Santa Rosa fue este miércoles el centro de la tristeza y el reconocimiento. Una gran cantidad de personas se acercó a la Sala 5 de la Cooperativa Popular de Electricidad para despedir a Emanuel Leguizamón de la Fuente, el árbitro pampeano cuyo fallecimiento dejó un profundo vacío en el fútbol de la región.

La ceremonia tuvo un peso especial. El respeto que Emanuel generó a lo largo de su carrera se reflejó en la presencia de las máximas autoridades del arbitraje argentino, que viajaron especialmente para acompañar a su familia. Entre los presentes estuvieron Javier Treuque (Vicepresidente Segundo de la AFA y Secretario del Consejo Federal), Sergio Pezzotta (titular de la UADA), Gustavo Bassi (responsable de designaciones del Consejo Federal) y el exárbitro internacional Juan Pablo Pompei.

«No es común ver a toda la dirigencia nacional en un sepelio en el interior, y eso habla de quién era Emanuel como profesional y como persona», señalaron colegas locales durante la guardia de honor.

El dolor de las bases

Más allá de las autoridades, lo más emotivo fue la constante llegada de personas. Desde las 10:30, una fila interminable de deportistas, dirigentes de clubes de la Liga Cultural y vecinos pasó por la sala velatoria. El ambiente fue de profunda tristeza. Colegas del cuerpo arbitral pampeano formaron un cordón para acompañar los restos de quien hasta hace poco era un protagonista central en los domingos futboleros de la provincia.

Un legado en la cancha

Emanuel Leguizamón era valorado no solo por su habilidad técnica, sino también por su calidez humana y su dedicación a la formación de nuevos árbitros. Su proyección nacional era motivo de orgullo para la Liga Cultural, y su partida prematura deja un hueco difícil de llenar.

Con el traslado de los restos hacia su lugar final, el fútbol pampeano cerró una de sus jornadas más dolorosas. Sin embargo, la masiva demostración de afecto de este miércoles dejó en claro que su nombre permanecerá en la historia del deporte provincial, donde el silbato se guarda, pero el respeto se mantiene.

Fuente: El Diario

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