La muerte de Eliza y Henrietta Huszti en Aberdeen generó un profundo impacto internacional, no sólo por el misterio que rodea su fallecimiento simultáneo, sino por el desgarrador esfuerzo de su familia para recuperar sus restos.
Un enigma en las aguas de Aberdeen
Las hermanas, quienes residían en el Reino Unido desde hacía ocho años, fueron vistas por última vez caminando bajo un frío intenso, imagen que quedó registrada en cámaras de seguridad. Tras su desaparición, el hallazgo de sus cuerpos en un canal de la ciudad escocesa marcó el inicio de un enigma judicial.
Aunque la justicia escocesa determinó que se trató de un ahogamiento accidental y cerró la investigación sin hallar indicios de criminalidad, la conclusión no dejó conforme a nadie. Los informes oficiales descartaron la intervención de terceros y la revisión de registros telefónicos no arrojó mensajes que sugirieran una intención de quitarse la vida. Sin embargo, para los especialistas, la muerte simultánea de dos personas jóvenes en un mismo punto geográfico siempre genera interrogantes sobre la causalidad.
El peso de la pérdida en un equipaje de mano
Más allá de las dudas judiciales, la familia Huszti enfrentó una segunda tragedia: la burocracia y los obstáculos financieros. El elevado costo de la repatriación tradicional de los féretros, que ascendía a miles de dólares, resultó insuperable para los padres.
Ante esta situación, la familia se vio obligada a tomar una decisión dolorosa y optó por la cremación de las jóvenes. De esta manera, los padres pudieron transportar las cenizas de sus hijas dentro de una mochila en un vuelo comercial hacia Budapest. Esta imagen se convirtió rápidamente en un símbolo de la precariedad y el desamparo estatal frente a dramas humanos transnacionales.
Dudas que persisten
Para el círculo íntimo de las mellizas, la hipótesis del accidente o de un pacto suicida es difícil de aceptar. Edit, hermana de las fallecidas, expresó reiteradamente sus dudas, sosteniendo que la relación entre Eliza y Henrietta era de protección mutua, lo que descartaría una imprudencia deliberada.
A un año de los hechos, aunque el expediente judicial está cerrado y las hermanas descansan en su tierra natal, el caso permanece latente en la memoria colectiva de Aberdeen y Hungría como un testimonio de incertidumbre y vacío legal.
La muerte de Eliza y Henrietta Huszti en Aberdeen generó un profundo impacto internacional, no sólo por el misterio que rodea su fallecimiento simultáneo, sino por el desgarrador esfuerzo de su familia para recuperar sus restos. Un enigma en las aguas de AberdeenLas hermanas, quienes residían en el Reino Unido desde hacía ocho años, fueron vistas por última vez caminando bajo un frío intenso, imagen que quedó registrada en cámaras de seguridad. Tras su desaparición, el hallazgo de sus cuerpos en un canal de la ciudad escocesa marcó el inicio de un enigma judicial.Aunque la justicia escocesa determinó que se trató de un ahogamiento accidental y cerró la investigación sin hallar indicios de criminalidad, la conclusión no dejó conforme a nadie. Los informes oficiales descartaron la intervención de terceros y la revisión de registros telefónicos no arrojó mensajes que sugirieran una intención de quitarse la vida. Sin embargo, para los especialistas, la muerte simultánea de dos personas jóvenes en un mismo punto geográfico siempre genera interrogantes sobre la causalidad.El peso de la pérdida en un equipaje de manoMás allá de las dudas judiciales, la familia Huszti enfrentó una segunda tragedia: la burocracia y los obstáculos financieros. El elevado costo de la repatriación tradicional de los féretros, que ascendía a miles de dólares, resultó insuperable para los padres.Ante esta situación, la familia se vio obligada a tomar una decisión dolorosa y optó por la cremación de las jóvenes. De esta manera, los padres pudieron transportar las cenizas de sus hijas dentro de una mochila en un vuelo comercial hacia Budapest. Esta imagen se convirtió rápidamente en un símbolo de la precariedad y el desamparo estatal frente a dramas humanos transnacionales.Dudas que persistenPara el círculo íntimo de las mellizas, la hipótesis del accidente o de un pacto suicida es difícil de aceptar. Edit, hermana de las fallecidas, expresó reiteradamente sus dudas, sosteniendo que la relación entre Eliza y Henrietta era de protección mutua, lo que descartaría una imprudencia deliberada.A un año de los hechos, aunque el expediente judicial está cerrado y las hermanas descansan en su tierra natal, el caso permanece latente en la memoria colectiva de Aberdeen y Hungría como un testimonio de incertidumbre y vacío legal. La Voz

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