dos décadas. Hoy, la mujer que se define como “sanguínea y leonina” se pone el traje de empresaria 24/7, liderando lo que ella misma denomina una “pyme familiar” sobre las tablas del Teatro Candilejas.

La apuesta para esta temporada es Suspendan la boda, una comedia que ya (a)probó la Villa el año pasado pero que regresa totalmente “renovada y agrandada”. “Es la primera vez que repito una comedia en una plaza”, confesó Nazarena en una nota en La Voz en Vivo, subrayando que la obra tiene ingredientes nuevos que justifican el regreso de quienes ya la vieron.

Nazarena Vélez actriz en streaming de La Voz. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Entre esos condimentos, destaca la incorporación de Roly Serrano, quien interpreta a un hechicero que despierta una ovación de pie cada vez que pisa el escenario. Nazarena no dudó en convocarlo a pesar de los problemas de salud que el actor enfrentó tras un grave accidente. “Nunca puse en duda lo que él significa arriba del escenario”, afirma con admiración.

El elenco se completa con una dinámica que mezcla el afecto con el profesionalismo. Barbie Vélez, a quien su madre define como “la actriz de la temporada”, protagoniza la historia junto a Nacho Castañares, el ex Gran Hermano que hace su debut actoral y que, según Nazarena, ha sorprendido por su nivel de preparación.

Estrenó

La trama juega con un concepto fascinante: un viaje desde el futuro para evitar un matrimonio que será un fracaso. En ese juego de espejos, Nazarena interpreta a la versión futura de su propia hija, mientras que Santiago Camaño (su pareja), hace lo propio con el personaje de Nacho.

Pero el compromiso de Nazarena con el trabajo no termina en el aplauso final de cada función. Ella afirma estar involucrada en cada detalle, desde la producción hasta el volanteo, una tarea que este año también asumió su hijo Titi, de 15 años. “Me gusta enseñarle a mis hijos la cultura del trabajo; en vez de que se quede tirado jugando a la Play, que sepa lo que cuesta ganarse la plata”, explica sobre la presencia de su hijo menor como promotor de la obra en la calle.

Esta faceta de productora autogestiva no es nueva, aunque sí más sólida. Tras años de “picos y caídas”, y luego del golpe devastador que significó la muerte de Fabián Rodríguez hace 12 años, Nazarena volvió a tomar el mando de sus proyectos. “Siempre trabajé, pero tal vez antes me contrataban más de lo que yo generaba por una cuestión económica”, analiza con honestidad, remarcando que ahora, con 52 años y habiendo empezado a trabajar a los 14, se siente con el respaldo y la experiencia necesaria para cuidar al público y a sus actores por igual.

–Carlos Paz parece ser tu lugar en el mundo. ¿Qué representa esta ciudad en tu historia personal?

–Carlos Paz está en mi ADN. Vengo a Córdoba desde que estaba en la panza de mi mamá porque mi papá es cordobés, de Salsipuedes. He ido a ver teatro desde chiquitita y mi primera obra profesional fue acá, a los 18 años, en el antiguo teatro La Sombrilla. Me muevo como en casa, es un lugar de pertenencia absoluta.

–Atravesaste muchas versiones de vos misma: vedette, mediática, productora de grandes éxitos como “Los Grimaldi”. ¿Cómo te ves hoy cuando mirás hacia atrás?

–Me veo con mucha piedad. Antes fui muy crítica y despiadada conmigo misma porque creía lo que decían otros: que si no sos perfecta o si no cumplís con el 90-60-90, no servís o pasás de moda. Hoy, a mis 52 años y siendo abuela, entiendo la vida desde otro lado. Mi nieto llegó para enseñarme que hay un nuevo amor y un aire distinto; me encanta que me digan abuela. Siento una comunión muy grande con las mujeres que me siguen porque comparto lo que vivo día a día, con las exigencias de la maternidad y los cambios físicos.

–Hablando de “la mirada del otro”, llevás casi cinco años como panelista en LAM. ¿Cómo es estar del lado de los que dan las noticias después de haber sido noticia tanto tiempo?

–Trato de ser muy respetuosa y cuidadosa porque yo estuve del otro lado y padecí que se dijeran barbaridades de mi vida y de mis hijos. Sé lo mucho que duele un comentario hecho a la ligera. Por eso, no me interesa “hacerme la picante” para rendir en cámara. Se lo dije a Ángel (De Brito) desde el primer día: hay cosas en las que no me voy a meter. No tengo esa agresividad mediática porque nunca me olvido de lo que se siente estar en el banquillo de los acusados.

–¿Y si tu “yo del futuro” viniera hoy a decirte algo, como pasa en la obra?

–Soy muy leonina e intensa, así que no sé si me daría mucha bola (risas). Pero seguramente me daría unos cuantos consejos. Lo lindo de la obra es que te hace pensar en eso mientras te matás de risa: habla del amor propio, de la lucha por los sueños y de romper con estereotipos, como ese de que el hombre siempre tiene que ser el proveedor.

–Respecto a la situación económica actual, ¿cómo ves esta temporada en comparación con la anterior?

–No quiero ser maleducada y analizar algo que desconozco en profundidad, pero todos sabemos que la situación es complicada y que la cultura es de lo primero que se recorta. Sin embargo, a nosotros nos está yendo mejor que el año pasado. Estar en una sala más grande como el Candilejas y haber renovado el elenco con figuras que mueven la taquilla nos ayudó mucho. Trabajamos todos los días para que la gente nos elija.

