Bulgaria abandonó oficialmente su moneda nacional, el lev, y comenzó a utilizar el euro como divisa, al convertirse este 1° de enero de 2026 en el miembro número 21 de la unión monetaria europea.
El paso marca un hito histórico para el país más pobre de la Unión Europea, aunque genera divisiones internas y se da en un contexto político frágil.
Desde las primeras horas del jueves, los cajeros automáticos en Sofía, la capital del país, y otras ciudades comenzaron a dispensar billetes de euro.
Durante enero, el lev seguirá siendo aceptado para pagos en efectivo, aunque el vuelto se entregará únicamente en la nueva moneda.
Un largo camino hacia la eurozona
Con casi 6,7 millones de habitantes, Bulgaria ingresó a la Unión Europea en 2007 y desde entonces se comprometió, como el resto de los países miembros, a adoptar el euro. Sin embargo, el proceso se extendió durante años debido a exigencias macroeconómicas y políticas.
La adopción de la moneda única representa una mayor integración del país al bloque europeo, tras su transición en 1989 desde una economía de tipo soviético hacia la democracia y el libre mercado.
El último país en sumarse a la eurozona había sido Croacia, en 2023.
Contexto político e inflación
El cambio monetario coincide con un escenario de inestabilidad política. A principios de diciembre, el gobierno conservador búlgaro presentó su renuncia tras una ola de protestas nacionales contra la corrupción, dejando al país sin presupuesto aprobado para 2026.

Para cumplir con los requisitos de la Unión Europea, Bulgaria logró reducir la inflación al 2,7% a comienzos de 2025. No obstante, la crisis política amenaza con retrasar reformas estructurales y el uso de fondos comunitarios.
Una sociedad dividida
La llegada del euro genera apoyos y resistencias dentro del país. Grupos nacionalistas y sectores prorrusos alertaron sobre un posible aumento de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la erosión de la identidad nacional.
Según la última encuesta del Eurobarómetro, el 49% de la población se manifestó en contra de la adopción del euro. El recuerdo de la hiperinflación de la década de 1990 sigue presente en la sociedad búlgara, aunque desde entonces el lev estuvo atado primero al marco alemán y luego al euro, lo que ya limitaba la autonomía monetaria del país.
Respaldo de las autoridades europeas
Desde Bruselas y Fráncfort, los principales referentes europeos celebraron el ingreso de Bulgaria a la eurozona. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, afirmó que “el euro es el símbolo tangible de lo que Europa puede lograr cuando trabaja unida” y dio la bienvenida oficial al presidente búlgaro, Rumen Radev, al Consejo de Gobierno del BCE.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que la adopción del euro implica “pagos más sencillos, viajes más fáciles y nuevas oportunidades para las empresas búlgaras”.
Un nuevo capítulo económico
El BCE celebrará el ingreso de Bulgaria con una instalación luminosa en la sede de Fráncfort hasta el 11 de enero, como símbolo de la integración de los 358 millones de europeos que utilizan el euro.
Mientras tanto, el país inicia una nueva etapa económica, con expectativas de mayor estabilidad financiera y acceso pleno al mercado europeo, pero también con el desafío de contener la inflación y reducir la brecha social que lo mantiene como el Estado con menor ingreso per cápita de la Unión Europea.
Bulgaria abandonó oficialmente su moneda nacional, el lev, y comenzó a utilizar el euro como divisa, al convertirse este 1° de enero de 2026 en el miembro número 21 de la unión monetaria europea. El paso marca un hito histórico para el país más pobre de la Unión Europea, aunque genera divisiones internas y se da en un contexto político frágil.Desde las primeras horas del jueves, los cajeros automáticos en Sofía, la capital del país, y otras ciudades comenzaron a dispensar billetes de euro. Durante enero, el lev seguirá siendo aceptado para pagos en efectivo, aunque el vuelto se entregará únicamente en la nueva moneda.Un largo camino hacia la eurozonaCon casi 6,7 millones de habitantes, Bulgaria ingresó a la Unión Europea en 2007 y desde entonces se comprometió, como el resto de los países miembros, a adoptar el euro. Sin embargo, el proceso se extendió durante años debido a exigencias macroeconómicas y políticas.La adopción de la moneda única representa una mayor integración del país al bloque europeo, tras su transición en 1989 desde una economía de tipo soviético hacia la democracia y el libre mercado.El último país en sumarse a la eurozona había sido Croacia, en 2023.Contexto político e inflaciónEl cambio monetario coincide con un escenario de inestabilidad política. A principios de diciembre, el gobierno conservador búlgaro presentó su renuncia tras una ola de protestas nacionales contra la corrupción, dejando al país sin presupuesto aprobado para 2026.Para cumplir con los requisitos de la Unión Europea, Bulgaria logró reducir la inflación al 2,7% a comienzos de 2025. No obstante, la crisis política amenaza con retrasar reformas estructurales y el uso de fondos comunitarios.Una sociedad divididaLa llegada del euro genera apoyos y resistencias dentro del país. Grupos nacionalistas y sectores prorrusos alertaron sobre un posible aumento de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la erosión de la identidad nacional.Según la última encuesta del Eurobarómetro, el 49% de la población se manifestó en contra de la adopción del euro. El recuerdo de la hiperinflación de la década de 1990 sigue presente en la sociedad búlgara, aunque desde entonces el lev estuvo atado primero al marco alemán y luego al euro, lo que ya limitaba la autonomía monetaria del país.Respaldo de las autoridades europeasDesde Bruselas y Fráncfort, los principales referentes europeos celebraron el ingreso de Bulgaria a la eurozona. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, afirmó que “el euro es el símbolo tangible de lo que Europa puede lograr cuando trabaja unida” y dio la bienvenida oficial al presidente búlgaro, Rumen Radev, al Consejo de Gobierno del BCE.Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que la adopción del euro implica “pagos más sencillos, viajes más fáciles y nuevas oportunidades para las empresas búlgaras”.Un nuevo capítulo económicoEl BCE celebrará el ingreso de Bulgaria con una instalación luminosa en la sede de Fráncfort hasta el 11 de enero, como símbolo de la integración de los 358 millones de europeos que utilizan el euro.Mientras tanto, el país inicia una nueva etapa económica, con expectativas de mayor estabilidad financiera y acceso pleno al mercado europeo, pero también con el desafío de contener la inflación y reducir la brecha social que lo mantiene como el Estado con menor ingreso per cápita de la Unión Europea. La Voz

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