La novela mexicana se terminó. Tuvo muchos capítulos. Duró más de un mes y amagó con ofrecer un desenlace triste. Sin embargo, la historia concluyó de manera feliz para Ángel Correa, uno de los integrantes de la selección argentina campeona del mundo en Qatar 2022, debido a que River alcanzó un acuerdo definitivo luego de varios acuerdos verbales y contratos cruzados con Universidad Autónoma de Nueva León, el equipo popularmente conocido como Tigres, rival del conjunto de Núñez tanto en la fase de grupos como en la final de la Copa Libertadores de 2015.
Aunque todavía ninguna de las dos instituciones dio a conocer los términos de la operación, está claro que River desembolsará más de 15 millones de dólares, siendo la segunda compra más cara en la historia del club, detrás de la inversión realizada por Kevin Castaño (Krasnodar), hoy relegado a entrenarse en el predio Cantilo, pero por delante de Lucas Pratto (Sao Paulo), Esequiel Barco (Atlanta United), nuevamente apuntado como una alternativa en este mercado de pases, y Sebastián Driussi (Austin).
En ese contexto, Correa se convirtió en la sexta incorporación para River en este mercado de pases, luego del arribo de Nicolás Otamendi, Rafael Borré, Lucas Beltrán, Giovanni González y Mauro Arambarri. Aunque no estará disponible para el partido de este sábado frente a Barracas Central, por la primera fecha del Torneo Clausura, el delantero de 31 años ya firmó su contrato con el club de Núñez hasta el 31 de diciembre de 2029.

Amenazado y hostigado durante sus últimos días de estadía en la ciudad de Monterrey después de que se conociera públicamente su deseo de retornar al país para defender los colores de River, Correa llegó a Buenos Aires y se realizó la revisión médica durante el mediodía. Pese a brillar en Tigres, donde anotó 23 goles y dio 14 asistencias al cabo de 53 presentaciones oficiales, el atacante nacido en Rosario sintió un profundo interés ante la propuesta de River para volver al fútbol argentino luego de casi 15 años en el exterior desde que dejó San Lorenzo para unirse a Atlético de Madrid.
¿Por qué River insistió durante más de un mes para llevarse a Correa? A falta de explicaciones públicas, la jerarquía del delantero habla por sí sola. Posee las condiciones técnicas que exige el club y también la imprescindible capacidad desequilibrante que necesita Eduardo Coudet para darle un salto de calidad a la zona ofensiva.
Correa no sólo es capaz de imponerse en el uno contra uno, rubro en el que River tuvo que recurrir provisoriamente a Lautaro Pereyra, de apenas 18 años de edad, sino que también registra 123 goles en su carrera profesional a nivel de clubes en 587 partidos. Si bien es cierto que no es un artillero de raza, su presencia implicará una dificultad extra para las defensas rivales cuando Coudet busque variantes para doblegar los bloques bajos que normalmente se le presentan en muchos partidos del ámbito doméstico.
El repertorio de Angelito también incluye facilidad para abastecer a otros delanteros. Los números son contundentes: 98 asistencias en casi 13 años como futbolista profesional, un dato que implica peligro para la última línea de fondo de cualquier oponente de turno, sin dejar de lado que esa estadística siempre está sujeta a la resolución de aquellos jugadores que deben definir en las inmediaciones del arco rival. Dicho de otro modo: si Correa pone cara a cara con el arquero de enfrente a Borré, Beltrán, Driussi, que se recupera de un nuevo desgarro, Facundo Colidio o Joaquín Freitas, la acción únicamente se computará como asistencia si el remate concluye en gol.
“Estamos buscando completar y generar competencia en todas las posiciones. Todavía no lo hemos podido lograr y también necesitamos tiempo de trabajo, que el fútbol no te lo da. Porque a medida que vayan llegando, algunos tienen que adaptarse al cambio de trabajo, al cambio de idea, al club. Tenemos que tratar de poder cerrar muchas cosas lo antes posible”, expresó el Chacho Coudet luego de la eliminación ante Aldosivi en los 16avos de final de la Copa Argentina, sin dejar de lado que la actuación fue “un papelón”.

Con la llegada de Correa, uno de sus pedidos, Coudet aún precisa otro futbolista con facilidad para desnivelar. El sueño es repatriar mediante un préstamo a Franco Mastantuono, pero Real Madrid sabe que es mucho más sencillo darle rodaje en Europa, aprovechando que el mediocampista zurdo posee ciudadanía italiana y no ocupa plaza de extranjero. En una gestión más amigable, aunque no por esa nada sencilla, Esequiel Barco es el apuntado durante estas horas, debido a que necesita marcharse de Rusia, donde arribó en el segundo semestre de 2024 luego de que River acordara con Spartak Moscú la transferencia en 13.219.716 euros.
Mientras tanto, Correa está en el centro de la escena. Una década en Atlético de Madrid sirve como excelente carta de presentación para su currículum. Querido por los hinchas del “Colchonero”, dejó la capital española a mediados de 2025 después de grabar su huella con registro envidiable: 88 goles y 65 asistencias en 469 compromisos oficiales. No sólo integró el plantel que llegó a la final de la Champions League en 2016, cuando perdió por penales frente a Real, su acérrimo rival, sino que también tuvo su desquite al conquistar la edición 2017/18 de la Europa League, donde fue titular en la goleada 3-0 frente a Olympique Marsella. En ese partido, el Cholo no lo utilizó como parte de la fórmula ofensiva, que estuvo compuesta por el hispano-brasileño Diego Costa y el francés Antoine Griezmann, sino como mediocampista abierto sobre la banda derecha.

Ahí está uno de los secretos de Correa: puede cumplir distintos roles tácticos más allá de ser un hombre abocado al ataque. Esa versatilidad puede ser clave para Coudet a la hora de diseñar la estructura ofensiva de River para este semestre. Como si fuera poco, también puede ubicarlo detrás de los delanteros como mediapunta, flotando entre los defensores y a la espalda de los volantes, un lugar en el que sus recursos técnicos son un auténtico riesgo.
Obligado a ganar un título en lo que resta del año, sabiendo que debe dividir su búsqueda entre la Copa Sudamericana y el Clausura, River sumó un delantero de reconocida categoría y polivalente en el aspecto táctico. Aunque ineludiblemente causa ruido la elevada inversión, por encima de los diez millones de euros que, aproximadamente, Tigres le pagó a Atlético de Madrid en julio de 2025, Correa llega vigente a los 31 años.
Tendrá el desafío de ser el abanderado ofensivo de un equipo busca recuperar el protagonismo en materia de resultados, un reto que supo afrontar durante sus inicios en San Lorenzo, donde fue campeón en el Torneo Final 2013 y alzó nada menos que la Copa Libertadores de 2014. Al año siguiente, debutó con la selección y desde entonces construyó un camino exitoso después de ganar una batalla extradeportiva: el 18 de junio de 2014 fue sometido a una intervención quirúrgica en Nueva York como consecuencia de un tumor benigno en el corazón.
El delantero de 31 años ya firmó su contrato con el club de Núñez hasta el 31 de diciembre de 2029; dónde lo imagina Coudet y qué puede darle al equipo

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