​Nazarena Vélez está de vuelta en Villa Carlos Paz, pero esta no es la misma Nazarena de las plumas y los escándalos mediáticos de hace dos décadas. Hoy, la mujer que se define como “sanguínea y leonina” se pone el traje de empresaria 24/7, liderando lo que ella misma denomina una “pyme familiar” sobre las tablas del Teatro Candilejas.La apuesta para esta temporada es Suspendan la boda, una comedia que ya (a)probó la Villa el año pasado pero que regresa totalmente “renovada y agrandada”. “Es la primera vez que repito una comedia en una plaza”, confesó Nazarena en una nota en La Voz en Vivo, subrayando que la obra tiene ingredientes nuevos que justifican el regreso de quienes ya la vieron.Entre esos condimentos, destaca la incorporación de Roly Serrano, quien interpreta a un hechicero que despierta una ovación de pie cada vez que pisa el escenario. Nazarena no dudó en convocarlo a pesar de los problemas de salud que el actor enfrentó tras un grave accidente. “Nunca puse en duda lo que él significa arriba del escenario”, afirma con admiración.El elenco se completa con una dinámica que mezcla el afecto con el profesionalismo. Barbie Vélez, a quien su madre define como “la actriz de la temporada”, protagoniza la historia junto a Nacho Castañares, el ex Gran Hermano que hace su debut actoral y que, según Nazarena, ha sorprendido por su nivel de preparación. La trama juega con un concepto fascinante: un viaje desde el futuro para evitar un matrimonio que será un fracaso. En ese juego de espejos, Nazarena interpreta a la versión futura de su propia hija, mientras que Santiago Camaño (su pareja), hace lo propio con el personaje de Nacho.Pero el compromiso de Nazarena con el trabajo no termina en el aplauso final de cada función. Ella afirma estar involucrada en cada detalle, desde la producción hasta el volanteo, una tarea que este año también asumió su hijo Titi, de 15 años. “Me gusta enseñarle a mis hijos la cultura del trabajo; en vez de que se quede tirado jugando a la Play, que sepa lo que cuesta ganarse la plata”, explica sobre la presencia de su hijo menor como promotor de la obra en la calle.Esta faceta de productora autogestiva no es nueva, aunque sí más sólida. Tras años de “picos y caídas”, y luego del golpe devastador que significó la muerte de Fabián Rodríguez hace 12 años, Nazarena volvió a tomar el mando de sus proyectos. “Siempre trabajé, pero tal vez antes me contrataban más de lo que yo generaba por una cuestión económica”, analiza con honestidad, remarcando que ahora, con 52 años y habiendo empezado a trabajar a los 14, se siente con el respaldo y la experiencia necesaria para cuidar al público y a sus actores por igual.–Carlos Paz parece ser tu lugar en el mundo. ¿Qué representa esta ciudad en tu historia personal? –Carlos Paz está en mi ADN. Vengo a Córdoba desde que estaba en la panza de mi mamá porque mi papá es cordobés, de Salsipuedes. He ido a ver teatro desde chiquitita y mi primera obra profesional fue acá, a los 18 años, en el antiguo teatro La Sombrilla. Me muevo como en casa, es un lugar de pertenencia absoluta.–Atravesaste muchas versiones de vos misma: vedette, mediática, productora de grandes éxitos como “Los Grimaldi”. ¿Cómo te ves hoy cuando mirás hacia atrás?–Me veo con mucha piedad. Antes fui muy crítica y despiadada conmigo misma porque creía lo que decían otros: que si no sos perfecta o si no cumplís con el 90-60-90, no servís o pasás de moda. Hoy, a mis 52 años y siendo abuela, entiendo la vida desde otro lado. Mi nieto llegó para enseñarme que hay un nuevo amor y un aire distinto; me encanta que me digan abuela. Siento una comunión muy grande con las mujeres que me siguen porque comparto lo que vivo día a día, con las exigencias de la maternidad y los cambios físicos.–Hablando de “la mirada del otro”, llevás casi cinco años como panelista en LAM. ¿Cómo es estar del lado de los que dan las noticias después de haber sido noticia tanto tiempo? –Trato de ser muy respetuosa y cuidadosa porque yo estuve del otro lado y padecí que se dijeran barbaridades de mi vida y de mis hijos. Sé lo mucho que duele un comentario hecho a la ligera. Por eso, no me interesa “hacerme la picante” para rendir en cámara. Se lo dije a Ángel (De Brito) desde el primer día: hay cosas en las que no me voy a meter. No tengo esa agresividad mediática porque nunca me olvido de lo que se siente estar en el banquillo de los acusados.–¿Y si tu “yo del futuro” viniera hoy a decirte algo, como pasa en la obra? –Soy muy leonina e intensa, así que no sé si me daría mucha bola (risas). Pero seguramente me daría unos cuantos consejos. Lo lindo de la obra es que te hace pensar en eso mientras te matás de risa: habla del amor propio, de la lucha por los sueños y de romper con estereotipos, como ese de que el hombre siempre tiene que ser el proveedor.–Respecto a la situación económica actual, ¿cómo ves esta temporada en comparación con la anterior? –No quiero ser maleducada y analizar algo que desconozco en profundidad, pero todos sabemos que la situación es complicada y que la cultura es de lo primero que se recorta. Sin embargo, a nosotros nos está yendo mejor que el año pasado. Estar en una sala más grande como el Candilejas y haber renovado el elenco con figuras que mueven la taquilla nos ayudó mucho. Trabajamos todos los días para que la gente nos elija.  La Voz

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