CÓRDOBA.- El cura Alejandro Nicola, que fue apartado de su cargo como director del jardín de infantes parroquial Margarita A. de Paz, conocido como Niño Dios, de Villa Carlos Paz, por supuestos abusos sexuales, apareció concelebrando una misa en la Catedral de la ciudad de Córdoba. La situación generó la indignación de los padres de las víctimas que hace más de un año vienen reclamando por la situación en el jardín de infantes.
Feligreses lo reconocieron y sacaron fotos que fueron publicadas por La Voz. Nicola acompañó al párroco Javier Soteras en una misa y leyó algunos pasajes de la Biblia.
El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, explicó que no existe una prohibición expresa para que Nicola participe acompañando a otro sacerdote. Admitió que está denunciado pero subrayó que rige el principio de inocencia. De todos modos, reconoció que no sabía de su aparición en la ceremonia.
En junio el Arzobispado cordobés comunicó el apartamiento del cura de la comunidad Niño Dios de Villa Carlos Paz “bajo razones de índole pastoral” mientras avanzaba la investigación.
El próximo viernes se le realizarán a Nicola pericias psicológicas en el edificio de Tribunales II de Córdoba capital. Fueron ordenadas por la fiscal a cargo de la causa, Jorgelina Gómez.
Uno de los padres denunciantes dijo a LA NACION que, desde el punto de vista judicial, no hay más novedades. “Es una burla lo que ha pasado. Estamos indignados. Acá, en Villa Carlos Paz, no daba más misas pero lo vemos en la principal iglesia de la provincia. Estamos analizando qué vamos a hacer”, afirmó.
La primera de las ocho denuncias judiciales contra el sacerdote fue presentada en mayo de 2025 y la segunda, en octubre del mismo año. Las otras ocurrieron este año, agregó.
La denuncia inicial corresponde a una menor que presentó un sangrado vaginal y que sigue bajo estado de shock. Desde lo sucedido, no habla.
En el caso de la segunda, la alerta familiar comenzó cuando tuvo una pesadilla en la que gritó: “El monstruo me arranca la piel». Sus padres la llevaron al médico suponiendo que podía tener un problema orgánico; después de varios estudios, le recomendaron ver a un psicólogo.
El final de las clases en el 2025 marcó un punto de inflexión ya que, sin ir a la escuela, los chicos comenzaron a hacer comentarios en sus casas; solo la primera niña no lo hace. La segunda presunta víctima le dijo en diciembre a su madre: “No te puedo decir, nos ven y nos escuchan” y le pidió que le preguntara a otras amiguitas, “que también saben”.

Entre ellas, está la hija del padre que conversó con este diario. Fue él quien el 27 de diciembre, jugando en el parque y viendo fotos, le mostró una del director: “Ella se retrae y empieza con ‘no sé, no sé’… Le tapo los ojos y los oídos a la foto, y entonces señala ‘Es el que nos mira por las cámaras y nos sigue por los drones’. En enero empieza a ir al psicólogo y, en abril, hacemos la denuncia».
El varón, hijo de otra familia denunciante, también dio el nombre de Nicola. Lo calificó de “monstruo” y contó que iban varios “en grupo”. “Nos hacía bajar las bombachas y los calzoncillos, y nos tocaba abajo”, describió.
Desde el inicio, los padres vienen criticando la actuación de la Justicia y la lentitud en los procedimientos. Entienden que, si hubiera actuado en las primeras presentaciones, tal vez se hubieran evitado los hechos posteriores.
La explicación de la Catedral
Tras la repercusión por la presencia de Nicola en la ceremonia, el párroco de la Catedral de Córdoba, Javier Soteras, difundió un comunicado en el que sostuvo que el sacerdote se encuentra sometido a una investigación tanto en sede judicial como canónica y que corresponde esperar el esclarecimiento de los hechos “con el debido respeto al principio de inocencia y a los derechos de todas las personas involucradas”.
En el texto, la Catedral señaló que Nicola no se encuentra suspendido del ejercicio de su ministerio sacerdotal ni impedido de celebrar la Eucaristía, razón por la cual su participación en la misa no implicó el incumplimiento de una disposición canónica vigente.
“Considerando que, en atención a esa circunstancia, y procurando cuidar a toda la comunidad mientras se desarrollan las investigaciones, la Iglesia Catedral actuará con la máxima prudencia respecto de futuras celebraciones públicas”, indicó Soteras en el documento.
El sacerdote también expresó su cercanía con Alejandro Nicola y con quienes puedan sentirse afectados por la situación y reafirmó “el compromiso de la Catedral con la búsqueda de la verdad, el respeto de los procesos judiciales y canónicos, el cuidado de las personas y la plena colaboración con las autoridades competentes”.
Feligreses lo reconocieron durante una ceremonia en la principal iglesia de la provincia; las familias denunciantes calificaron la situación como una “burla”, mientras la Justicia avanza con pericias psicológicas al sacerdote

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