Al menos 200 personas murieron tras el colapso de varias minas de coltán este miércoles en el este de la República Democrática del Congo, luego de un deslave causado por intensas lluvias, según informaron este sábado autoridades locales controladas por los rebeldes del grupo M23.
El derrumbe se produjo en las minas de Rubaya, una de las principales zonas de extracción de coltán del país, ubicada en la provincia de Kivu del Norte.
La información fue confirmada por Lumumba Kambere Muyisa, portavoz del gobernador designado por el M23, en declaraciones a la agencia Associated Press.
Víctimas, heridos y rescates
“Por ahora, hay más de 200 muertos, algunos de los cuales siguen bajo el lodo y no han sido recuperados”, indicó Muyisa.
Además, precisó que varias personas resultaron heridas y fueron trasladadas a tres centros de salud de Rubaya, mientras que se esperaba el traslado de los casos más graves a Goma, la ciudad más cercana, ubicada a unos 50 kilómetros.
Las tareas de rescate se vieron dificultadas por el barro, la precariedad de las excavaciones y la magnitud del derrumbe, que afectó simultáneamente a varios pozos mineros.
Minería artesanal y condiciones precarias
Un exminero de la zona explicó que los derrumbes son frecuentes debido a la forma en que se explotan los yacimientos.
“Los túneles se excavan a mano, sin mantenimiento ni medidas de seguridad. En un solo pozo puede haber hasta 500 mineros, y cuando colapsa uno, arrastra a los demás”, relató Clovis Mafare.
Tras la tragedia, el gobernador designado por los rebeldes suspendió de manera temporal la minería artesanal y ordenó la reubicación de las personas que habían construido refugios precarios cerca de la mina.
Cruces políticos y acusaciones
En un comunicado publicado en X (antes Twitter), el Gobierno de la República Democrática del Congo expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y acusó a los rebeldes del M23 de explotar de forma ilegal e insegura los recursos naturales de la región.
Rubaya se encuentra en una zona estratégica del este congoleño, rica en minerales y afectada desde hace décadas por conflictos armados, en los que participan fuerzas gubernamentales y diversos grupos rebeldes, incluido el M23, respaldado por Ruanda.
El valor estratégico del coltán
La República Democrática del Congo es uno de los principales productores mundiales de coltán, un mineral clave para la obtención de tantalio, utilizado en la fabricación de teléfonos celulares, computadoras y motores de aviones.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el país produjo alrededor del 40% del coltán mundial en 2023, y más del 15% del suministro global de tantalio proviene específicamente de las minas de Rubaya.
Desde que el M23 tomó el control de la zona en mayo de 2024, los rebeldes gravan el comercio y transporte del mineral, generando ingresos estimados en al menos U$S 800 mil mensuales, de acuerdo con un informe de Naciones Unidas.
Crisis humanitaria persistente
El este del Congo atraviesa una de las crisis humanitarias más graves del mundo, con más de siete millones de personas desplazadas. Solo desde diciembre, más de 300 mil habitantes se vieron obligados a abandonar sus hogares.
Pese a los acuerdos recientes entre Congo y Ruanda y a las negociaciones en curso entre el gobierno y los rebeldes, los combates continúan en distintos puntos de la región oriental, con un elevado costo humano para la población civil.
Al menos 200 personas murieron tras el colapso de varias minas de coltán este miércoles en el este de la República Democrática del Congo, luego de un deslave causado por intensas lluvias, según informaron este sábado autoridades locales controladas por los rebeldes del grupo M23.El derrumbe se produjo en las minas de Rubaya, una de las principales zonas de extracción de coltán del país, ubicada en la provincia de Kivu del Norte.La información fue confirmada por Lumumba Kambere Muyisa, portavoz del gobernador designado por el M23, en declaraciones a la agencia Associated Press.Víctimas, heridos y rescates“Por ahora, hay más de 200 muertos, algunos de los cuales siguen bajo el lodo y no han sido recuperados”, indicó Muyisa.Además, precisó que varias personas resultaron heridas y fueron trasladadas a tres centros de salud de Rubaya, mientras que se esperaba el traslado de los casos más graves a Goma, la ciudad más cercana, ubicada a unos 50 kilómetros.Las tareas de rescate se vieron dificultadas por el barro, la precariedad de las excavaciones y la magnitud del derrumbe, que afectó simultáneamente a varios pozos mineros.Minería artesanal y condiciones precariasUn exminero de la zona explicó que los derrumbes son frecuentes debido a la forma en que se explotan los yacimientos.“Los túneles se excavan a mano, sin mantenimiento ni medidas de seguridad. En un solo pozo puede haber hasta 500 mineros, y cuando colapsa uno, arrastra a los demás”, relató Clovis Mafare.Tras la tragedia, el gobernador designado por los rebeldes suspendió de manera temporal la minería artesanal y ordenó la reubicación de las personas que habían construido refugios precarios cerca de la mina.Cruces políticos y acusacionesEn un comunicado publicado en X (antes Twitter), el Gobierno de la República Democrática del Congo expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y acusó a los rebeldes del M23 de explotar de forma ilegal e insegura los recursos naturales de la región.Rubaya se encuentra en una zona estratégica del este congoleño, rica en minerales y afectada desde hace décadas por conflictos armados, en los que participan fuerzas gubernamentales y diversos grupos rebeldes, incluido el M23, respaldado por Ruanda.El valor estratégico del coltánLa República Democrática del Congo es uno de los principales productores mundiales de coltán, un mineral clave para la obtención de tantalio, utilizado en la fabricación de teléfonos celulares, computadoras y motores de aviones.Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el país produjo alrededor del 40% del coltán mundial en 2023, y más del 15% del suministro global de tantalio proviene específicamente de las minas de Rubaya.Desde que el M23 tomó el control de la zona en mayo de 2024, los rebeldes gravan el comercio y transporte del mineral, generando ingresos estimados en al menos U$S 800 mil mensuales, de acuerdo con un informe de Naciones Unidas.Crisis humanitaria persistenteEl este del Congo atraviesa una de las crisis humanitarias más graves del mundo, con más de siete millones de personas desplazadas. Solo desde diciembre, más de 300 mil habitantes se vieron obligados a abandonar sus hogares.Pese a los acuerdos recientes entre Congo y Ruanda y a las negociaciones en curso entre el gobierno y los rebeldes, los combates continúan en distintos puntos de la región oriental, con un elevado costo humano para la población civil. La Voz

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