En un contexto de alta tensión política tras la captura de Nicolás Maduro, el chavismo liberó este lunes a Yaacob Harary, un ciudadano argentino-israelí de 72 años que permaneció más de 450 días en cautiverio. La noticia fue confirmada por el Foro Penal, organización que incluyó su nombre en una lista de más de veinte presos políticos que recuperaron su libertad recientemente.

Un “rehén político” en Rodeo I Harary se encontraba recluido en el internado judicial Rodeo I, ubicado en el estado Miranda, cerca de Caracas. Había sido arrestado el 13 de octubre de 2024 bajo acusaciones, calificadas como falsas por activistas y medios de oposición, de participar en supuestas “actividades desestabilizadoras”. Organizaciones de derechos humanos y figuras como la activista Elisa Trotta describieron su situación como la de un “rehén político” secuestrado por el régimen.

El misterio sobre su detención

A pesar de la gravedad de su caso, la detención de Harary se mantuvo prácticamente en las sombras. Hasta el momento de su liberación, se desconocía públicamente que un tercer argentino estaba detenido en Venezuela, sumándose a los casos ya conocidos del gendarme Nahuel Gallo y el abogado Germán Giuliani. Incluso, la prensa en Israel no había reportado información sobre su situación procesal.

Presión por los demás detenidos

Tras la salida de Harary de prisión, crece la presión internacional y local para que se concrete la liberación de todos los presos políticos en el país. Elisa Trotta, exrepresentante de Juan Guaidó en Argentina, celebró la excarcelación de Harary pero recordó que aún existen más de 900 presos políticos en centros de detención y tortura, incluyendo a los argentinos Nahuel Gallo y Germán Giuliani, de quienes aún no se tienen noticias claras sobre su estado.

El caso de los presos políticos en contextos de crisis extrema suele funcionar como monedas de cambio en un tablero de ajedrez diplomático, donde la libertad de las personas depende más de los movimientos de poder que de la justicia legal.

​En un contexto de alta tensión política tras la captura de Nicolás Maduro, el chavismo liberó este lunes a Yaacob Harary, un ciudadano argentino-israelí de 72 años que permaneció más de 450 días en cautiverio. La noticia fue confirmada por el Foro Penal, organización que incluyó su nombre en una lista de más de veinte presos políticos que recuperaron su libertad recientemente.Un “rehén político” en Rodeo I Harary se encontraba recluido en el internado judicial Rodeo I, ubicado en el estado Miranda, cerca de Caracas. Había sido arrestado el 13 de octubre de 2024 bajo acusaciones, calificadas como falsas por activistas y medios de oposición, de participar en supuestas “actividades desestabilizadoras”. Organizaciones de derechos humanos y figuras como la activista Elisa Trotta describieron su situación como la de un “rehén político” secuestrado por el régimen.El misterio sobre su detención A pesar de la gravedad de su caso, la detención de Harary se mantuvo prácticamente en las sombras. Hasta el momento de su liberación, se desconocía públicamente que un tercer argentino estaba detenido en Venezuela, sumándose a los casos ya conocidos del gendarme Nahuel Gallo y el abogado Germán Giuliani. Incluso, la prensa en Israel no había reportado información sobre su situación procesal.Presión por los demás detenidos Tras la salida de Harary de prisión, crece la presión internacional y local para que se concrete la liberación de todos los presos políticos en el país. Elisa Trotta, exrepresentante de Juan Guaidó en Argentina, celebró la excarcelación de Harary pero recordó que aún existen más de 900 presos políticos en centros de detención y tortura, incluyendo a los argentinos Nahuel Gallo y Germán Giuliani, de quienes aún no se tienen noticias claras sobre su estado.El caso de los presos políticos en contextos de crisis extrema suele funcionar como monedas de cambio en un tablero de ajedrez diplomático, donde la libertad de las personas depende más de los movimientos de poder que de la justicia legal.  La Voz

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