Bautista tiene siete años y está en clase de Lengua en el colegio. Mientras la maestra explica un ejercicio en el pizarrón, un pensamiento entra en su mente sin avisar: ¿dónde habrán quedado los autitos de juguete que tenía en casa? ¿Cuándo fue la última vez que los vi? ¿Alguien los habrá agarrado? De pronto, vuelve en sí. La maestra dio un ejercicio para hacer, pero él dejó de escucharla hace rato. Sus compañeros empiezan a escribir en los cuadernos. Una inquietud empieza a recorrerle el cuerpo. La ansiedad sigue creciendo y empieza a sentir la necesidad de moverse. Quiere correr, pero está atrapado en su banco en el aula. No entiende la tarea que dejó la maestra. La frustración crece y el esfuerzo mental por contenerse y por disimular que se perdió -otra vez- aumenta también.
El caso de Bautista ilustra una realidad preocupante, que ha sido cuantificada en otras oportunidades por organismos nacionales e internacionales. Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que, 1300 millones de personas -es decir, 1 de cada 6 personas en todo el mundo- sufren una discapacidad importante. Por otro lado, números de la Asociación Americana de Psiquiatría detallan que entre el 5% y el 15% de los niños en edad escolar presentan un trastorno específico del aprendizaje.
Las estadísticas pueden llamar la atención. A veces, escuchar cifras de este estilo despiertan cierta alarma en el lector. Ahora bien, cuando detrás de esos números hay rostros queridos y vivencias concretas, el oyente muchas veces sale removido. Ese fue el caso de la emprendedora argentina Florencia de Zavalía: su hermano cuenta con una discapacidad, una realidad que la ayudó a ver y ser consciente desde temprano que las aulas de los colegios no están preparadas para que chicos de todos los perfiles cognitivos puedan aprender. Al terminar el secundario, optó por estudiar Ciencias Económicas, pero al poco tiempo se dio cuenta que su camino estaba vinculado con lo mismo que la había interpelado desde niña: la Educación Especial.

Durante sus primeros pasos por el mundo profesional se cruzó con casos de inclusión en el aula, pero que no brindaban una solución real al problema. “Hay muchos docentes que piensan que una adaptación implica hacerle las cosas más fáciles a los chicos; otros consideran que con dejar el alumno al costado ya están haciendo inclusión. Según nuestros estudios, el 30% de los alumnos necesitan algún tipo de adecuación”, explicó de Zavalía, quien recordó que, cuando empezó a ejercer la carrera, había poco conocimiento del tema, de hecho, en su curso de facultad se recibieron tan solo nueve personas.
Su trabajo haciendo integraciones fue creciendo y, en un momento, decidió abrir un centro de rehabilitación, inclusión escolar y recreación conocido como C.R.I.E.R. Y como toda buena emprendedora, el proyecto empezó en el garage de su casa. “Arranqué estando recién casada, levantando un durlock en el garage, donde instalé el primer consultorio. Con el tiempo, el proyecto fue creciendo y, junto a una fonoaudióloga, alquilamos una casa, donde fuimos sumando el área de rehabilitación, con kinesiología, psicopedagogía, un área con maestras de integración escolar y demás”, recordó la tucumana.
El primer salto
La demanda por contenido adaptado a distintos perfiles cognitivos empezó a crecer. Del otro lado, Florencia veía que la capacitación y el tiempo con el que los docentes contaban para adecuar los contenidos a los diversos alumnos que tenían dentro del aula era escaso. La emprendedora empezó a buscar alguna herramienta que pudiera ayudarla con tanto trabajo, pero todo lo que encontraba era contenido enlatado, estandarizado, hasta que una idea apareció en el horizonte: la posibilidad de crear una plataforma impulsada por inteligencia artificial, que permitiera a los docentes cargar el contenido que desarrollaron para sus alumnos, solicitándole adaptarlo a los perfiles cognitivos que tuvieran presentes en el aula, en tan solo un minuto.
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En ese entonces, surgió la posibilidad de participar en un concurso conocido como NAVES, un proyecto del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School, que busca capacitar emprendedores y acompañarlos en sus proyectos. “Fue un punto de inflexión”, destacó de Zavalía, al hablar de esta instancia, que definió como un antes y un después en su emprendimiento, un momento en que la guiaron e incluso acompañaron con gestiones para que un laboratorio del IAE ayudara en una colaboración que fue clave para los inicios. La posibilidad de trabajar en Buenos Aires también les brindó cierta validación que en Tucumán en ese momento escaseaba.

