Al compás de un clima cada vez más tenso, la 70ª edición del Festival de Eurovisión inaugurada el domingo en Viena transcurre bajo estrictas medidas de seguridad, en un contexto marcado por un creciente boicot a la participación de Israel, sumamente criticado por sus políticas contra los palestinos en Gaza y Cisjordania.

España, Islandia, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia no están presentes este año en el festival europeo de la canción en protesta por la participación de Israel. Más de mil artistas también pidieron un boicot.

De hecho el festival no se emitirá en España, Irlanda y Eslovenia, informaron sus televisiones públicas. El grupo esloveno RTV ha anunciado que transmitirá en su lugar un programa dedicado a los palestinos; a su vez, la española RTVE ha programado un especial musical; y la cadena pública irlandesa tiene previsto un episodio de una comedia.

Además están previstas manifestaciones en el exterior del recinto contra la guerra en Gaza, donde Israel lanzó una ofensiva militar en represalia por el ataque del grupo terrorista palestino Hamas en su territorio el 7 de octubre de 2023.

“Cinco miembros de nuestra familia faltan este año, los amamos y esperamos que vuelvan. Somos muy claros: haremos cuanto podamos para encontrar la manera de que vuelvan”, declaró este lunes Martin Green, director de Eurovisión, durante una rueda de prensa en Viena, aludiendo a los países en boicot.

Por su parte, el ministro israelí de la Diáspora, Amichai Chikli, expresó su preocupación por un “fuerte aumento coordinado, de discursos antisemitas y antiisraelíes en torno a Eurovisión 2026”.

“He ordenado ampliar la vigilancia y las alertas en tiempo real, y trabajar en coordinación con las autoridades competentes y nuestros socios en todo el mundo para proteger a los ciudadanos israelíes y a las comunidades judías”, indicó Chikli en un comunicado.

Acoger Eurovisión es un “desafío complejo”, señaló a su vez el subjefe de la policía de Viena, Dieter Csefan. Las fuerzas de seguridad se preparan para proteger a las delegaciones y vigilar los actos festivos celebrados en toda la ciudad.

Austria, país de Europa central con 9,2 millones de habitantes, ya fue sede del certamen hace 11 años, pero la situación global cambió desde entonces, añadió Csefan, citando un aumento del riesgo de ciberataques. El funcionario señaló que Austria trabaja en estrecha colaboración con la policía federal estadounidense (FBI) para hacer frente a posibles amenazas informáticas.

En 2024, la estrella estadounidense Taylor Swift canceló sus conciertos en Austria tras un complot terrorista frustrado con la ayuda de los servicios de inteligencia de EE.UU. En el caso de Eurovisión, las autoridades revisaron exhaustivamente los perfiles de los 15.000 empleados implicados. Las 3.500 toneladas de equipos transportados al recinto, la Stadthalle, fueron sometidas a controles minuciosos.

El mayor evento musical televisado en directo del mundo reunirá a participantes de 35 países, la cifra más baja desde la ampliación del concurso en 2004, después de que varios Estados se retiraran por la guerra de Israel en Gaza. Las semifinales del martes y el jueves ofrecerán una primera selección antes de la gran final del sábado.

Se vendieron unas 95.000 entradas a aficionados de 75 países de todo el mundo, con una “fuerte demanda” en Estados Unidos, Australia, Brasil, Japón y Sudáfrica, según el organizador, la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Las casas de apuestas sitúan a Finlandia, Grecia, Dinamarca, Australia y Francia como favoritos.

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