También fueron apareciendo inversores del calibre de Roby Souviron, cofundador de Despegar, Franco Mignacco, presidente del Comité de Accionistas de EXAR (empresa argentina productora de carbonato de litio), Silvia y Agustín Otero, dueños de la citrícola San Miguel, y algunos miembros del Board Endeavor NOA.
Hoy Zelmira Learning es utilizada por profesionales de educación, tanto docentes de primaria como secundaria y estudiantes universitarios. También cuentan con padres que se suscriben a la página de forma independiente, instituciones educativas, para las que desarrollan packs, como el caso del colegio San Andrés de San Isidro y el Cardenal Newman, los colegios de la red Itinere (como el Northfield) y programas de apadrinamiento que llevan empresas.
La plataforma llegó a cinco provincias y en los últimos seis meses ha impactado en más de 3000 chicos. Además otras métricas muestran que desde julio de 2025 a marzo del 2026 hubo un 35% de aumento en el compromiso del docente y registraron un 70% promedio de conformidad de los padres cuando el colegio explica que va a empezar a usar Zelmira (de Zavalía explicó que todo el contenido de la plataforma está validado y cuenta con un criterio institucional, lo que brinda tranquilidad a las instituciones).
El siguiente paso
La emprendedora explicó que, actualmente, están levantando una ronda de inversión de US$300.000, para lograr consolidar el área comercial del proyecto, con el fin de llevar la plataforma a otros países. “Nos han llamado de Uruguay y de Chile, queremos dar el salto y para eso buscamos la ronda de inversión”, señaló de Zavalía, quien detalló que los docentes tienen muchas necesidades y continúan pidiéndoles funcionalidades en la plataforma.
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Zelmira permite también crear perfiles de cada alumno, al que pueden acceder todos los docentes de la institución e ir personalizándolos, en función de las preferencias del estudiante (si le gustan los dinosaurios, detallarlo y hacerle actividades donde haya dinosaurios).
El equipo, hoy compuesto por profesionales como Florencia Andrieux, Tomás Fernández Murga, Santiago Flores y Sofía Olmedo, está trabajando en una alianza con JEL Aprendizaje, un centro de atención, investigación y formación en psicopedagogía. Este grupo está aportando una serie de tests que permiten detectar a los alumnos con alertas en la escritura y la lectura, y poder ayudarlos a tiempo.

“Como directora, veo cómo Zelmira transformó nuestra escuela. Los docentes están menos estresados y los chicos aprenden mejor”, contó la directora de una escuela primaria de Mendoza, al hablar del impacto del emprendimiento. Y un profesor de historia de Córdoba resumió así el aporte de Zelmira: “Mis estudiantes con TDAH ahora pueden seguir las clases sin perderse. Zelmira me ayudó a hacer inclusión real, no solo de papel”. Efectivamente, el proyecto ha permitido a los docentes ahorrar horas de planificación cada semana, les ha posibilitado generar adecuaciones más claras y coherentes, reducir la sobrecarga y el estrés, trabajar con mayor seguridad profesional y, por supuesto, facilitar el acceso real al aprendizaje.
El nombre del emprendimiento no estuvo librado al azar, une dos significados muy relevantes para la emprendedora: por un lado, así se llama su abuela, quien fue una gran mentora y referente en su vida. Por otro lado, es un nombre que empieza con la letra “z” y termina con la “a”, lo que habla de abecedario al revés, “habla de cambiar la mirada, no quedarnos estandarizados en lo de hoy”.
El proyecto nació en Tucumán, está impulsado por IA y cuenta con inversores como uno de los fundadores de Despegar

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